spot_imgspot_img

Comisión contra Impunidad intenta detener al rey de las cárceles de Guatemala

Autor del artículo: EFE

Guatemala – La Comisión contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) dio un paso al frente esta semana en su lucha por derribar al rey de las cárceles, el ex capitán militar Byron Miguel Lima Oliva, quien cumple una condena por el asesinato en 1998 del obispo Juan Gerardi, un símbolo de la paz en el país centroamericano.

Lima Oliva lleva más de una década reinando en prisión. Desde que ingresó en 2001 ha ido tejiendo una red a nivel militar, política y económica. Todo con una sola meta: convertirse en presidente de la república.

El ex capitán del Ejército de Guatemala, que cumplirá 45 años en octubre, fue condenado a 20 años de prisión como cómplice en el asesinato a golpes en abril de 1998 del obispo Juan José Gerardi Conedera.

Aquel día del año 2000 en que dictarían la sentencia en su contra por limpiar con premeditación e inteligencia castrense la escena del crimen horas después del asesinato, Lima Oliva arribó con su traje de gala militar al tribunal.

Gerardi fue asesinado apenas dos días después de presentar un informe interdiocesano en el que se documentan 54.000 violaciones de los derechos humanos durante el conflicto armado interno en Guatemala (1990-1996).

Más del 90 por ciento de las violaciones, que dejaron entre 250.000 muertos y desaparecidos, se le atribuyen el Ejército de Guatemala. El resto a la guerrilla.

El poder de Lima Oliva se ha hecho más evidente en los últimos tres años y los medios locales han hecho eco de su supuesta supremacía.

Entre otras cosas, ha sobresalido como empresario por confeccionar, con mano de obra de reos, camisetas para el gobernante Partido Patriota; actualiza su cuenta en la red social Facebook pese a la prohibición del uso del teléfono en la prisión y participa como autoridad en las actividades del Sistema Penitenciario (SP).

La red de contactos también es una de sus virtudes: pertenece a la promoción 108 de la militar Escuela Politécnica, al igual que el diputado del PP Estuardo Galdámez, el director del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), Juan de Dios Rodríguez y el ex jefe requisas y traslados del Sistema Penitenciario, Édgar Rolando Hernández Franco.

Su suegro fue, además, el subdirector técnico administrativo de las prisiones entre 2012 y 2013.

Los últimos negocios de Lima, sin embargo, están a punto de derribarlo. El miércoles pasado, la Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig) lo denunció y procesó por manipular los traslados de reos entre prisiones a 100.000 dólares por maniobra.

Junto a Lima Oliva cayeron 13 personas más, incluidos el director de prisiones en Guatemala, Édgar Camargo, cuya tajada era de 6.000 dólares por traslado según la Cicig, y el ex subdirector, Eddy Fisher Arbizú, también de la promoción 108 de la misma escuela.

No es la primera vez que Lima Oliva se lleva a un director del SP. En febrero de 2013, el capitán salió de la prisión durante todo el día sin permiso de un juez. Horas más tarde fue detenido en un operativo planificado por la Cicig, de acuerdo a una fuente diplomática que prefiere el anonimato.

La autorización de salida le costó el puesto al director del SP en aquel momento, el también militar Luis Alberto González Pérez.

«Lima Oliva está en esto desde hace 15 años», dijo el miércoles la fiscal general de Guatemala, Thelma Aldana, tras presentar el caso junto al abogado colombiano Iván Velásquez Gómez, comisionado de la Cicig, ente de la Organización de Naciones Unidas (ONU) establecida en Guatemala en 2007 con el fin de investigar y desmantelar a los grupos clandestinos de seguridad que han penetrado las estructuras del Estado.

Horas más tarde, al ser presentado ante un juez por los nuevos cargos en su contra, Lima Oliva afirmó ante periodistas que era víctima de una persecución en su contra por parte del ministro de Gobernación (interior), Mauricio López Bonilla.

El ministro negó las acusación, pero a la vez admitió que en algún momento el reo le sugirió a algunas personas para determinados puestos en el Sistema Penitenciario.

Lima Oliva tenía la potestad de pedir la libertad por buena conducta este mes, pero los nuevos cargos en su contra son un nuevo obstáculos para salir de prisión.

Afuera lo esperan su padre, el coronel Byron Lima Estrada y el sacerdote Mario Orantes, quienes también fueron condenados por el crimen de Gerardi Conedera, pero ya recuperaron su libertad por buena conducta.

También lo esperan la casa en la playa, un Porsche, un Jaguar y una camioneta BMW que según la Cicig ha obtenido con el dinero de los traslados de reos.

spot_img

Lo + Nuevo

spot_img
23,071FansMe gusta
37,645SeguidoresSeguir
6,673suscriptoresSuscribirte
spot_img
spot_imgspot_img