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«Carmen» ante el volcán: La ópera vibra en las noches de estío napolitano

Nápoles (Italia) – Al caer la noche la lírica empieza a sonar en el corazón de Nápoles. El Teatro San Carlo, la ópera más antigua de Europa, abrió hoy su temporada estival con una «Carmen» al aire libre en la Plaza del Plebiscito, con la silueta del Vesubio y el mar como excepcional telón de fondo.

La céntrica plaza, delimitada por el Palacio Real y una gran basílica neoclásica, acoge por segundo año consecutivo varios conciertos y funciones al llegar la noche, cuando el intenso calor que sofoca el lugar por estas fechas da finalmente una tregua.

Se trata del programa de calle «Regione lírica», empezado el pasado año cuando los teatros atravesaban el peor momento de la pandemia. Y, dado su éxito, el San Carlo, fundado en 1737 por quien después sería Carlos III de España, ha decidido continuar.

En esta ocasión, la obra elegida para abrir el programa ha sido «Carmen», la historia de Georges Bizet de aquella gitana en la Sevilla decimonónica propuesta ahora como concierto.

Un homenaje a los sanitarios

La temporada propiamente dicha, con público, empezará el próximo viernes pero la institución ha dedicado su prueba general a los médicos y enfermeros que han dado la batalla al coronavirus con gran esfuerzo y desvelos.

Hizo lo mismo el pasado verano aunque ahora la situación ha cambiado, las vacunas surten su efecto y los turistas poco a poco comienzan a animar las «seratas» napolitanas, aunque aún a medio gas, tal y como reconocen en los bares y restaurantes.

De este modo los sanitarios y sanitarias de la ciudad y de sus alrededores llenaron la platea levantada en el centro de la plaza, con un total de mil butacas, frente a un enorme escenario de unos 1.500 metros cuadrados de espaldas al Palacio Real.

Entre los invitados estaban Matteo De Simone, joven neurocirujano, y Francesca Esposito, anestesista. «Es un gran momento de liberación tras estos meses de prueba», apunta él.

Ambos pudieron disfrutar de las arias y cavatinas de la comedia de Bizet, con la mezzosoprano letona Elina Garanca en el papel de Carmen, el tenor estadounidense Brian Jagde como el cabo Don José y el barítono italiano Mattia Olivieri como el torero Escamillo.

La noche, aliviada por la brisa marina que llegaba del Golfo, fue todo un éxito y los primeros «bravos» llegaron con piezas tan famosas como «Toreador» o «L’amour est un oiseau rebelle», la Habanera.

Un coro con dirección argentina

Al frente de las ochenta voces del coro estuvo el maestro argentino José Luis Basso, que regresó a Nápoles hace mes y medio después de trabajar en la Ópera de París y recorrer medio mundo.

«Estamos todos muy emocionados porque esta ‘Carmen’ es volver a cantar luego de un largo periodo de silencio, al aire libre para el público», señala en una conversación con Efe este director que sitúa sus orígenes hace tres décadas precisamente en esta ciudad.

«Es algo verdaderamente emocionante», sostiene, consciente de la histórica tradición del «Bel Canto» que acumula la capital partenopea.

Más si cabe porque ahora, tras meses de pandemia y restricciones, los integrantes de su coro no tienen que llevar mascarilla, aunque siguen manteniendo la distancia de seguridad.

«Estoy muy feliz de esto porque cantar sin mascarilla es volver un poco al trabajo que toda la vida hemos hecho», apunta instantes antes de subir al escenario.

El verano lírico de Nápoles

La antigua y temperamental Nápoles, ciudad de gigantes como Enrico Caruso, se entregará a la lírica a lo largo de todo el verano con este festival que parece un oasis en la efervescente vida que se escurre en sus plazas, cafés y laberínticos barrios.

«Carmen» podrá disfrutarse hasta el próximo domingo y después llegarán las nuevas propuestas. Entre estas, el 4 de julio la nueva directora del ballet napolitano, Clotilde Vater, repasará los clásicos de Marius Petipa, Rudolf Nuréyev y Chaikovski.

La «serata» del 15 de julio estará dedicada a «Il trovatore» de Giuseppe Verdi, en forma de concierto y que reunirá en la plaza del Plebiscito a la soprano Anna Netrebko y a su marido el tenor Yusif Eyvazov como Leonora y Manrico, respectivamente.

Pero la idea esencial del Teatro partenopeo es llevar lo mejor de la lírica por toda la región y por eso ofrecerá conciertos y funciones en lugares tan sugerentes como el teatro romano de Benevento o el área arqueológica de los Campos Flégreos.

Mientras «Carmen» canta entre castañuelas, los napolitanos disfrutarán de estos clásicos, tan acostumbrados a la música como a la perenne presencia del volcán que corona, dormido, su ciudad. (ag)

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