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Dos luminosos óleos muestran a un Turner modernizador y algo «fanfarrón»

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Londres – Dos obras de Joseph Turner (1775-1851) expuestas en el Reino Unido por primera vez en más de cien años muestran el espíritu modernizador y «algo fanfarrón» del pintor inglés, que escandalizó a sus contemporáneos con su uso de un mediterráneo amarillo para inmortalizar paisajes británicos en principio menos luminosos.

«Turner on tour» (Turner, de gira), presentada este martes a la prensa, expone dos óleos cedidos excepcionalmente a la londinense National Gallery por la Colección Frick de Nueva York (Estados Unidos) y estará abierta al público entre el 3 de noviembre y el 19 de febrero de 2023.

Se trata de dos grandes vistas de puertos -uno de sus temas favoritos- de Francia y Alemania, resultado de los bocetos y acuarelas realizados en sus numerosos viajes: «Harbour of Dieppe: Changement de Domicile» (expuesta en 1825 y fechada en 1826) y «Cologne, the Arrival of a Packet-Boat: Evening» (1826), los cuales no se veían en este país desde 1911.

Estos dos lienzos, que aunque no son un grupo formal tienen muchas cosas en común, siguen la estela de una de las principales fuentes de inspiración de Turner, el paisajista francés Claude Lorrain (1600-1682), pero con técnicas y colores más modernos.

«Estas pinturas (aunque son óleos) se relacionan con la técnica de la acuarela y cómo Turner perfeccionó el medio», explica a Efe la comisaria de la muestra, Christine Riding.

Riding señala que el pintor nacido en Londres trasladó a estos dos lienzos el procedimiento de la acuarela, en la que «comienzas con la base de la luz y luego trabajas los tonos más oscuros» (al contrario que en el óleo), lo que «marca su futuro rumbo» como artista.

«Esto se convertirá en una parte muy importante de la identidad de Turner como pintor moderno, en su faceta de gran modernizador de la tradición de Claude Lorrain y de otros viejos maestros, con técnicas que ni Lorrain ni otros habrían utilizado en el siglo XVII», declara.

Los dos cuadros resplandecen en tonos amarillos y ocres, no solo porque Turner quería capturar esa luz que tanto le fascinaba sino también porque esos eran los colores «más caros y buscados del momento», apunta Riding.

«Usar este color amarillo habría demostrado cuán vanguardista era», dice la experta, que reconoce que Turner era «algo fanfarrón».

Con un carácter competitivo, el pintor mantenía rivalidades con contemporáneos como John Constable (1776-1837) y aprovechaba los días previos a las exposiciones en la Royal Academy, cuando los artistas podían hacer pequeños retoques finales, para protagonizar «puestas en escena» que soliviantaban a sus coetáneos.

«Aparecía con cuadros que a los ojos de la mayoría de sus contemporáneos estaban sin terminar y los acababa el día del barnizado, subido en un pequeño podio, lo que dejaba a los académicos asombrados», dice Riding.

Al final Joseph Mallord William Turner consiguió su objetivo de controlar su legado, en parte al decidir donar dos cuadros a la National Gallery, fundada en 1824, con la condición específica de que se colgarán junto a dos de Lorrain, lo que la galería cumplió, en su sala 36.

Joseph Turner, uno de los mejores paisajistas de la historia, es considerado como el responsable de que el paisaje sea considerado hoy en día un genero mayor. Muy popular por su audacia y talento, fue un experimentador que llevó al óleo técnicas propias de la acuarela y se acercó las corrientes del impresionismo y del arte abstracto. AG

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