Tegucigalpa – La construcción de una paz sostenible en Honduras pasa por transformar la manera en que la sociedad comprende los conflictos, ese fue el principal mensaje que dejó el Simposio Internacional “Construcción de paz comunitaria”, inaugurado este martes en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
La actividad fue organizada por el Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) de la Facultad de Ciencias Sociales, en alianza con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El papel de la universidad en la paz
La inauguración comenzó con un mensaje pregrabado del rector Odir Fernández, quien afirmó que la universidad pública tiene la responsabilidad de generar conocimiento que contribuya a resolver los problemas que enfrenta la sociedad hondureña.
Indicó que la violencia y el desplazamiento forzado afectan la vida de miles de familias hondureñas y recordó que detrás de cada estadística existen historias humanas que requieren respuestas integrales.
«La paz no es únicamente un ideal; es una práctica cotidiana, una responsabilidad compartida y una apuesta por el futuro. Se construye desde la participación, el respeto, la justicia y el compromiso de todas y todos», expresó.
Fernández destacó que la academia no puede limitarse únicamente a formar profesionales, sino que debe convertirse en un actor activo en la transformación social mediante la investigación y el pensamiento crítico.

Llamado a sustituir la violencia por el diálogo
Previo al inicio de las ponencias, integrantes del programa Jóvenes Voluntari@s Universitari@s por la Paz presentaron la intervención artística «Cuando somos voz, somos nosotros», una puesta en escena que recordó a víctimas de la violencia y llamó a la reflexión sobre el impacto que esta problemática tiene en la sociedad hondureña.
Posteriormente, la directora del IUDPAS, Marjorie Echenique, sostuvo que la violencia constituye uno de los mayores retos que enfrenta el país y señaló que la construcción de paz requiere mucho más que políticas públicas.

«Hablar de paz es reconocer que existen causas estructurales que alimentan la violencia y que deben enfrentarse con decisión. Implica reconocer las heridas que dejan la pobreza, la exclusión, la discriminación y la falta de oportunidades», manifestó.
Echenique aseguró que las comunidades poseen conocimientos, experiencias y capacidades que muchas veces permanecen invisibles.
«Nuestro papel no consiste en sustituir a las comunidades ni hablar por ellas. Nuestro papel consiste en acompañar, investigar, formar y facilitar herramientas para que sean ellas mismas las protagonistas de la construcción de paz», finalizó la directora.
ACNUR: La prevención es el principal desafío
La representante de ACNUR en Honduras, Kathryn Lo, señaló que el desplazamiento forzado es una de las principales consecuencias de la violencia que enfrenta el país.
«Hablar de construcción de paz no es un concepto abstracto. Es hablar de cómo prevenimos esta violencia antes de que obligue a una familia a huir; de cómo fortalecemos a las comunidades para que sean espacios de protección y cuidado», expresó.
Lo destacó además los avances alcanzados en Honduras con el reconocimiento del desplazamiento forzado interno y la aprobación del marco legal para proteger a las personas desplazadas.

No obstante, insistió en que ahora el reto consiste en convertir esas leyes en acciones concretas que beneficien a las comunidades afectadas.
También reconoció el papel de la academia para producir evidencia que permita comprender las causas de la violencia y diseñar mejores políticas públicas.
Cambiar la forma de pensar para romper el ciclo de la violencia
La conferencia magistral estuvo a cargo de la antropóloga, profesora e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Úrsula Oswald-Spring, considerada una de las principales referentes internacionales en estudios sobre paz y resolución de conflictos.
Su intervención giró alrededor la paz que se construye si las personas modifican la forma en que interpretan los conflictos y abandonan los modelos basados exclusivamente en la confrontación.

La antropóloga explicó que los conflictos suelen escalar de manera gradual, comenzando con diferencias de opinión que posteriormente evolucionan hacia la polarización, la descalificación, la formación de bandos, las amenazas y finalmente la violencia.
«No hay ninguna guerra donde alguien realmente gane; todos terminan perdiendo», advirtió.
Frente a ese escenario, recomendó intervenir desde las primeras etapas del conflicto mediante procesos de diálogo, mediación y construcción de consensos.
La investigadora cuestionó además los modelos tradicionales de seguridad basados exclusivamente en el uso de la fuerza.
«Nos han hecho creer que únicamente la seguridad militar o policial puede garantizar la paz, cuando en realidad necesitamos construir una seguridad humana, una seguridad ambiental y una seguridad de género», afirmó.
A su juicio, una verdadera cultura de paz debe sustentarse en seis pilares: ausencia de miedo, ausencia de necesidades básicas insatisfechas, reducción de riesgos y desastres, respeto al Estado de derecho, diversidad cultural y eliminación de la violencia de género.

La paz también depende del ambiente y de la equidad
Otro de los principales planteamientos de Oswald fue la estrecha relación entre la degradación ambiental, la pobreza, el cambio climático y el aumento de los conflictos sociales.
Explicó que el deterioro de los recursos naturales incrementa las desigualdades, favorece los desplazamientos humanos y genera nuevas formas de violencia.
«Necesitamos consumir menos. Necesitamos una economía del cuidado y una economía solidaria que permita construir bienestar para todos», aseveró.

La académica también enfatizó que las comunidades deben convertirse en protagonistas de las soluciones, aprovechando sus propios conocimientos para enfrentar las amenazas ambientales y sociales.
En ese sentido, defendió la necesidad de fortalecer la resiliencia comunitaria y promover la participación ciudadana en la toma de decisiones relacionadas con el desarrollo local.
Por otro lado, dedicó mucha parte su ponencia al papel de las mujeres en los procesos de construcción de paz.
Oswald recordó que históricamente han sido ellas quienes sostienen gran parte del trabajo comunitario y del cuidado de las familias, aun cuando enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.
Indicó que la paz también requiere transformar las relaciones de género y reconocer el aporte que realizan millones de mujeres mediante trabajos no remunerados.
Finalmente, la experta llamó a promover relaciones más igualitarias que permitan erradicar la violencia de género y avanzar hacia sociedades más justas.

Comunidad y recursos naturales
Después de la conferencia magistral se desarrolló un conversatorio moderado por el coordinador del Área de Paz del IUDPAS, Esteban Ramos, con la participación de Tania Peña, coordinadora académica de la Maestría en Recursos Hídricos de la Facultad de Ciencias, y Thelma Sauceda, coordinadora académica de la Maestría en Trabajo Social.

Durante el diálogo se abordó la relación existente entre el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y la construcción de paz comunitaria.
Las especialistas coincidieron en que una gestión adecuada del agua, el territorio y los bienes naturales fortalece la organización social, reduce tensiones y crea mejores condiciones para el desarrollo humano.
También resaltaron la importancia de integrar el conocimiento científico con la experiencia de las comunidades para generar soluciones sostenibles frente a los desafíos ambientales.
Exposición fotográfica
Como cierre de la jornada fue inaugurada la exposición fotográfica comentada «Somos Suyapa: del dolor y del amor», elaborada por integrantes del programa JVUP junto a lideresas comunitarias de la aldea Nueva Suyapa.

La muestra reúne imágenes sobre las experiencias de mujeres y que han enfrentado distintas formas de violencia a nivel comunitario.
La academia insistió en que la construcción de paz va más allá de las políticas públicas, pues requiere de un cambio profundo en la forma en que las personas piensan.
El simposio continuará otro día más con nuevas mesas de análisis y espacios de intercambio entre especialistas nacionales e internacionales, enfocados en el tema de prevención de la violencia en Honduras. AD












