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Dolor, lágrimas y heroísmo

Luis Cosenza Jiménez

Una vez más nuestro país ha sido golpeado por un fenómeno natural, y una vez más hemos demostrado que estamos muy mal preparados para hacer frente a estas situaciones.  En este caso, el Centro de Huracanes de Estados Unidos había advertido, desde el inicio y antes de que Eta llegara a las costas de Nicaragua, que se trataba de un huracán poderoso que podía dañar severamente a Centro América.  Luego pudimos ver su impacto al llegar a Nicaragua.  Hubo tiempo para advertir a nuestra población y para procurar que se trasladaran a lugares donde estuvieran más protegidos.  Sin embargo, el gobierno ignoró las advertencias y la evidencia y se empecinó en no cancelar rápida y oportunamente un disparatado feriado que, en medio de la pandemia del Corona Virus, nunca tuvo sentido.  Al menospreciar la gravedad de la tormenta que se avecinaba, transmitieron un falso sentido de seguridad a la población, que luego pagó un altísimo precio por no haberse puesto oportunamente a salvo.  Realmente, cuesta entender la tozudez del gobierno.  El resultado fue dolor, llanto y destrucción.  En algunos de los videos que han circulado hemos visto y escuchado a nuestros compatriotas implorar ayuda y auxilio mientras se guarnecían en los techos de sus viviendas o mientras se protegían en algún refugio.  Algunos de los videos calan profundamente y duelen muchísimo y obligan a analizar en más detalle lo ocurrido.

En primer lugar, ¿por qué no puede el gobierno entender que octubre y noviembre no son buenos meses para promover vacaciones y viajes? Esos meses forman parte de la estación lluviosa e incluso de la temporada de huracanes.  En otros años ha llovido durante la vacación y este año tuvimos la visita de Eta.  Si para propiciar el turismo nacional es necesaria una vacación, lo lógico sería programarla en la estación seca.  Lamentablemente, la lógica no parece ser el fuerte de quienes nos gobiernan.

Por otro lado, es obvio que, por nuestra ubicación geográfica, estaremos siempre expuestos a huracanas, tormentas e inundaciones.  Si eso es así, ¿no deberíamos prepararnos mejor para hacer frente a estas situaciones? ¿Cómo explicar entonces que nuestro Cuerpo de Bomberos no cuente con lanchas, incluyendo lanchas que puedan navegar en aguas que no son profundas?  La falta de preparación llegó al extremo de obligar al Cuerpo de Bomberos a solicitar a privados que les prestaran sus lanchas.  Y menciono el tema de las lanchas para ilustrar el punto. Seguramente que habrá otros insumos, más importantes incluso que las lanchas, con los que no contamos.  Como mínimo, el gobierno debería contratar un grupo de expertos extranjeros para que estudie como se manejó esta crisis con miras a estar mejor preparados a futuro.  Lamentablemente me parece que, por temor a manchar su muy deteriorada imagen, no se atreverán a hacerlo. Lástima, porque esa actitud solo garantiza que la próxima vez estaremos igualmente mal preparados.

Debo resaltar que a pesar de las limitaciones hubo actos heroicos protagonizados por bomberos, policías, soldados y simplemente civiles.  Los videos guardan esos valiosos testimonios.  Sería hermoso que pudiéramos identificar a algunos de esos héroes para brindarles el tributo público que se merecen.  El COHEP podría tomar la iniciativa para organizar un acto de sentido reconocimiento.

También es necesario recalcar la solidaridad de nuestra gente. Tan pronto como se conoció la gravedad de la inundación y las penurias que experimentaban nuestros compatriotas surgieron los llamados a donar y ayudar a los damnificados.  Muchas organizaciones de la sociedad lideraron el esfuerzo y la gente respondió con amor y prontitud.  Rápidamente se organizaron centros de acopio y luego se programó el traslado de las donaciones, contando con el apoyo de las Fuerzas  Armadas.  Brilló por su ausencia la participación del gobierno.  Supongo que en parte eso puede deberse a que saben que su imagen ha quedado muy dañada después de los escándalos de corrupción que empañaron las adquisiciones hechas en el caso de la emergencia sanitaria.  De cualquier forma habría que agradecer calurosamente la solidaridad del noble pueblo hondureño.

Los filmados que recientemente hemos visto muestran que Eta ha golpeado fuertemente el sector agropecuario de nuestro país, lo cual profundizará la caída de nuestra economía. El Fondo había vaticinado un decrecimiento del siete por ciento en nuestra economía este año.  Seguramente que ahora será más fuerte el golpe.  El desempleo, la pobreza y el endeudamiento público crecerán.  El servicio de la deuda alcanzará niveles nunca antes vistos y reducirá los fondos disponibles para atender nuestras necesidades, particularmente en las áreas educativa y sanitaria.  Nos espera un difícil futuro, pero la crisis ha producido una unión entre nosotros que debería permitir no solo reconstruir el país, sino que también transformarlo.  Esto debería comenzar con la profundización de nuestra democracia, partiendo de las reformas prioritarias, tales como los distritos electorales uninominales y la segunda vuelta.  ¿Estará lista nuestra clase política para apoyar los anhelos de la población?  Dios quiera que sí.  Ojalá que entiendan la gravedad de la crisis y actúen en consonancia.

Al final hemos quedado atrapados en una tormenta, en una crisis sanitaria, en escándalos de corrupción y tráfico de drogas y con una economía postrada.  Para colmo de males, estamos ya inmersos en las campañas políticas.  Por otro lado, es seguro que las inundaciones agravarán la crisis sanitaria ya que en los centros preparados para atender a los damnificados muchas veces se carece de mascarillas y es casi imposible mantener el distanciamiento social recomendado.  Difícil panorama el que tenemos frente a nosotros. Es evidente que el gobierno no cuenta con la confianza y el respeto necesarios para conducir al país en estos momentos de crisis. Es ahora que las organizaciones que respondieron tan bien ante la emergencia que produjo Eta deben asumir el papel de liderazgo que demanda la difícil situación que tenemos frente a nosotros.  No es tarea fácil, pero con la ayuda de Dios y con la unidad que la crisis ha producido en nuestro pueblo podremos salir adelante. 

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