América Central: Narcotráfico acentúa interés de EEUU; dos visitas en menos de un año

Tegucigalpa.- Los Estados Unidos parecen preocuparse, más que antes, por el tema del narcotráfico en los llamados países del “Triángulo Norte” de América Central tras el desplazamiento de los carteles de narcotráfico que libran una férrea batalla en México.
 

  • En Centroamérica operan 23 “mercados subterráneos” del crimen organizado, según la ONU

En menos de un año, dos visitas de personajes influyentes del Departamento de Estado de Estados Unidos, han venido a la región, incluyendo Colombia, para “coordinar” esfuerzos de lucha y prevención antidrogas.

Este miércoles, llega a Tegucigalpa el Subsecretario de Estados Unidos para Asuntos de Narcotráfico, William Brownfield, procedente de Guatemala y El Salvador, como parte de su gira que incluye a Tegucigalpa y Bogotá.

La primera la hizo a fines de 2010, el entonces subsecretario para el mismo cargo, David Johnson.

De acuerdo a informes del Departamento de Estado, en su gira de cinco días, Brownfield reafirmará el compromiso de Washington en la lucha contra el tráfico de drogas en la región, la cual es usada por los carteles como un pasadizo para trasegar unas 250 toneladas de cocaína anuales rumbo a Estados Unidos.

Brownfield viene acompañado de la número dos del Departamento de Estado para América Latina, Roberta Jacobson.


De acuerdo al informe de seguridad sobre Centroamérica de Naciones Unidas, el crimen organizado es un problema central, cuyo control exige medidas especiales e inmediatas. El informe es del criterio que el crimen organizado prospera más fácilmente en un país donde los desajustes sociales sean más intensos.

La criminalidad organizada puede asumir distintas modalidades, que dependen del producto o del servicio específico con el cual trafiquen. Sólo en América Central se han identificado 23 modalidades o “mercados subterráneos”, cada uno, abarca un cierto ámbito territorial, ya sea local, nacional o transnacional.
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#Las modalidades más altas en la región

De estos 23 “mercados subterráneos” resaltan con síntomas de gravedad el robo de vehículos, el tráfico de armas de fuego; tráfico de inmigrantes, trata de personas, tráfico de órganos, tráfico interno de drogas tráfico internacional de drogas, y el lavado de dinero y otros activos. Todos estos se mueven desde lo local hasta lo transnacional, según el informe.

A esta modalidad “alta y grave” le siguen los fraudes o estafas con tarjetas de crédito, comercialización ilícita de maderas preciosas, tráfico de animales protegidos, robo, exportación y comercialización ilegal de bienes culturales; el contrabando, otros.

Se consideran como un nivel que opera con menor intensidad, pero existe en los países centroamericanos, el robo de cables telefónicos, los repuestos y partes automotrices robadas, el robo de celulares, robo de energía eléctrica, agua potable y otros servicios domiciliares de “contrabando”, tapas de alcantarilla, combustible y lubricantes, entre otros rubros.


En este sentido, en materia de seguridad ciudadana las modalidades más complejas, sofisticadas y nocivas para la región son las vinculadas al ámbito transnacional. Caen en esta categoría, el lavado de dinero y otros activos, el tráfico internacional de drogas, el tráfico de órganos, la trata de personas, el tráfico de inmigrantes, el tráfico de armas de fuego, el robo de vehículos, la comercialización ilícita de maderas preciosas, el tráfico de animales protegidos; el contrabando y el robo, exportación y comercialización ilegal de bienes culturales.

De esa complejidad con que se mueve el crimen organizado en la región, el narcotráfico es el que llama más el interés de Estados Unidos, que busca con la aplicación del “Plan Mérida” en América Central, levantar un muro de contención en el avance de los carteles de la droga que ya tienen fuertes posiciones en la franja que conforma el “Triángulo Norte” de América Central.

No es casual que en el océano pacífico y en el Caribe centroamericano, buques de guerra estadounidenses, apoyados por aviones de vigilancia, rastreen la presencia de embarcaciones de narcos, que se ven favorecidos por las extensas drogas o recuperándola cuando éstos la arrojan al mar por la presencia de guardacostas.


Según expertos antidrogas, como los narcotraficantes pagan con drogas esta colaboración, las autoridades centroamericanas sospechan que muchos pescadores y lugareños colaboren con los traficantes. Ocultando drogas o recuperándola cuando éstos la arrojan al mar por la presencia de guardacostas.

#Enero se estrena con 200 muertes violentas

Ello ha incidido para que también aumente el tráfico de drogas a nivel interno en los países, provocando de paso un aumento en las tasas de criminalidad en varios países, siendo Guatemala, El Salvador y Honduras, los que tienen las tasas más altas.


En Honduras, solo en el mes de enero de 2011, las autoridades de Medicina Forense reportaron 200 homicidios violentos, una cifra muy alta en un país tan pobre, con inequidades que fomentan la redes de penetración e influencia del narcotráfico.

El narcotráfico, junto al resto del crimen organizado, tienen una característica muy particular: su motivación es esencialmente económica; no es ideológica ni busca el poder político, aunque “necesita influir en la política”, según las Naciones Unidas. Tiene en la corrupción y la connivencia su mejor aliado.


Bajo esta parámetros es que Estados Unidos parece volver sus ojos en materia de seguridad hacia la región centroamericana, donde ya se dieron las primeras aproximaciones entre la Fuerza Aérea de Washington y la de Honduras para identificar “zonas de común” ataque o vigilancia.

Datos oficiales a 2006, indican que la importancia del narcotráfico a nivel de comiso de cocaína pasó de 15,838 kilogramos en el 2006 a 71,829 kilos en el 2007, una cifra que al 2010 seguramente habrá aumentando en cantidad e intensidad.


Ubicada entre los principales países productores el mayor centro de consumo mundial, y actuando como puente entre Colombia y México, América Central ha sido una ruta cada vez más importante del tráfico de sustancias sicotrópicas, en especial de cocaína. En América Latina se producen alrededor de 900 toneladas métricas de esta sustancia, de las cuales se estima que entre 530 y 710 salieron hacia Estados Unidos en 2006, y que más del 90 por ciento transitó por Centroamérica y México.

#Nuevas rutas despiertan interés

El interés estadounidense por lo que está sucediendo en Centroamérica, y en especial con los países del “Triángulo Norte”, en materia antinarcóticos, puede obedecer a dos factores principales: el desplazamiento desde otras rutas y la debilidad relativa de algunos Estados centroamericanos.

Según el informe sobre seguridad ciudadana y desarrollo humano en América Central, “en el negocio de la droga siempre hubo algunos “capos” centroamericanos, pero el problema se ha venido agravando con el paso del tiempo. Como efecto no buscado de la presión ejercida por el gobierno de Colombia en alianza con Estados Unidos, los carteles de ese país, que antes usaban la ruta más “directa” del Caribe, se asociaron con el crimen organizado de México y aumentaron el uso de las redes centroamericanas como apoyos logísticos”.

“De modo más reciente, y como consecuencia de la presión que está ejerciendo el gobierno de México con e apoyo de Estados nidos, los carteles de este país se han venido moviendo hacia América Central y en especial hacia Guatemala”.


En Guatemala, el presidente Álvaro Colom lanzó una ofensiva en Navidad contra los carteles mexicanos que operan en su país, que controlan más del 40 por ciento del territorio, según expertos. Colom impuso un estado de sitio u movilizó al ejército al norteño departamento de Alta Verapaz, pero los narcotraficantes encabezados por uno de sus grupos, “Los Zetas”, lo desafiaron e incluso acusaron de haber financiado su campaña, extremo no comprobado.
En Honduras, los golpes al narcotráfico fueron sorprendentes en algunos aspectos, pero destaca la vergüenza nacional de que un avión fuera sustraído de una base aérea militar en San Pedro Sula, en una espectacular operación del crimen organizado. El caso sigue en la nebulosa al centrarse las acusaciones solo en efectivos de menor rango como los soldados, que a su juicio, habrían actuado con “autonomía”, sin obedecer un mando jerárquico superior.

En El Salvador, la Secretaría de Seguridad Pública reveló al periódico “El Faro.net” que se está produciendo un lavado de activos como modalidad del narcotráfico, entre otros factores que pueden incidir para una reproducción del crimen organizado.

Estos factores están ligados a los desmovilizados de las guerras intestinas en la subregión, el crecimiento de la seguridad privada sin control y la abundancia de armas, las que ayudaron a que Centroamérica se volviera un actos “apetecible” para los capos de la droga y del crimen.


La visita del alto funcionario estadounidense será sin duda el preámbulo de una estrategia más fuerte en contra de las drogas, y por ende, de mayores niveles de violencia y muertes violentas por homicidio, en donde los 200 muertos asesinados violentamente solo en este mes de enero, podría ser apenas el comienzo de cifras más escandalosas.

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