
La Biosfera del Hombre y Río Plátano fue declarada por la UNESCO en el año de 1982 como patrimonio de la humanidad, por contener en su área (350,000 has/ el 7% del territorio nacional) una de las más ricas regiones del mundo en diversidad biológica, sitios de interés cultural y arqueológico, al considerar las aportaciones en el secuestro del dióxido de carbono, la influencia en la regulación del clima local y regional, así como su legado en información genética a las futuras generaciones.
La apertura de la carretera en la Biosfera del Hombre y Río Plátano tendrá repercusiones ambientales a nivel de Centroamérica y México, por el Colapso del Corredor Biológico Mesoamericano lo cual traerá como consecuencia al fragmentarse y pérdida de la conectividad biológica, especies con amplios rangos territoriales como: el danto o tapir, el jaguar y águila arpía estarían condenados a su desaparición.
Peor aún es el impacto en la regulación del clima regional,al perderse las grandes cantidades de agua por medio de la evapotranspiración de cientos de árboles talados, los cuales estarían siendo eliminados por la expansión de una agricultura y ganadería primitiva, que se resiste al cambio tecnológico en relación al uso eficiente del territorio y provisión de agua, situación avalada por el gobierno pasado, beneficiando a grupos no determinados y perjudicando a todo un istmo centroamericano.
La fragmentación de la Biosfera permitirá que las tormentas y huracanes entren como pedro en su casa hasta la zona central de Honduras, en donde el impacto no será nada agradable, generando acumulacion del agua en los suelos deforestados y sus efectos ya conocidos como los: derrumbes, inundaciones, colapso de la infraestructura y pérdida de valiosas vidas humanas, es decir, que la apertura de la carretera avalada por las autoridades anteriores no es ninguna gracia, la naturaleza seleccionó esta región estratégica para darle un equilibrio ambiental al Istmo centroamericano al establecerla como una barrera natural..
Por otra parte estamos hablando de una muerte anunciada del segundo arrecife coralino más importante del mundo ubicado en nuestra costa caribe, al verse totalmente colapsado por la gran cantidad de sedimentos y productos agroquímicos utilizados para la eliminación de malezas, los cuales no solo eliminan el segundo arrecife en importancia en el mundo, además estarían eliminando los humedales costeros y como consecuencia la vida acuática marina representada en los: moluscos, crustáceos y la gran diversidad de otras especies que dependen de la integridad de este ecosistema.
El impacto de la destrucción sistemática de la biosfera del Hombre será tal, que agudizará una crisis alimentaria regional, principalmente, en Honduras al cambiar el patrón normal de lluvias, el cual disminuirá la retención del agua en las cuencas hidrográficas, por dos factores: la ausencia de vapor de agua y la pérdida de la cobertura arbórea. además, del desequilibrio ecológico desde México hasta Panamá.
En este tema necesitamos ser responsables, tenemos la oportunidad de ser la generación que pudo evitar este colapso ambiental local y regional o por el contrario ser la generación que condenó a todo un sistema regional a una crisis climática y agroalimentaria de dimensiones insospechadas; podríamos darle vuelta a la situación y convertirla en una región de importancia regional climática a la cual le podríamos obtener ventajas en beneficio de toda una gran diversidad de culturas.
Las organizaciones ambientales deben salir al frente, dar un paso para alertar a la comunidad en general, ¡hay que detener ésta carretera ya!, hay respaldo legal constitucional, no puede ser que la irresponsabilidad de una o varias personas pongan en riesgo a más de 50 millones personas que hay en el istmo centroamericano; estamos a tiempo aún, estoy seguro que las futuras generaciones no lo perdonarían nunca, porque les estamos heredando una nación con múltiples problemas de sostenibilidad ambiental, es decir, sin futuro alguno.
Los diputados del congreso nacional deben de estudiar esta situación y mover todas las instancias posibles para evitar este ecocidio regional de magnitudes que no tenemos ni la minima idea del cómo podrán resolver los hondureños que aún no han nacido, como hondureños responsables debemos ser valientes para defender nuestro capital natural invaluable y buscar las acciones y proyectos que le den dignidad a las comunidades indígenas que han protegido esta región sabiamente. La biosfera del Hombre y Río Plátano es nuestra amazonas, valoremosla y defendamosla como nuestra casa.
¡No le demos la espalda a las próximas generaciones!





