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Cierre de cárcel de SPS: el final de una historia de horror

San Pedro Sula – Los predios han quedado vacíos, pero las huellas de la presencia de peligrosos criminales y de sus mentes prodigiosas para el mal, han marcado las vetustas edificaciones de la cárcel donde hasta hace unas horas se alojaban en San Pedro Sula, norte de Honduras.

– En los últimos años, esta cárcel hondureña fue escenario de incendios, motines, fugas, intentos de fuga, enfrentamiento entre privados de libertad, introducción de armas de fuego, granadas, drogas, licores y celulares.

Nombres como “Duende”, “Body”, “Payaso”, “Boris”, “Indio”, “Triste”, “Pibe”, “Pájaro” “Skinny”, “Soctt” sobre los dibujos de lápidas y contrastando con la imagen de la virgen de Guadalupe cubren una pared donde una pandilla hacia homenaje a sus muertos.

Otra pared de la cárcel muestra el número 18 y la cubre en su totalidad con imponencia.

Pese a estar desolado ahora, el viejo edificio carcelario muestra detalles que aún concitan temores.

Las operaciones de los cuerpos de seguridad removieron las endebles estructuras en la búsqueda de evidencias.

carcel SPS6Jugando al futbol con un cráneo

En el presidio de San Pedro Sula ocurrieron hechos grotescos. La memoria colectiva y especialmente la prensa especializada en la fuente, aún recuerdan como en 2012, un reo jefe de una banda a lo interno de esa cárcel fue degollado y su cabeza sirvió a sus contrincantes como balón de futbol.

Aquello era parte de una reyerta que para marzo de 2012 ocasionó 13 muertos.

Los hechos ocurrieron a la hora de las visitas que, en medio del motín, corrían desesperadas en busca de refugios y fue un religioso, quizá el único capaz en ese momento de poder acercárseles: Monseñor Rómulo Emiliani, el que logró calmar las aguas.

El saldo fue brutal. Pero esa cárcel había venido viendo retazos similares a lo largo de su historia.

Para esa época y en condiciones precarias, el centro penal de San Pedro Sula contaba con 2 mil 400 internos y su capacidad era para 800 reos.

La temperatura en la ciudad, a la hora del motín, superaba los 35 grados centígrados y entre disparos y una espesa humareda, 13 reclusos perdieron la vida, la mayoría de ellos por heridas de arma blanca y uno quemado. También un recluso resultó herido de arma de fuego.

carcel SPS4Uno de los reos, Mario Enrique Álvarez, jefe de los “paisas”, fue degollado y su cabeza lanzada a techo de la edificación por sus victimarios, les sirvió hasta de balón de futbol, indican los registros. Álvarez negociaba el traslado de algunos internos hacia otras cárceles seguras del país.

Pasaron más de cuatro horas hasta que el obispo Rómulo Emiliani, logró apaciguar los ánimos de los internos y así las autoridades recuperaron el control de la cárcel.

“Todos están tranquilos, nada más pidieron que la Policía se apartara… ocurrió un milagro porque esto estaba ya al borde de un caos total”, dijo el obispo Emiliani al salir del penal.

La misma cárcel era, hasta hace escasos meses, un centro de distribución y hasta laboratorio para procesar drogas. También centro de extorsiones y secuestros y para complementar su currículo, que le ganó el título de “universidad del hampa”, también desde su interior se ordenaban extorsiones y asesinatos. Los sicarios eran uno de sus brazos más potentes.

El fin

Este viernes el cierre de la cárcel dio un respiro a la zona. Es como poner un punto final a un cuento de horror que parecía no terminar.

Reportes oficiales indican que tras operaciones anticrimen y capturas de bandas criminales, en los últimos años, este presidio llegó a tener una población superior a los cuatro mil privados de libertad.

carcel SPS1Igualmente se informó que el edificio será demolido. El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, quien desarrolla un programa para adecentar las cárceles del país y recuperar la perdida gobernabilidad, ha considerado que en ese lugar los vecinos merecen tener un espacio de recreación y de paz. Por ello les ha preguntado a través de redes sociales que obra desean se edifique allí. Lo que sí es claro es que, después de seis décadas, el antiguo y maltrecho edificio será demolido.

La evacuación de la cárcel representó una larga y cuidadosa operación que permitiera actuar sin mayores riesgos.

Cada una de las operaciones fue una especie de “caja de Pandora”, allí se encontraron caletas de dinero, drogas, un laboratorio para procesar estupefacientes prohibidos, libros contables de pandillas, contactos, directorios, equipos tecnológicos de última generación, espacios de placeres, orgias y un arsenal capaz de causar una conmoción en la ciudad.

carcel SPS8De esa cárcel salieron criminales señalados de crímenes de alto impacto y de acciones horrendas. La mayoría de ellos fueron enviados a El Pozo, una cárcel nueva de máxima seguridad, ubicada en Ilama, Santa Bárbara, noroccidente de Honduras. Otros fueron trasladados a penitenciarias en El Paraíso, zona oriental y en Francisco Morazán, en el centro del país.

Entre algunos “huéspedes notables” de la cárcel sampedrana y que fueron llevados a celdas de máxima seguridad destacan: los pandilleros con los alias: “Sblue”, “Lyro Calavera”, “Lyro Wy”, “Lyro Leizim”, “Shack”, “El Diablo”, “El Tacoma”, “Tyson”, “El Pantera” y “Lucifer”, todos cabezas del tráfico de drogas, extorsión y sicariato, entre otros ilícitos.

Otros son: “El Rebelde”, “Bravo Nice”, “Termite”, “Speed”, “Smoot”, “Porki”, “Destroyer” y “El Chepo”, entre muchos más.

Hace unos días también otros personajes como los exalcaldes Óscar Kilgore y Arnaldo Urbina Soto, así como del médico Miguel Ángel Ochoa Centeno, capturado en la Operación Avalancha y acusado como testaferro de la MS, fueron sacados de la cárcel sampedrana y llevados hacia El Progreso.

Pero en las últimas horas la operación llegó a su fin con el traslado de los últimos 970 privados de libertad que quedaban en el presidio sampedrano de los cuales 380 fueron llevados a la Penitenciaria Nacional de Támara, Francisco Morazán y el resto al Centro Penitenciario, El Porvenir F.M.

Cronología del cierre carcelario

Fue el 26 de marzo de 2015, cuando por instrucciones del presidente Juan Orlando Hernández se realizó el primer traslado de 13 (trece) privados de libertad desde el centro penal de San Pedro Sula hacía la cárcel de El Porvenir, ese mismo día se trasladó desde Támara a 22 reclusos, en su mayoría integrantes de maras y pandillas.

Antes de este traslado, la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), realizó una inspección en el penal sampedrano decomisando: trece fusiles AR-15, pistolas de diferentes calibres, revólveres, ametralladoras y chalecos antibalas, entre otros.

Este movimiento de reclusos se realizó luego que días antes, específicamente el 11 de marzo se registrara un amotinamiento que dejó como saldo tres muertos y 33 heridos, causando alarma en las actuales autoridades gubernamentales, ordenando el traslado.

Tres días después, es decir el 28, desde el Centro Penitenciario de Comayagua se trasladó a 25 reclusos, varios de ellos integrantes de la banda “Los Chirizos” y otros de la banda de “El Dalmata”, estos grupos protagonizaron un motín en el cual murieron dos internos.

carcel SPS7Operación Arpía

Los traslados continuaron el 19 de septiembre de 2016, cuando 37 integrantes de la pandilla 18 fueron trasladados vía aérea desde el Batallón Táctico Aerotransportado ubicado en Támara hacía el Centro Penitenciario “Pozo I”, en Ilama, Santa Bárbara.

Después de este traslado el presidente Hernández ordenó que todos los cabecillas de maras y pandillas, así como los miembros del crimen organizado fueran trasladados a las cárceles de máxima seguridad “Pozo I y II”, en Ilama, Santa Bárbara y Morocelí, El Paraíso.

El 15 de marzo de 2017 se produjo la “Operación Arpía I”, en la cual se trasladó desde el centro penal sampedrano a 755 integrantes de pandilla 18 y la mara MS-13 hacía “El Pozo I”, en donde conocieron lo que significa estar recluido, cumpliendo una condena.

Esta operación, califican las autoridades, fue considerada como la más riesgosa a nivel de América Latina, porqué ha sido el mayor traslado de privados de libertad de alta peligrosidad, todos miembros de maras y pandillas, así como integrantes de criminalidad organizada.

Para evitar que los integrantes de ambos grupos se encontraran durante el traslado, las autoridades abrieron un boquete para que saliera un grupo y el otro salió por el portón principal, siendo llevados a distintos camiones militares resguardados por soldados.

carcel SPS10Como medida de seguridad, se suspendió el servicio de electricidad, se cerró el paso vehicular y todo acceso al establecimiento carcelario, además se desplazó seguridad en toda la carretera desde San Pedro Sula hasta Ilama.

En el penal sampedrano, los cabecillas estaban acostumbrados a comodidades y lujos, al caer la noche en “El Pozo I”, lloraron, gritaron hasta expresar “esto es un infierno”, atrás quedaron sus días de maldad, sus actos criminales ordenados desde la cárcel.

El 25 de abril, mediante “Operación Arpía II”, desde la misma penitenciaria se movilizó a un grupo de 384 pandilleros los cuales también fueron llevados a “El Pozo I”, donde no tienen contacto físico ni visual con sus compañeros de la organización criminal, ni de grupos rivales ya que ambas agrupaciones están en distintos módulos.

En la “Operación Arpía III”, realizada el 16 de mayo, las autoridades trasladaron desde la Penitenciaria Nacional de Támara, a 773 integrantes de maras y pandillas hacía la cárcel de máxima seguridad “El Pozo II, en Morocelí, El Paraíso. Todos se encuentran bajo fuertes medidas de control, reciben sus alimentos en las celdas, son custodiados al momento de ir a ducharse y una hora al día son llevados a un espacio acondicionado para recibir luz solar.

carcel SPS11Dos días después las autoridades penitenciarias con el apoyo de Fusina trasladaron desde la penitenciaria sampedrana a 77 mujeres, en su mayoría integrantes organizaciones ilícitas las cuales permanecen recluidas en la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), donde se acondicionó espacios para su estadía.

El 24 de agosto, en la “Operación Arpía IV”, desde las   cárceles de El Progreso, Yoro; La Ceiba, Atlántida y Santa Bárbara, se trasladó a 190 privados de libertad de alta peligrosidad, los que fueron llevados a “El Pozo I y II”, en Santa Bárbara y El Paraíso, respectivamente.

El 18 de septiembre de manera simultánea, desde 10 centros penales se realizó la “Operación Arpía V”, cuyo objetivo fue trasladar a 688 privados de libertad a las cárceles de máxima seguridad. Muchos de ellos acusados por delitos como: extorsión, asesinatos, masacres, secuestros, narcotráfico y otros relacionados al crimen organizado.

carcel SPS12El lunes 9 de este octubre, las autoridades penitenciarias coordinaron el trasladó de 206 privados de libertad desde la penitenciaria sampedrana, hacía los centros penales de Tela, Atlántida, El Progreso, Yoro y en Danlí, El Paraíso, donde se acondicionaron espacios que anteriormente funcionaban como negocios y ahora son ocupados por los privados.

Mientras que el miércoles 11 de este mes, en la “Operación Arpía VI”, se realizó la movilización de 880 reclusos: 500 procedentes de San Pedro Sula y 380 de la Penitenciaria en Támara, todos fueron llevados a la cárcel de El Porvenir, FM, siendo los primeros internos luego de mejorar la infraestructura de los módulos, colocando aisladores de calor en los techos.

carcel SPS2Historia de terror

Un recuento de hechos indica que, en los últimos años, al menos cuatro cárceles hondureñas han sido escenario de matanzas y tragedias que han dejado incalculables pérdidas de vidas.

Para el caso, el 17 de mayo de 2004, se registró un incendio en el Centro Penal de San Pedro Sula donde perdieron la vida 107 privados de libertad y resultaron lesionados al menos 25 reclusos, hecho violentó por el cual Honduras fue condenada por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.

En mayo de 2008 una masacre cobró la vida de nueve reos en ese recinto del norte del país. Igual cantidad de muertos se registraron en otro hecho en octubre de 2011.

En tanto, en marzo de 2012 en una reyerta se confirmó el deceso de 13 internos, siempre en la cárcel sampedrana. Así ha sido la historia de este funesto recinto penal, otros hechos delictivos también engrosan su oscura historia.

carcel SPS9A finales de julio de este 2017, se dio a conocer que en distintas operaciones de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional (Fusina), mediante Morazán y Arpía, se logró en el interior de la cárcel sampedrana el decomiso de 3 millones 318 mil 737 lempiras, armas de grueso calibre, municiones, drogas, alcohol y otros artefactos en el centro penal de San Pedro Sula. El hallazgo fue expuesto a los medios de comunicación y concito sorpresa por lo que se encontró.

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