Una generación contumaz

Dr. Ignacio Alonzo

El famoso libertario, politólogo, argentino Agustín Laje, escribió hace algunos años un libro titulado, “La generación Idiota”, haciendo referencia a un tipo de persona enmarcado en los años que pasan los adolescentes, los cuales no ven el futuro, no tienen ninguna prospectiva, sino que a duras penas ven si acaso a su propio ombligo. Laje ilustra en su ensayo, como esta sociedad frívola, desinformada y consumista permea todos los ambientes y estratos de la presente sociedad.

La RAE, define el término contumaz, de la siguiente manera: “Rebelde, porfiado y tenaz en mantener un error”.

Además hay muchos sinónimos como ser: “pertinaz, cerril, obstinado, terco, tozudo, testarudo, empecinado, porfiado, tenaz, empeñado, fregado, empacón, quinicho, codorro, cabezón, cabezota, cabezudo”. Es decir, que no es casualidad que las diferentes conductas deleznables, reprochables, anti sociales y vergonzosas que vemos hoy en día, son el resultado de una generación contumaz.

No es posible, que aceptemos y veamos como normales las conductas de políticos y administradores públicos, los cuales, se supone que son los representantes del pueblo, defensores, y mayordomos de la “cosa pública”, y resulta que son los que dilapidan y despilfarran lo que se les confió para administrar. Una generación contumaz, pasa por la obstinación, terquedad y empecinamiento. Cuando no se toma en cuenta el consejo, la reprensión y los ideales de las mayorías, se cometen actos bochornosos que desembocan en el atraso y rezago de las generaciones que aspiran a vivir mejor. Resulta de muy mal gusto, el hecho de que los millones de niños en medio de la tormenta que veía el escritor uruguayo Eduardo Galeano, siguen además de vivir atormentados, despojados, enajenados, vaciados, desposeídos, viven y mueren sin nada. Nacieron desnudos y se fueron de este desnudos.

No nos podemos aprovechar de la presente generación, particularmente de aquellos que están llegando a los 30 años de edad, que ya están fatigados, autoinculpados, hiperconectados, irremediablemente disponibles, estresados, abatidos y preocupados por alcanzarlo todo, lo que les hace caer en fatiga social, ansiedad y depresiones profundas. El escritor y filósofo surcoreano Byung-Chul Ham, caracteriza a la sociedad actual, por el auge de las enfermedades neuronales, unos con TDAH, es decir trastorno por déficit de atención con hiperactividad y los otros con TEA, que es el trastorno del espectro autista. Este mismo filósofo Chul Ham, en su libro “La Sociedad Paliativa”, expone claramente, que esta generación, busca mejor estar anestesiada, prefiere la analgesia que afrontar el dolor, huye del dolor algo crucial para el desarrollo del espíritu, profundidad del pensamiento y la capacidad de empatía. Estoy de acuerdo con Chul Ham, pues el hecho de que la gente no afronte el dolor, “contrario sensu”, busca el placer, convirtiéndose en una generación hedonista. Lo que vemos por las calles de las ciudades mas famosas del mundo, son desechos humanos, esclavizados por las drogas desde las más costosas hasta las más baratas y destructoras, convirtiéndolos en zombies y lo más deplorable es que son seres humanos, que jamás volverán a ser normales, pues las garras de la droga los hunde en lo más despreciable de la sociedad.

Podemos caracterizar a esta generación presente como contumaz por los excesos, atrevimientos, desmesuras y excentricidades en las que están interesados. Para esta generación, el artista más famoso, es aquel que sin censura, diagrama y dibuja cada acto lascivioso y vulgar lo mejor que pueda. Además, el trabajo duro y la vida que va por gradas o escalones no les gusta, optan por la vida que va por ascensor, es decir, aquello que sea lo más rápido posible. Las manifestaciones y búsqueda del poder a través de cargos públicos, negocios turbios, relaciones tóxicas, caminos torcidos, atajos mortíferos, estratagemas y vicios desastrosos. Para esta generación contumaz, su primera opción es la “algofobia”, es decir, todo aquello que esté lejos del sufrimiento y de todo esfuerzo, que implique sangre, sudor y lágrimas. Hay una tendencia clara en esta generación contumaz, es hacia todo aquello que huele a positividad, gastan millones y millones por aprender “emprendimientos”, que generen dinero a montones, pero con el mínimo esfuerzo y con la más mínima inversión.

La generación contumaz, va tan rápido que el tiempo no alcanza, las prospectivas de la vida, son inalcanzables, los sueños e ideales no los procesan, pues viven el presente, no les importa el futuro, son la generación del no futuro, avisaran la vida corta, disfrutan el momento, privilegian los espacios encantadores y fascinantes. En otras palabras, nos ha tocado vivir y convivir con generación contumaz, atrevida no para lo bueno, sino para lo malo y opaco, corre y no camina, actúa pero no piensa a tiempo, se vende bien, pero no por el precio real, no le importa la meritocracia, sino lo cosmético, vive de ilusiones y mentiras, desechando la verdad y las buenas costumbres. Cómo no piensa, es testaruda, como no ve las consecuencias, es obstinada, como no respeta ni ve límites, sufre las consecuencias, desgracias y los peores descalabros de su historia. Sin ser pesimistas en esta entrega, nos atrevemos a decir de manera contundente que de no cambiar el rumbo de esta generación contumaz, mediante un trabajo de todos aquellos agentes moralizadores, en poco tiempo terminaremos aniquilados, desaparecidos y con una historia desafortunada.

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