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Unificación Democrática, víctima de sus propias ambiciones

Tegucigalpa – El izquierdista partido Unificación Democrática entró a una fase de desgaste, víctima de sus propias ambiciones y contradicciones, luego que el presidente de ese partido, César Ham, reapareciera para ubicarse en el centro de las decisiones y desautorizar a su único diputado, Edwin Pavón, y a su único, asesor presidencial, Marvin Ponce, para que hablaran a nombre de la institución política o fueran portavoces del oficialismo en alguna temática de interés nacional.

Así lo dejo dicho César Ham en una comparecencia pública, tras una asamblea extraordinaria en donde logró retener el control del instituto político, en medio de las denuncias de Marvin Ponce y Edwin Pavón de irregularidades en la reelección al llevar asambleístas que no eran de la UD.

Nacida al amparo de los acuerdos de paz centroamericanos, el izquierdista partido de Unificación Democrática (UD) surge con muchas expectativas, tanto entre los sectores de izquierda como en los llamados moderados que apostaban con su entrada al ruedo político cambios sustanciales en el sistema político hondureño, así como una fuerte incidencia en las reformas que el país considerara necesarias.

Pero la UD se fue desdibujando poco a poco, mucha de la gente que les acompañó en su lucha se fue retirando, otras fueron forzadas a salir por no adaptarse a las nuevas disposiciones de negociación política que la cúpula hacía con sectores políticos de poder.

Los primeros coqueteos

Esas negociaciones y esos reacomodos que le alejaban de sus principios doctrinarios pero la acercaban más a las mieles del poder, dieron sus primeras evidencias con el gobierno del ex presidente, Manuel Zelaya, donde dirigentes de UD como César Ham, Marvin Ponce y Rafael Alegría ofrendaron su partido a las causas del llamado “poder ciudadano” de Manuel Zelaya.

Con Zelaya gozaron de amplias canonjías y prebendas; Ham incluso se enmontañó tras la salida forzada de Zelaya del poder el 28 de junio de 2009 y Marvin Ponce, entonces diputado de la UD en el parlamento, sufrió golpizas y moretones en medio de los enfrentamientos callejeros con las autoridades durante las marchas protagonizadas por la resistencia popular.

En tanto, Rafael Alegría se desmarcó inmediatamente de la UD y abrazó la causa del ex presidente Zelaya de conformar un nuevo partido político en el hoy Libertad y Refundación (Libre), que se autodenomina de izquierda.

César Ham y Marvin Ponce continuaron al frente de la UD y se caracterizaron por sus posiciones de lealtad a Zelaya y al inacabado proceso revolucionario que intentaron hacer con el ex presidente.

Pero con la asunción al poder del  entonces presidente nacionalista, Porfirio Lobo Sosa, amigo personal de César Ham, la Unificación Democrática dio un salto de la izquierda a la derecha. Ham fue nombrado como ministro director del Instituto Nacional Agrario (INA) y Marvin Ponce, desde su curul en el Congreso Nacional, no dudó en apoyar las iniciativas de ley y proyectos impulsados por el Ejecutivo que lideraba el Partido Nacional.

El paraguas que les permitió navegar con fluidez en esta alianza con el nacionalismo, la derecha que antes repelían, fue la determinación de Lobo Sosa de conformar un gabinete de integración con miembros de todos los partidos políticos como parte de su apuesta a buscar la reconciliación tras los acontecimientos de junio de 2009.

Una reconciliación que César Ham y Marvin Ponce explotaron a conveniencia al grado de llevar a la UD a un estado de inanición que tuvieron que acudir a un candidato presidencial prestado en los últimos comicios generales porque no tenían, a lo interno, liderazgos que sacaran la casta por lo que fue en su momento un partido que despertó sueños.

UDEncuentros y desencuentros

Se aliaron así con el ex dirigente humanitario, Andrés Pavón, quien había formado un partido político que así como surgió, desapareció, pero con ventajas para Pavón porque fue nombrado como embajador de Honduras ante La Habana, Cuba, como parte de la política de acercamiento y de buena vecindad que pregona el actual gobierno del Partido Nacional, en su segunda edición en el poder.

Mientras Pavón se instaló en Cuba, César Ham optó por desaparecer de la escena pública, el nuevo gobierno nacionalista del presidente Hernández no lo dejó en ningún puesto visible y más bien, marcó distancia, tan grande, que Ham ahora estaría por enfrentar cuentas con la justicia por presuntas irregularidades al frente del INA.

Pero su hasta ahora amigo incondicional, Marvin Ponce, no corrió la suerte de Ham. El voto popular le castigó al no reelegirlo, pero el presidente Hernández le tiene como asesor en temas agrarios y de geopolítica, ha dicho Ponce, quien se ufana de la buena relación que cultivó con el gobernante cuando éste fue presidente del parlamento hondureño.

El presidente Hernández parece tenerle un gran afecto a Marvin Ponce y éste no duda en defender los esfuerzos del gobernante por enrumbar el país y por su decidido compromiso en la lucha contra la criminalidad organizada, así como la apuesta a los proyectos sociales de Vida Mejor.

marvinEsa relación entre Ponce y el gobernante Hernández, que al parecer trasciende más allá de los lazos políticos, ha incomodado a César Ham, que su intento de “rescate partidario” ha llamado al orden a Marvin Ponce al grado de prohibirle que hable en nombre de la UD o avale posiciones oficialistas que riñan con “la doctrina y principios” de ese partido de izquierda.

Ham también ha increpado al único diputado que tiene viva a la UD como instituto político. Se trata del entrenador deportivo y abogado, Edwin Pavón, a quien también desautoriza a que vote a favor de leyes o iniciativas que no son del parecer de la UD. Actualmente, la UD en el parlamento ha permitido al oficialismo manejarse sin oposición por parte de ese partido izquierdista.

Ante el llamado de César Ham y su reprimenda, el diputado Pavón dijo que él no sigue líneas de partido que no estén acorde a su pensamiento y convicciones y amenazó con salirse de la UD si el directorio del partido le quiere poner cortapisas en su accionar en el legislativo.

Mientras, Marvin Ponce fue más directo al confesar que “siempre” ha tenido con César Ham “profundas contradicciones ideológicas” y le acusó de haber recibido dinero del ex presidente Lobo Sosa para la campaña política, al igual que otros partidos políticos, a los que no identificó, pero aseguró recibieron plata sin rendir cuentas.

Ponce acusó a Ham de haber manipulado la asamblea de la UD que lo reelige como el maestro de la orquesta partidaria y que busca ahora un protagonismo mediático en vista que tiene denuncias de presuntas irregularidades que son investigadas por el actual gobierno, donde el gobernante ha sido claro que no va tolerar corrupción de ningún tipo.

De esta forma, la Unificación Democrática entra en veloz carrera a un tipo de desgaste político en donde ruedan en el camino amistades, silencios cómplices, componendas y otros tratos hechos, que evidencian a un partido víctima de sus propias contradicciones y ambiciones, últimas que pueden dar el tiro de gracia a una fuerza política que en algún momento fue el equilibrio político clave en el parlamento.

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