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Una historia desconocida de la II Guerra Mundial: Los “torpedos humanos” italianos que hundieron buques ingleses

Por Alberto García Marrder – Especial para Proceso Digital

Existe una historia desconocida de la Segunda Guerra Mundial que relata las misiones, casi suicidas, de buzos italianos que montados sobre torpedos hundieron a 14 buques ingleses en la Bahía de Algeciras (España), frente a Gibraltar.

Estos “torpedos humanos”, y a un bajo coste, hundieron a más  buques aliados que lo que hizo la Armada italiana cuando Italia pertenecía al Eje de la Alemania nazi y Japón, entre 1942 y 1943.

Una ilustración de un submarino italiano descargando torpedos humanos y al fondo, El Peñón de Gibratar. (GRAFICA ITIERAE).

Este relato ha salido a la luz gracias al último libro del novelista español Arturo Pérez-Reverte, llamado “El Italiano” (Alfaguara), que ya es un “Best sellers” como los otros veinte que ha escrito. Entre ellos, la “Reina del Sur”.

“El Italiano” es más que una novela histórica. El autor acude a la ficción para crear unos personajes basados en hechos reales. Incluyendo a una librera española de Algeciras que se convierte en espía de los italianos, por amor a uno de ellos.

Pero llega un momento en que el lector no sabe si ese personaje es real o una obra de la imaginación del escritor.

Cabina ampliada de un torpedo tripulado.

El libro, que he leído en día y medio, sus 400 páginas, me ha despertado la curiosidad y he empezado a investigar por mi cuenta.

Esencialmente, las operaciones consistían en operaciones  clandestinas de torpedos tripulados con cabezas explosivas por dos italianos, utilizando las más avanzadas tecnologías de entonces.  

La proeza de entonces, en la llamada “Orsa Maggiore” (1942-43), era la de esquivar, en absoluto silencio, las cargas submarinas de la flota británica.

Una vez identificados los objetivos, se programaban las bombas para estallar unas horas después, cuando los buques enemigos se fueran a pique y que los italianos pudieran escapar.

Un SLC del Museo Sacrario delle Bandiere delle Forze Armate, en Roma. / E.S.-EUROPASUR.

Esa táctica fue imitada poco después por los japoneses, pero con la diferencia que estos iban directo al objetivo de buques aliados enemigos y morían con la explosión en actos suicidas,   como heroicos “kamikazes”.

Según el digital “El Español” de Madrid, el autor, David Barreiro,  expone algunas de sus opiniones, atribuyéndolas a él mismo, como parte de los acontecimientos: “Lo que hicieron aquellos pocos hombres fue asombroso”.

“¿Los imagina de noche, cruzando una y otra vez la bahía? ¿Atacando del mismo modo, hombres solos contra toda una flota enemiga, en Malta, en Gibraltar, en Alejandría?… Para que luego los anglosajones, cuando cuentan la guerra en el cine y los libros, desprecien a los italianos».

Sin duda la parte más interesante del libro es cuando el autor, Pérez- Reverte escribe sobre sus entrevistas, en los años ochenta en Venecia (Italia) con la protagonista de la novela, Elena Arbués, ya jubilada y viuda de Teseo Lombardo.

Portada del libro «EL ITALIANO» del escritor español Arturo Perez-Reverte.(EDITORIAL ALFAGUARA).

Ese extracto corresponde a una de sus entrevistas con Elena Arbués, entonces una joven librera de La Línea de la Concepción que una noche de paseo por la playa encuentra desvanecido y desorientado a Teseo Lombardo, uno de los buceadores de combate italianos.

“Lo socorre y lo lleva a su casa hasta que lo recogen sus compañeros. En ese fortuito encuentro nace una conexión especial —además de amorosa— que implica a la mujer en esas operaciones de espionaje y sabotaje de la II Segunda Guerra Mundial”, escribe Barreiro en “El Español”.

Un “torpedo humano” es, esencialmente, un torpedo al que le adaptan controles de navegación y dos asientos para los tripulantes que debían llevar su propio equipo de respiración. Una vez llegado al objetivo, se programaban los explosivos para estallar dentro de una hora y escapaban los  dos nadando.

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