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“Alicia House”, una red de prepagos en Honduras

Tegucigalpa – Operan de manera profesional, con el mayor de los cuidados y con discreción total. El único objetivo es dar la mejor atención a sus clientes con “servicios” de primer nivel.

Se trata de la explotación de jóvenes de gran belleza, con necesidades económicas reales o creadas por el consumo o el mundo de fantasía que les han fabricado.

Muchas de ellas son “modelos” que aparecen fugazmente en programas televisivos, otras son impulsadoras de productos de grandes consorcios, modelan semidesnudas en ferias, jaripeos, ventas de caballos, vehículos, bebidas alcohólicas o gaseosas, telefónicas y un sinfín de eventos que concentran a públicos especiales.

Otras son vistas en los estadios de fútbol o en instalaciones deportivas diversas, van con maquillajes exagerados, que resaltan o distorsionan sus verdaderos rostros, quizá más hermosos al natural.

Muchas son madres solteras y vienen de poblados del interior o de los barrios más “calientes” y paupérrimos de las grandes ciudades.

No son pocas las que han logrado concluir la educación media y han ingresado a las universidades, pero en esa ruta su propósito, más allá del título y la preparación que con ello se adquiere, es conseguir una vida confortable, de lujos.

También están las jóvenes que sucumben a la ruta fácil, desesperadas por la nula oferta laboral en un país con problemas de empleo para los jóvenes.

Las nuevas modalidades de la trata en Honduras también se ven marcadas por la facilidad y el mal uso de las redes sociales, donde en páginas, especialmente de la una popular red social, las jóvenes son exhibidas, cual mercancía. Sus cuerpos se promocionan ante los mejores postores de los que poco se conoce. Lo fundamental para los dueños de las redes de explotación es que cumplan los pagos estipulados y que aseguren quedarse como clientes de la casa.

Alicia House3«Alicia House» era una red bien conformada de prepago en Honduras.

“Alicia House”

Todo esto se denota en los trabajos que para desmantelar estas estructuras realiza la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), que cuenta con una unidad destinada a enfrentar este delito.

Así, Proceso Digital conoció detalles profundos de las redes de prepago de Honduras y supo cómo es la manera de operar, quienes ejercen el trabajo y cuáles son sus clientes.

Uno de los casos símbolos que la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), ha desentrañado en los últimos tiempos es haber desmantelado la red “Alicia House”, que fue reconocida también como “Dolls House” porque así era identificada en los anuncios.

“Dolls House” era una red que presuntamente lideraba un hombre conocido como Willian Rubén, capturado por la ATIC por el delito de trata de personas. Actualmente se encuentra con la medida judicial de prisión preventiva en la penitenciaría Marco Aurelio Soto.

Una fuente fiscal contó cómo funcionaba la red que seguramente es el ejemplo de muchas en Honduras.

Alicia House2Así ofrecían el producto a los clientes en la red «Alicia House».

Eran cinco las personas que se encargaban de contratar, dar seguridad, transporte y hasta el hotel a las mujeres que “trabajaban” como “damas de compañía”.

Para ingresar a “Alicia House”, las mujeres pasaban un proceso. Primero enviar fotos en ropa interior, luego eran citadas en un centro comercial y por último les hacían fotografías en hoteles o moteles de Tegucigalpa para incluirlas en el catálogo de servicio.

“Hacían un anuncio donde se mencionaba que se requerían jóvenes para trabajar ofreciendo un buen pago. Una vez que las mujeres los contactaban a través de la red social los administradores de la página les solicitaban a las chicas fotos en ropas interior para ver si calificaban y luego quedaban de verse en un mall capitalino y una vez pactado, les decían que iban a realizar una sesión de fotos en varios hoteles de Comayagüela y en un motel ubicado por el aeropuerto Toncontín”.

La persona que les hacía las fotografías a las mujeres era un estudiante de medicina que fue detenido y actualmente tiene medidas sustitutivas a la prisión.

La sección de Trata de la ATIC inició estas investigaciones a partir de 2016, luego de trabajos de inteligencia respecto a un perfil de la red social denominado Dolls House.

Alicia HousenuevaUna de las fotos de portada que utilizaba la red en el Facebook.

El “visto bueno”

Después de las fotografías a las candidatas para ingresar a la red, eran enviadas a William Rubén que vivía en Sabanagrande, Francisco Morazán, era el encargado de decir si las chicas eran aceptadas o no.

Las mujeres aparecían en un catálogo donde se enviaban a los clientes por la popular red social de mensajería. La fuente oficial dijo que exigían que las damas fueran de piel clara, con gran proporción de senos, glúteos y piernas, perfectas.

“Ellos tenían una página que se llamaba Dolls House, comenzó el trabajo por medio de los investigadores porque usuarios la denunciaron en muchas ocasiones, mujeres que hablaban y se daban cuenta de que se trataba”, comentó la fuente.

“Alicia House” o “Dolls House”, contaba con una red fuerte, tenía sus propios motoristas, hoteles y personal de seguridad. Las jóvenes cuando eran contratadas las llevaban en un vehículo de confianza a un hotel de la misma organización. Al cliente le mandaban el número de habitación donde estaría la chica por medio de la red social de mensajería electrónica y no podía salir de ese lugar.

Luego los clientes contactan a los administradores de la página para solicitar una chica y vía mensajería para que eligieran la chica con precios que variaban desde dos mil 500 hasta cinco mil lempiras por una hora de placer. Las chicas ganaban al menos mil lempiras y el resto era para los tratantes, detalló la fuente.

“Tenían una red de motoristas con carros particulares para trasladar a las chicas de la casa al hotel y viceversa, entre ellos un hombre de nombre Kevin Mijail, quien tiene prisión preventiva, y Wilmer quién está con medidas sustitutivas”, explicitó.

La fuente reveló que “también se capturó a un señor de nombre Marvin, encargado de un hotel ubicado en Comayagüela, este avisaba a William Rubén cuando llegaban los clientes y las chicas”.

La red contaba con 20 o más jóvenes, entre ellas universitarias tanto del sistema público como de universidades privadas.

nueva AliciaEste era el anuncio que utilizaban en el Facebook para contratar a las mujeres.

Asimismo, madres solteras con magníficos cuerpos, eran parte de las mujeres explotadas por los tratantes.

Los clientes de esta red eran personas con cómoda posición económica. Desde hombres de negocios, políticos, profesionales universitarios, hacendados y gente con poder económico tanto de Tegucigalpa como de Choluteca, Comayagua y Olancho.

La red tenía mujeres disponibles en Tegucigalpa en su mayoría, pero también en Choluteca, Comayagua y Olancho. Si un cliente de estas ciudades pedía una de la capital tenía que pagar un sobre precio.

“El precio establecido solo es de una hora, si el cliente quería más tiempo tenía que pagar más. Ofrecían sexo por el precio de dos mil 500 a cinco mil lempiras”, añadió la fuente.

La red fue desbaratada por la ATIC. Ellos saben que solo es una de muchas que existen en Honduras. Las líneas de investigación continúan abiertas, como lo hacen con las casas de masajes que también se dedicarían a lo mismo, pero que tienen fachadas muy bien estructuradas que les permiten seguir delinquiendo en una de las modalidades más degradantes e infames.

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