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Se cumplen 25 años del “Buena Vista Social Club”, la grabación que hizo resurgir la música cubana

Por Alberto García Marder – Especial para Proceso Digital

Con ocho millones de copias, el álbum “Buena Vista Social Club” fue el más vendido de la música cubana en todo el mundo.

La revista “Rolling Stones” lo ha incluido en su lista de “Los mejores 500 álbumes de todos los años”, uno de los dos de países de no habla en inglés.

Y ahora se cumplen los 25 años de la grabación en La Habana de un disco que fue en su momento un fenómeno cultural que ayudo a resurgir la música cubana y dio el estrellato a viejas figuras que entonces estaban olvidadas en Cuba.

La mayoría de ellas ya han fallecido: Máximo Francisco Repilado Muñoz, más conocido como “Compay Segundo” (1907-2003), Rubén González (1919-2003), Ibrahim Ferrer (1927-2005) y Pio Leyva (1918-2006).

Concierto en el Carnegie Hall de Nueva York. De izquierda a derecha, Oliades Ochoa,  Juan de Marcos Gonzalez, Ibrahim Ferrer y «Compay Segundo».

Esta es la historia de cómo se grabó ese disco en 1996 o, precisamente, como estuvo a punto de no grabarse.

Ted Gioia, revela en su “Jazz.com.Blog”, que en ese año el guitarrista Ry Cooder y el productor Nick Gold iban a grabar en La Habana un álbum mezclando la música africana con la cubana, algo así como una “afro-cuban music”.

Pero a última hora, Cuba no les dio la visa a los músicos africanos de Malí, Cooder y Gold decidieron grabar un álbum solo con los músicos cubanos. Y de un repertorio de viejos boleros, son cubano, danzones, guajiras y “descargas” de música tradicional.

Y BINGO. Ese fue el exitazo mundial. Todos los músicos habían sido figuras en los años cuarenta, pero estaban olvidados y en la pobreza. Y uno de ellos, Ibrahim Ferrer, hasta limpiaba zapatos en las calles.

El álbum incluye el ya famoso “Chan Chan” que “Compay Segundo” compuso a los 80 años.

«Compay Segundo», compositor de «Chan Chan», con el que se abre el almum «Buena Vista Social Club». (Getty Images).

Tuve el honor de escuchar a “Compay Segundo” cantarlo en un  concierto en Miami a finales de los años ochenta, que fue interrumpido por unos 20 minutos por una llamada anónima avisando de una bomba en el teatro-auditorio.

Pues bien, ninguno de los asistentes a ese concierto nos movimos de nuestros asientos, a pesar de las advertencias de la policía de evacuar el recinto.

Los integrantes originales del “Buena Vista Social Club” hicieron giras por Europa y Asia. El éxito fue mundial y más aún tras el documental del director alemán Wim Wenders sobre el grupo, que fue nominado al Oscar como mejor documental largo.

En estos últimos años hacen giras con el mismo nombre, pero son otros músicos aprovechando la presencia de artistas originales aun vivos, como Amalia Portuondo (ya con 84 años) y Eliades Ochoa (75 años), con su característico sombrero guajiro.

Omara Portuondo, la única mujer del grupo. (Foto Tomas Mina).

¿Y que significa “Buena Vista Social Club”? En los años cuarenta, había en La Habana varios clubs sociales donde se reunían músicos locales a “descargar” e improvisar.

Uno de ellos era el “Buena Vista Social Club”, en el popular barrio de Buena Vista, entre la calle 46 y 48 en Marianao.

Entre esos que “descargaban” en los años cuarenta, estaba el bajista Israel “Cachao” López, el verdadero creador del mambo, aunque fue Pérez Prado el que lo popularizó en todo el mundo y le dio un ritmo más frenético.

El álbum incluye dos danzones de “Cachao”: “Pueblo Nuevo” y el “Buena Vista Social Club”.

Ry Cooder y Nick Gold decidieron ponerle el nombre de “Buena Vista Social Club” al disco tras escuchar al pianista Rubén González hablar sin parar de “los buenos tiempos” en ese club.

Cuando llego la revolución cubana en 1959, cerraron esos clubs, también el “Buena Vista Social Club”, y los artistas de la música tradicional cubana fueron olvidados.

El cantante Ibrahim Ferrer. Antes de grabar el disco, limpiaba zapatos en la calle.

Unos emprendieron el camino del exilo, como “Cachao” en 1962. En Miami tuvo que tocar en bailes de “quinceañeras” como un desconocido antes que el actor cubano Andy García lo “redescubriera” en 1993 con un documental, para poder grabar discos y hacer conciertos.

Yo lo conocí en esa época y lo entrevisté para la Agencia Española de Noticias “EFE” en el 2007, mientras comíamos pastelitos de guayaba y tomábamos café cubano en la cafetería Roma de la Calle Ocho y la 48 avenida, de Miami.

El bajista Israel «Cachao» López en un concierto. (Foto Alberto Martin-Agencia EFE).

“Cachao” era muy conversador y humilde. Nunca se jactó, en nuestras conversaciones de haber sido el autor de más de 3,000 danzones (junto a su hermano Orestes López) y, sobre todo, del mambo.

Y fui el primer periodista en dar la noticia de su muerte, el 22 de marzo de 2008, gracias a una llamada de su hija, María Elena.

Estuve presente también, al día siguiente en su funeral en la Iglesia St. Michael, en la calle West Flager de Miami. Entre los que llevaban el féretro, estaban el actor Andy Garcia y el productor musical Emilio Estefan, esposo de la cantante cubana Gloria Estefan.

El funeral en Miami de «Cachao» en 2008, a los 89 años. (Foto  Michael Francis McElroy- Getty Images).
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