Tegucigalpa – ¿Cuál es el españolismo más español? Cuál es el bolivianismo más boliviano? ¿Cuál es el hondureñismo más hondureño?. A estos tres países está dedicado el cuarto capítulo del Atlas Sonoro de las palabras más autóctonas del español, que ha propuesto en el diario El País de España y Papeles Perdidos en el contexto del VI Congreso Internacional de la Lengua que se celebra en Panamá, del 20 al 23 de octubre. España, Bolivia y Honduras entran en ese Atlas sonoro tras las propuestas, el lunes, de Chile, Cuba y Costa Rica.
 

Los escritores Álvaro Pombo, Edmundo Paz Soldán y María Eugenia Ramos han elegido la palabra más autóctona de sus respetivos países. Con ellas dan el pie para que los lectores propongan el vocablo que consideren más auténtico o que refleje o represente mejor a dichos países.

Ese Atlas Sonoro incluye los 20 países hispanohablantes más Estados Unidos. Cada día se propondrán tres países en los que sus respectivos escritores sugieren una palabra por cada país y los lectores continúan con sus aportaciones.

Esa iniciativa de pluralidad y diversidad del castellano coincide con la presentación en Panamá de la edición digital del Diccionario de Americanismos, publicado por la Real Academia Española (RAE) y la asociación de las 22 academias de la lengua, a cargo del académico Humberto López.

Se trata de un volumen de consulta gratuita en la red que contiene más de 70 mil entradas y unas 120 mil acepciones, sinónimos y variantes de muchas de las voces, etimología o procedencia de las palabras en la mayoría de casos.

La palabra propuesta por el escritor español Álvaro Pombo, es contradiós, que es un coloquialismo español que se usa para designar un disparate (una cosa absurda o contraria a la razón). Francisco Umbral, en El Mundo (23-4-90).

“Me parece una expresión esencialmente española, una mezcla de teología y falta de lógica: se pone a Dios (que es la contradicción absoluta) como análogo de la razón o el sentido común. Dios y las cosas divinas y católicas están grabadas a fuego en nuestro léxico y en nuestros usos lingüísticos”, argumentó Pombo.

Por su lado, el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán, propuso la palabra Jailón, que se refiere a alguien de la high society, y la connotación suele ser negativa. “Los jailones viajan a Miami o Punta Cana de vacaciones y solo van a los bares de moda. Los jailones no entienden Bolivia porque son… jailones. Se llevarían bien con los fresas mexicanos o los chetos argentinos”, explicó.

De su parte, la escritora hondureña, María Eugenia Ramos, propuso la palabra pija (denominación del pene) y sus derivados tienen tantas y tan diversas acepciones en el habla hondureña que se ha convertido en parte de la identidad.

“Es una palabra pijuda, es decir, muy buena, porque con ella expresamos desde entusiasmo a la indiferencia, pasando por el enojo y estados alterados de conciencia. Se usa como sustantivo, verbo y adjetivo. “Me voy a la pija” significa me voy lejos. “Me vale pija”, no me importa; “estar a pija”, estar furioso, pero también estar borracho; pijinear, irse de fiesta, de parranda. Ser pijudo o pijuda es ser una buena persona o algo muy bien hecho”, argumentó Ramos.