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Capturas de diversas nacionalidades configuran movimiento migratorio del crimen organizado

Tegucigalpa – La compleja red de los capos de la droga y del crimen organizado se internacionaliza en Honduras, una nación con una posición geográfica que le hace apetecible para las operaciones de los carteles internacionales y a la vez en un dolor de cabeza para las autoridades.
 

Brasileños, mexicanos, colombianos, cubanos, guatemaltecos, venezolanos y egipcios han sido, entre otras, las noticias ligadas a la criminalidad que han copado las planas de la prensa en el último mes, mostrando así el desfile de nacionalidades que dimensionan los alcances de este delito transnacional.
Informes revelan que anualmente pasan por Honduras 300 toneladas de cocaína. En este país revela un informe atribuido al Departamento de Estado, 79 por ciento de los narco vuelos hacen escala. El informe
En 2011 se decomisaron en el país 22 toneladas métricas de cocaína, cuatro veces más que en 2010. En lo que va de este año más de seis toneladas han sido incautadas.
Mensualmente, estiman autoridades entre 20 y 25 toneladas de cocaína pasan por territorio hondureño. De esa cantidad apenas el cinco por ciento es incautado, estiman fuentes oficiales.
Igualmente, el tráfico de la droga por la vía marítima ha llevado a la captura de tres submarinos con numerosas toneladas de cocaína, al igual que a la intercepción y captura de decenas de embarcaciones.
Las operaciones combinadas con fuerzas multinacionales también dejan captura de personas con diversas nacionalidades.

La extradición de capos guatemaltecos
En diciembre de 2011, Honduras extraditó hacia Estados Unidos a Mario Ponce, un capo guatemalteco, acusado enWashington por el delito de conspiración para tráfico de cocaína. Ponce fue enviado hacia ese país tras una decisión del pleno de los 15 magistrados de la CSJ.
Mario Ponce, de 42 años, fue capturado siete meses antes, a bordo de un helicóptero, junto a dos acompañantes, uno guatemalteco y otro hondureño. Durante estuvo en Honduras fue mantenido en una celda de máxima seguridad y de acuerdo a las autoridades hubo al menos dos intentos por intentar su fuga que fueron abortados a tiempo.
Luego, en marzo de este año, se confirmó la expulsión de otro guatemalteco%26nbsp; hacia los Estados Unidos.

Se trata de Juan José Velis Pineda, quien fue entregado a autoridades de la embajada norteamericana acreditada en Tegucigalpa y posteriormente extraditado a ese país del norte. Velis Pineda, de origen guatemalteco, fue detenido el pasado 13 de marzo en San Pedro Sula, por incongruencias en la documentación que portaba cuando fue requisado. Al momento de la detención también se le decomisó marihuana.

Una gama de nacionalidades

La diversidad de nacionalidades también se refleja en hechos como el ocurrido el ocho de este mes cuando la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), reconoció que mató a un tripulante de una avioneta que transportaba droga y que realizó un aterrizaje forzoso, cerca de la ciudad de Catacamas, en el oriental departamento de Olancho.
Allí fueron decomisados 968 kilos de cocaína. Durante la operación de la policía hondureña, en la que se involucró la DEA, uno de los dos tripulantes de una aeronave caída, se resistió al arresto e hizo un gesto, interpretado como acción de querer disparar, por lo que dos agentes de la agencia estadounidense le dispararon. La víctima, un mecánico de aviación, era origen brasileño identificado como Elías Aureliano Rivera.
Otro golpe al narco ocurrió el 17 de este julio, cuando fue capturado el poderoso capo colombiano Alexander Montoya Úsuga, el segundo jefe de la banda los ‘Urabeños’ conocido como el “Flaco”, quien utilizaba la paradisíaca isla de Roatán y el atlántico puerto de La Ceiba como los centros estratégicos de donde despachaba envíos especiales y movilizaba millones de dinero producto de las transacciones de narcóticos realizadas en la región.

El “Flaco” solía moverse en este país centroamericano por la isla de Roatán, ubicada justo al frente de La Ceiba, la provincia donde el narco permanecía en la mejor cabaña de un lujoso hotel.
Hace apenas ocho días, cuatro personas murieron y fueron enterradas en una playa de la selvática comunidad de Iralaya en La Mosquitia hondureña, tras una riña entre grupos de narcotraficantes hondureños, nicaragüenses y colombianos, según trascendió en medios de prensa y confirmó parcialmente un parlamentario de la zona.

El hecho ocurrió en el paralelo 15, en un extremo del Cabo de Gracias a Dios y según reportes se trata de un ataque entre bandas de narcotraficantes de tres nacionalidades.
Se indicó que dos de las víctimas son garífunas mientras que dos más son ladinos.
El tema quedó descontinuado y las autoridades no informaron detalles del hecho. Las aguas marítimas del Caribe y la costa atlántica hondureña es uno de los principales corredores de la droga de Sur a Norteamérica.

El pan nuestro de cada día


Las acciones del crimen y su tonalidad de orígenes quedaron evidenciadas este día, de tal suerte que agentes de la Policía de Fronteras requirieron la mañana de este jueves a tres mujeres colombianas quienes portaban 104 mil dólares cuando intentaban viajar hacia su país de origen desde el aeropuerto internacional Ramón Villeda Morales de San Pedro Sula, norte de Honduras.

Las sudamericanas fueron identificadas como Sara Alejandra Palencia Herrera, Leidy Palencia Herrera y Johana Palencia Herrera. En el último año, el aeropuerto de San Pedro Sula ha sido uno de los puertos más usados por las mulas del narcotráfico para transportar dinero producto del lavado de ese ilícito, de acuerdo a las autoridades.
En otra acción ocurrida en las últimas 24 horas, agentes de la Policía Nacional Preventiva requirieron a tres ciudadanos mexicanos y a una mujer, a quienes se les decomisaron taxis, armas de fuego y celulares; los capturados venían procedentes de la ciudad de La Ceiba, Atlántida, hacia San Pedro Sula.

Casi en paralelo, este mismo jueves, las autoridades de Migración reportaron la detención de nueve ciudadanos cubanos en el sector de Pavana, Choluteca, en el sur de Honduras.

Los caribeños no portaban documentación y están siendo entrevistados en la región sur para proceder a extender un permiso humanitario entre 30 a 90 días, según las leyes nacionales.
Al movimiento de ciudadanos de diversas nacionalidades, se suma los hondureños, en especial aquellos ligados a los cuerpos de seguridad del Estado. La tarde de este miércoles, se reportó la detención de un ex sub inspector de la Policía junto a dos acompañantes en posesión de una cantidad no determinada de dólares que estaban escondidos en un compartimiento falso de un vehículo. La captura de estas tres personas se llevó a cabo en el sector de El Corinto, punto fronterizo entre Honduras y Guatemala.

Un matiz de carteles

De tal forma que los carteles internacionales de la droga como los que operan entre Guatemala y México conocidos como Arellano Félix, Pacífico Sur, Los Zetas, Sinaloa Federation, Carrillo Fuentes, Cartel del Golfo, La Familia Michoacana y los Caballeros Templarios se entremezclan con sus sucursales hondureñas, aparte de los colombianos que también operan en este país centroamericano.
Aquí, estas organizaciones criminales tienen sucursales que se subdividen las plazas territoriales siendo las más conocidas el llamado cartel del Atlántico y el denunciado grupo de los 14, de acuerdo a altas fuentes de la Fiscalía contra el crimen organizado.
Así el mapa vital del narco se configura en el continente. Su escala en Honduras se hace sentir cada vez más y la ruta sigue siendo fundamental en la vorágine del crimen.

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