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En busca de pastor

Pedro Gómez Nieto

Vivimos tiempos de cambio y eso nos tiene desconcertados, atribulados. Los anclajes que sostenían nuestra zona de confort pierden estabilidad, porque las reglas han cambiado sin que nadie nos pidiera permiso. Cada mañana abrimos los ojos con la incertidumbre de las desconocidas amenazas que nos aguardan al volver la esquina. Y el problema no se soluciona teniendo en casa el kit Maíz-Catracho, y escondida en el armario la botella de oxígeno. Esto no es cuestión de tener, sino de ser. ¿Cuál será nuestra actitud ante el pastor que velará por Honduras los próximos cuatro años, al que apoyaremos y respetaremos, o al que cuestionaremos desde el primer dia?

Lo importante eran los ventiladores, después fue el oxígeno de alto flujo. La mascarilla era imprescindible, pero ahora necesitamos dos juntas para aumentar su efectividad. La vacuna era la solución, pero ya los especialistas advierten que incluso estando vacunado podemos enfermar y contagiar a terceros. La farmacéutica Pfizer avisa de que posiblemente será necesaria una tercera dosis a los nueve meses de inyectada la segunda. La incertidumbre provoca que aumente el número de hondureños que renuevan sus pasaportes para practicar el turismo sanitario que promueven algunas localidades norteamericanas, en cuyo paquete se incluye la vacuna con solo presentar la reserva del hotel. Es mejor pedir un préstamo para invertir en un viaje de salud que gastarlo en un entierro. El problema de fondo no es disponer de la vacuna, que también, sino la falta de respeto hacia las medidas de bioseguridad que provoca los contagios y el colapso sanitario. El principal problema es nuestra soberbia, indolencia e indisciplina. El escritor Haruki Murakami reflexiona: “Cuando salgas de esta tormenta una cosa es segura, no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata esta tormenta”.

En el evangelio de Juan 10, 22, vemos a Jesus en Jerusalén, un dia de invierno, paseando por el templo junto al pórtico de Salomón, cuando los judíos lo rodearon para preguntarle con insistencia si era o no el Mesías.  ¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso?, le interpelaban. Jesús les respondió: “Vosotros no sois de mis ovejas, mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco”. Quiénes tienen el corazón lastrado por el pecado, los intereses materiales, son incapaces de escuchar la voz de Dios, de acoger su mensaje que nos abre el conocimiento mediante su gracia. Oímos, pero no escuchamos; escuchamos, pero no entendemos; entendemos pero no obedecemos. La gracia es un misterio que Dios la revela solo a sus hijos. Terminamos por considerar a Jesús como el dependiente del supermercado al que acudimos cuando necesitamos algo, y nos tiene que atender por obligación. Pero nada queremos saber de las responsabilidades que implica pertenecer a su rebaño. Jesús responde: “vosotros no sois mis ovejas”.

Demandamos de los líderes políticos y autoridades que resuelvan los problemas que soporta la sociedad, responsabilidad del cargo público que ostentan, pero se comportan como los judíos en el pórtico de Salomón, no escuchan. Los intereses personales embotan el entendimiento y endurecen el corazón. Hemos superado ya las elecciones internas, ¿qué aprendimos de ellas? Que practicamos en nuestros propios partidos políticos el canibalismo que denunciamos en terceros. Pero tenemos la desfachatez de enarbolar la bandera de la integridad, de erigirnos en catones de la moral. No recuerdo durante esta campaña que los candidatos hayan presentado ante la sociedad sus propuestas, para solucionar en los primeros cien días de gobierno los diez problemas más acuciantes del país. ¿Cómo resolver el agujero negro de la ENEE que impide el desarrollo? ¿Cómo cambiar un modelo de enseñanza del siglo pasado, que la pandemia envía al despeñadero? ¿Cómo articular que toda Honduras esté conectada vía Internet? Pero ellos no escucharon, ni inclinaron sus oídos, sino que endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir corrección”, Jeremías 17,23.

Necesitamos una nueva ley electoral que de estabilidad y credibilidad al próximo proceso electoral, de lo contrario un Cisne Negro se vislumbra en el horizonte. Las encuestas a pie de urna fueron un éxito, felicidades para quienes trabajaron en ellas. Hay que potenciarlas y apoyarlas. Por delante tenemos la quimera de las alianzas, una utopía.

“Cuando salgas de esta tormenta una cosa es segura, no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata esta tormenta”. -Murakami-

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