
El poder dice Max Weber “es la probabilidad de imponer la voluntad sobre otro”, puede ser que los presocraticos lo hayan trabajado la categoría de el poder, pero Platón es el que lo estudió, absculto, y caracterizó en su libro La República, en donde, habla de dos mundos, el real y el de las ideas. Para que un gobierno funcione los reyes deben ser filósofos, cosa que en la vida real no es cierto, puesto que los reyes les gusta la vida suntuosa, la bohemia y “la diplomacia”. De ese mundo de las ideas no se escapa ni la política ni el poder. A veces según, Platón, solo percibimos las sombras, pero al fin esas sombras se traducen al final en ideas. Platón le apuesta a un Estado que viva bajo un orden. Los que mandan, deben mandar. Hay hombres que nacen de oro, otros de plata y los que son de bronce, ya nos podemos imaginar en la prelación que se establece.
Por su lado Aristóteles, dice que debemos partir de la realidad para la creación de cualquier cosa. Se cree que este filósofo, ha sido el más prominente e influencer en los últimos 25 siglos. Es Aristóteles el maestro de lo tangible, concreto y pragmático. Fue Aristóteles el que dijo: El gobierno se divide en dos: “ Los que hacen lo correcto y los desviados”. Los correctos son los que hacen posible el bien común y los desviados son los corruptos con sus actos deleznables y totalmente infames para las mayorías, esto se puede dar en monarquías, oligarquías, “democracias” Totalitarios, y en aristocracias. Aristóteles habla de lo correcto y de lo mejor como el “justo medio”, es decir, que las personas vivan bien, que no sean miserables ni potentados, sino que haya una forma de vida digna, humana en donde haya una distribución equilibrada y equitativa para todos.
Maquiavelo, un fantástico pensador filosófico, quien escribió dos libros, uno,
“El Príncipe”, que data de 1532, que es un tratado sobre cómo adquirir y mantener el poder político. El segundo es el que se refiere a los “Discursos de la primera década de Tito Livio”, de 1531, en el que discurre sobre los temas republicanos. Maquiavelo dice que hay dos tipos de gobierno, el que es ejercido por una persona, o el que lo ejercen varios individuos. Si gobierna uno, es un príncipe, pero en el caso del segundo, es de varios, es decir que hay muchas ideas y varias mentes pensando en cómo gobernar. Maquiavelo dice que el político tiene que ser “zorro” y “León”, el primero, para evitar las trampas de los cazadores y el segundo es que debe ser fuerte, valiente que determine y defienda el poder que se le ha conferido. Un buen gobernante dice Maquiavelo, debe tener “talento y fortuna”, es decir, que ambas cosas son concomitantes. Además, hay algo que llama la atención en el pensamiento maquiavélico cuando dice: “A los hombres les puedes quitar todo, familia, y todo lo que puedas, pero nunca les quites ni el patrimonio ni el poder”. Así que, si hay alguna coincidencia con lo que pasa en los gobernantes de América Latina, Honduras, y el Mundo, es exactamente lo que apuntó el politólogo Maquiavelo. Empero, algo más que nos deja pasmados, es lo que dice con respecto a la ambición de los seres humanos, señala: “a los enemigos se les conquista o se les elimina”. Este tipo de pensamiento tiene aplicaciones en la política, empresa, corporación, universidad y en cualquier otro campo de la vida. En fin, podríamos mencionar a otros pensadores con respecto al poder, las aplicaciones en nuestro país serían interminables, más es una pequeña síntesis la que se hace en la presente entrega.
La forma de gobierno republicana, democrática y representativa que tenemos en Honduras, ha estado motivada por los intereses partidarios y más que eso, particulares. Lo anterior, nos ha heredado un país, caracterizado por un atraso en todos los niveles. Hemos tenido desde los más malos y corruptos gobernantes hasta los que el pueblo hondureño, coloca en una galería de honestidad y transparencia. Así que, hemos tenido gobernantes que han hecho lo correcto o lo desviado, según el pensamiento aristotélico. La demencia o estulticia parecieran que han sido como las herramientas más usadas para gobernar Honduras. Las malas decisiones, la pésima administración, pésimas negociaciones, nulidad diplomática, el uso irracional de los recursos naturales, la mediocridad de los servidores públicos, las miserables oportunidades de la mayoría de la población para educarse, la inequidad en el uso de los servicios públicos o casi nada para los niños y jóvenes en cada época, hacen que el país, viva mal, tenga una estima tan baja, y estemos en el penúltimo lugar de desarrollo humano solo por arriba de Haití.
¿Qué debemos hacer para no desaparecer en los próximos 50 años?. Si seguimos haciendo las cosas mal, las consecuencias serán fatales. Si le damos vuelta a la página y cambiamos de actitud, transparentando los procesos, no nos robemos el dinero de la “Cosa Pública”, administremos bien y cumplamos no con el mínimo de trabajo, sino que hagamos una gestión eficiente, volviendo lo público asequible para todos los estratos, principalmente para los que tienen menos. Elaborar un plan de Nación Real y no Ideal, es decir, que se respeten las leyes, que se cumpla lo que se propone, que la aplicación de la justicia sea igual para todos, no importando el estrato social. Además, desarrollando las costas del pacífico y atlántico, potenciando el turismo e invitando al mundo a visitar y conocer las bellezas naturales que tiene Honduras. Cambiando de actitud, viendo cada problema como una oportunidad para crecer. Haciendo una Reforma Educativa con un Modelo Educativo, desde los niveles de Prebasica hasta el universitario. Simplificando la fundación y creación de empresas tanto por nacionales como por extranjeros a efecto de mejorar los niveles de desempleo. Construyendo y mejorando las vías de comunicación conectando el pacífico con el atlántico. Además, facilitar el transporte de los productos de primera, segunda y tercera necesidad a efecto de que los productores pongan al alcance de los consumidores los productos. Elevando los niveles y tratos a los consumidores finales, buscando que estos sean satisfechos por la compra de servicios, garantizándoles la calidad y eficiencia. Controlar la oferta y demanda de los productos de la canasta básica. Ejercer control de los servicios de salud privados, observando un código de ética en tanto el paciente como el médico sean beneficiados, uno por ser el necesitado y enfermo, y, el segundo por prestar su especialidad en una forma coherente y humana. Estos y otros aspectos que pasan por el poder, son los que deberíamos observar los gobernantes y gobernados en Honduras.





