Tegucigalpa – El departamento de Yoro, el quinto más grande de Honduras, es sacudido por una interminable violencia. Tres de cinco masacres ocurridas este año han ocurrido en igual número de sus municipios (Olanchito, El Progreso y Sulaco), donde operan un cóctel de factores como ser: múltiples bandas criminales, maras y pandillas, estructuras del narcotráfico y grupos dedicados a la invasión de tierras.
– Los datos de Sepol dan cuenta que en lo que va del año, El Progreso y Olanchito están entre los cinco municipios con mayor cantidad de homicidios.
Esta norteña provincia se ha visto sacudida por la violencia este 2026. El 60 % de los escenarios de homicidios múltiples han ocurrido en este departamento, y de acuerdo a versiones de la Policía, dos de estas masacres fueron entre bandas criminales por la lucha de territorios.
Aquí hay una mezcla de factores que disparan los hechos delictivos. El narcotráfico, el microtráfico, el abigeato, la extorsión, el sicariato, las invasiones de tierra para el robo de fruta, entre otros ilícitos mantienen de rodillas a sus pobladores.
Yoro limita con seis departamentos: al norte con Atlántida, al sur con Comayagua y Francisco Morazán, al este con Olancho y Colón, y al oeste con Cortés. Su ubicación geográfica lo hace parte como la ruta del narcotráfico en este país centroamericano.
Con una superficie de 7 mil 781 kilómetros cuadrados y alrededor de 700 mil habitantes, consta de 11 municipios. En tres de ellos ya se registran masacres este año.
La primera matanza del año –con tres o más muertos– ocurrió el 10 de enero en Olanchito, Yoro, con el saldo de tres víctimas. Aquí, dos hombres y una mujer fueron ejecutados a balazos por sujetos desconocidos. Las otras dos masacres ocurrieron en menos de 24 horas, el jueves de esta semana cuatro jóvenes fueron ejecutados en El Progreso y el viernes cinco más ultimados en Sulaco.
En las últimas dos masacres en Yoro el denominador común fue el pleito entre bandas por control de territorios, de acuerdo a lo informado por la Policía.
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El Progreso sitiado
De acuerdo a relatos de pobladores de El Progreso, Yoro, varias zonas de ese municipio prácticamente permanecen sitiadas por organizaciones criminales que se disputan el territorio. Grupos de hombres armados caminan ante la vista y paciencia de las autoridades. El terror es latente en esta productiva zona del país.
En la zona operan grupos criminales como: “Los Nandones”, que tiene su brazo armado en la Mara Salvatrucha (MS-13), “Los Cheles”, quienes en el pasado eran los encargados de no permitir el ingreso de organizaciones del hampa en ese municipio.
Las operaciones criminales de estos grupos han provocado que muchas familias huyan del lugar tras recibir amenazas extorsivas. En la zona también se han disparado los abusos sexuales hacia las mujeres, así como la proliferación de asaltos a mano armada, de los que no escapa nadie.
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Otros grupos de hampones como “La Kleivona” y “Los López”, igualmente tienen territorios controlados y marcados para cometer sus fechorías.
En las últimas horas se conoció otra estructura criminal de la que mediáticamente no se tenía registro, “El Cartel del Diablo”, de quienes cinco de sus miembros fueron ejecutados atrozmente.

Bandas se refugian en montañas
En entrevista con Proceso Digital, el comisionado Wilber Mayes reconoció que la violencia se ha disparado en Yoro por la operación de múltiples estructuras criminales en la zona.
Detalló que el departamento de Yoro es muy extenso, por lo que estos grupos criminales utilizan las zonas montañosas para planificar sus operaciones. “De estos lugares bajan a cometer los hechos delictivos como ser el sicariato, robo de ganado, extorsión, narcotráfico y narcomenudeo”, dijo.
El portavoz de la Secretaría de Seguridad, informó que todo el sector de Yoro está intervenido por la Policía Nacional, debido a ellos los enfrentamientos no se dan en sitios públicos, sino en zonas alejadas como las montañas, donde se mantienen agazapados.
“Aquí la lucha es grande, estas estructuras viven de la economía criminal, a través de la lucha de poder mediante la disputa del territorio. Se están matando entre ellos porque están invadiendo territorios de otras estructuras”, justificó.
Recordó que el cabecilla de la banda “La Kleibona”, Kleivin Emilson Orellana Guzmán, fue capturado por la Policía y puesto a las órdenes de la justicia, pero luego liberado por la decisión de un juez. Este domingo fue capturado nuevamente por las fuerzas policiales.
“El poder económico de ellos es bastante grande. Tienen la capacidad de poder sobornar a grandes autoridades de gobierno, no solamente de la Policía, sino también de la Fiscalía y los juzgados“, cuestionó.
Puntualizó que varios puntos de Yoro forman parte de las 30 zonas identificadas por el ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, donde se ejecutan acciones focalizadas para disminuir los hechos delictivos.
Confesó que existe mucho temor en la población de Yoro, ya que desde hace algún tiempo viven en zozobra por las operaciones de estas bandas criminales. Siguen existiendo obstáculos para obtener información de parte de los pobladores.
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Hampones chapines
Un comisionado de la Policía en situación de retiro, que prefirió el anonimato, explicó a Proceso Digital que lo que ocurre en Yoro es la multioperación de bandas del narcotráfico. Varios de estos grupos se dedican a las invasiones y son comandados por guatemaltecos.
De acuerdo con la fuente, estos grupos comandados por guatemaltecos se roban la fruta de la palma africana y se la llevan para el vecino país.
“Ahí hay muchos narcotraficantes guatemaltecos que ponen gente para ejecutar las invasiones y luego robarse las frutas. Los distintos grupos se pelean el control de la zona”, dijo.
Recalcó que los grupos criminales chapines hacen lavado de dinero a través de la fruta, pero para ello han creado grupos para que ejecuten las invasiones, aunque lógicamente hay mezcla con el tema de la droga.
Puntualizó que existe una “mezcolanza” de factores que disparan la violencia en ese norteño departamento de Honduras.

Se debe tener fuerte presencia policial y militar
El extitular de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), Gonzalo Sánchez, reflexionó que el departamento de Yoro es un corredor del narcotráfico, donde además existen grandes parcelas de plantaciones de marihuana y arbustos de coca, e incluso se procesa la droga.
“En la zona se ha empoderado el narcotráfico, entonces hay que buscar una forma por parte de la fuerza pública para frenar las estructuras criminales”, caviló.
Sánchez enfatizó que “los delincuentes aprovechan que el gobierno acaba de tomar posesión, y tampoco se le pueden exigir grandes resultados en 40 días. Creo que están trabajando en buenas estrategias para enfrentar el crimen organizado”.
Recapacitó que el convenio “El Escudo de las Américas”, recién firmado en Miami por el presidente de EEUU, Donald Trump, con aliados de Latinoamérica, podría dar grandes resultados.
El criminólogo aclaró que no es que EEUU enviará tropas a estos países, el numeral 3 del convenio reza que se comprometen a capacitar, adiestrar, entrenar a los ejércitos de las naciones que forman parte del tratado. La nación del norte aportará dinero, información, capacitación y logística, tecnología, además que vigilará de cerca las operaciones.
Sugirió a las autoridades de Seguridad enviar un nutrido contingente de Fuerzas Especiales y de la Policía Militar a la zona para frenar a estas organizaciones criminales.
“Últimamente han surgido más estructuras criminales en el lugar y eso es peligroso porque después será más complejo para la Policía poderlos combatir”, expresó.
Citó la frase del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, quien refirió que el crimen organizado y el narcotráfico se asientan en el país por dos cosas: uno, la indiferencia del gobierno; dos, existe colusión del gobierno con estas organizaciones del hampa.
“Siempre he dicho: no hay tales que las maras, pandillas o grupos criminales estén por encima de un gobierno. Nunca, nunca, nunca eso es verdad, las organizaciones criminales llega hasta donde el Estado lo permite”, manifestó.

Georreferenciación del delito
La directora del Observatorio de la Violencia de la UNAH, Migdonia Ayestas, analizó que en el extenso territorio de Yoro han operado muchas organizaciones criminales, que ahora son acuerpadas por las maras y las pandillas, y el narcotráfico.
Mencionó que agravan la situación las plantaciones de coca y marihuana, el tráfico y microtráfico de drogas, trasiego de armas y el hallazgo de narcolaboratorios.
“Lo anterior hace que los grupos criminales se peleen la zona para desarrollar sus actividades ilícitas”, apuntó.
Ayestas recapacitó que uno de los principales retos de las autoridades es lograr el control del territorio, saber quiénes son los narcotraficantes y la mano criminal que importan como es el caso de colombianos, mexicanos y guatemaltecos.
“Se requiere inteligencia policial y militar para saber quiénes son los responsables de estos grupos ilícitos, porque siempre es Estados Unidos quien nos está diciendo quienes son los mayores narcotraficantes”, detalló.
Valoró la georreferenciación del delito, una política empleada por el nuevo ministro de Seguridad para focalizar esfuerzos en los 30 municipios más violentos de Honduras. “Esa es una buena estrategia para saber que si el problema de Yoro es el narcotráfico y el control territorial de las maras y pandillas, entonces grupos especializados en estos temas deberán de abordar científicamente el fenómeno para dar con los responsables”, dijo.
Especificó que cuando hay grupos criminales como los Urbina Soto el problema se vuelve complejo por sus vínculos con actores políticos. Citó que un miembro de esta familia fue extraditado a EEUU y fue un poderoso alcalde del municipio de Yoro. Otros permanecen prófugos de la justicia hondureña.
“Entre tanto, las bandas criminales como La Kleibona, las maras o pandillas tienen su propia estructura y la van a defender a muerte, tienen armas y la gente para poder defenderse”, concluyó Ayestas. PD









