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Políticos, periodistas y artistas dan las gracias a Serrat en su despedida

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Barcelona-El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, ha acudido junto a otros políticos, como el ministro de Cultura y Deportes, Miquel Iceta, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y músicos, como los hermanos Muñoz de Estopa y periodistas como Jordi Évole.


Anónimos y famosos, todos han disfrutado en el Palau Sant Jordi de una fiesta inolvidable, en la que tanto sobre el escenario como en las gradas y la platea han mandado las emociones, y unos y otros han pasado de la alegría a nostalgia y de melancolía a la euforia en cuestión de minutos.


Para su paisanos, los que nacieron como él a orillas del Mediterráneo, y para los que han venido de lejos para decirle adiós, Joan Manuel Serrat ha preparado un repertorio especial, con más canciones en catalán de lo que ha sido habitual en la gira de despedida “El vicio de cantar 1965-2022”, que empezó en Nueva York hace ocho meses y que hoy llega a su fin, después de recorrer toda España y América.


“Temps era temps” es la canción que ha abierto un viaje sentimental que ha empezado con imágenes de la posguerra española en la gran pantalla del escenario y un recuerdo para aquellos niños que, como él, nacieron en “una grande y libre” y se entretenía con “Metro Goldwyn Mayer” y “lo toma o lo deja”.


Luego ha recordado a su madre con “Cançó de bressol”, a su padre con “El carrusel del Furo”, a la calle del Poble Sec que le vio crecer en “El meu carrer”, a su ciudad natal con “Barcelona i jo” y a su querido Miquel Hernández con “Nanas de la cebolla”.


El publico, que no ha tenido que dejarse convencer porque ha llegado ya convencido y entregado, ha aplaudido antes y después de cada canción, y en algunas también en medio.


Pero todavía faltaba mucho material sensible: “Para la libertad” ha levantado al público de sus asientos, “La tieta” ha hecho llorar a más de uno y “Mediterráneo” podría haber sido la apoteosis, pero ha tenido que disputarla con “Pare”, “Plany al mar”, “Cantares”, “Paraules d’amor” y “Una guitarra”, ésta última él solo en el escenario.


Serrat, que en todos estos años ha aprendido a estar en todas partes como en casa, hoy ha podido disfrutar del placer de ser profeta en su tierra.
Porque quizás, como dice Antonio Machado y él canta, nunca persiguió la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres su canción, pero ha conseguido las dos cosas.

(ir)

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