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COVID-19. ¡Positivo NO necesariamente es infeccioso!

Humberto Cosenza Jiménez, PhD
Inmunólogo Director,
“Centro de Inmuno-Diagnóstico Especializado (CIDE)”

Con el avance de la pandemia causada por el coronavirus hemos mejorado no solo el tratamiento clínico de las personas con la enfermedad COVID-19, sino también hemos afinado la capacidad de interpretar los resultados de laboratorio para diagnosticar la infección, obtenidos ya sea por pruebas moleculares o por pruebas inmunológicas.
Según ha avanzado la pandemia, se han adaptado los parámetros de interpretación de los resultados para identificar una infección activa en personas capaces de infectar a otros y abonar nuevos casos a la pandemia. Permítanme explicar lo que quiero decir con “adaptar los parámetros de interpretación” para identificar personas infecciosas.

Creo que a estas alturas vale la pena repensar cómo estamos midiendo la evolución de la pandemia y preguntarnos, ¿Una persona positiva por PCR equivale a un “caso” de la enfermedad COVID-19? Al inicio de la pandemia me atrevo a decir que SÍ, ya que entonces no estábamos seguros si la infección podía ser transmitida por personas que no manifiestan síntoma alguno o síntomas muy leves, de tal manera que nos concentramos en diagnosticar la infección en personas con síntomas, donde siempre se detectaba el virus con un resultado de PCR positivo. Es así como ¡Al inicio asociamos un resultado positivo por PCR con un “caso” de COVID-19!

 Ahora sabemos que aproximadamente un 50% de las personas infectadas con el virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, son asintomáticos, dando lugar a cuestionar si una persona asintomática, pero PCR positiva, padece la enfermedad COVID-19? Propongo que la respuesta sea NO si la persona infectada no desarrolla síntomas de la enfermedad en los días posteriores. Lo cual sugiere que se infectó probablemente con una dosis baja del virus y su sistema inmune pudo neutralizarlo, evitando así la enfermedad. Esta a persona estaría entonces infectada pero no enferma y, por tanto, no seria un caso de COVID-19.

Analicemos ahora otro cambio en la interpretación de resultados en casos asintomáticos que son PCR positivos. Nos preguntamos, ¿Una persona asintomática que es PCR positiva siempre posee una carga viral suficiente como para transmitir la infección? Igualmente, consideremos el caso de una persona que tuvo síntomas, se enfermó, se recuperó, pero a los 2 meses después del inicio de los síntomas sigue siendo positiva por PCR. En otras palabras, ¿Puede una persona PCR positiva seguir siendo infecciosa para otras personas 2 meses después de su recuperación? Acá nuevamente la respuesta es NO.

Con la segunda ola de infecciones que está afectando a España, los hallazgos de investigaciones científicas estiman que el 34% de personas PCR positivas que ya cursaron la infección no son infecciosas, es decir no pueden infectar a otras personas porque tienen concentraciones muy bajas del virus o éste ya no es funcionalmente viable. ¿Cómo podemos comprobar que estas personas no son infecciosas? Muy sencillo, se toma una muestra de las fosas nasales y se inoculan células en cultivo de tejido in vitro, si hay destrucción de las células el virus no ha perdido su capacidad infecciosa y por lo tanto la persona es infecciosa; si no hay destrucción celular el virus no es detectable o es un virus inactivado y por lo tanto la persona no es infecciosa.

Obviamente la detección de casos que son verdaderamente infecciosos es muy importante para el control de la pandemia. En este contexto debemos considerar que para identificar personas contagiosas la técnica de PCR es muy sensible al expandir el material genético del virus de muy pocas copias a millones de copias para poder hacerlo detectable y con una carga viral tan baja posiblemente la persona ya no es infecciosa. Además, se debe tener en cuenta que es posible que lo que detectamos por la PCR ya no es virus infeccioso, sino restos del material genético del virus que pueden permanecer en las fosas nasales por largo tiempo. En ambos casos, estas personas ya no serian infecciosas y no contribuirían a la expansión de la pandemia, información muy importante para la toma de decisiones de salud pública ya que por la alta sensibilidad de la PCR estamos detectando un exceso de casos que ya no son contagiosos.

 Otro reciente hallazgo que tiene implicaciones importantes en la propagación de la pandemia es la presencia en la población de individuos “super-infeciosos” que son pre-sintomáticos y aunque solo representan el 20% de las infecciones, son responsables del 80% de la transmisión a terceras personas. Pareciera lógico entonces suponer que dichos individuos estarían infectados con una carga viral alta y, de ser así, nos preguntamos nuevamente, ¿Se requiere de una prueba tan sensible como PCR para detectar a los “super-infecciosos”?. Se propone entonces como alternativa el uso de pruebas inmunológicas menos sensibles que PCR, basadas en anticuerpos que capturan proteínas o antígenos del virus. Al ser menos sensibles el virus debe estar presente en concentraciones relativamente altas para que la prueba rápida de antígeno arroje un resultado positivo; identificando con preferencia a personas pre-sintomáticas súperinfecciosas.

En resumen, deberíamos considerar el uso de una prueba menos sensible para detectar casos súperinfecciosos” en la población general asintomática y proceder a su aislamiento e identificación de sus contactos para frenar la pandemia. Al parecer una de las lecciones que nos está dejando la pandemia es que “lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Habría que considerar que estamos monitoreando la pandemia con una técnica “perfecta” que detecta cantidades mínimas del virus pero que en muchos casos lo “positivo NO es necesariamente infeccioso”, y eso no es “bueno” pues ofrece una imagen equivoca de la cantidad de infectados que son infecciosos.

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