
Aunque son nombres que describen edades muy tempranas, los fenómenos climáticos conocidos como el : el niño y la niña, no son nada infantiles, al contrario son fenómenos muy peligrosos que puede generar desastres naturales de grandes dimensiones, el niño se relaciona con: calor sofocante y sequías extremas y la niña con abundante agua e inundaciones, es una excelente ironía en relación al daño global que pueden desarrollar.
Siendo Honduras una nación altamente vulnerable, según la BBC nos encontramos en la lista de las 10 naciones del planeta por un rosario de situaciones que no vamos a mencionar porque sería perder el tiempo y nada logramos con recordar las administraciones pasadas, tenemos que ver el presente, si el presente y no el futuro porque dependerá de lo que hagamos este año 2026, en los primeros meses, en materia de manejo de los recursos naturales.
Honduras, estaría siendo afectada por el fenómeno del niño según las predicciones de los expertos relacionados con el clima, según han expresado las aguas del océano pacifico se están calentando al extremo, a tal grado que en algunas regiones del planeta habrían inundaciones y en otras sequía, pues ante estos pronósticos solo nos queda prepararnos y al parecer nos queda tolerar temperaturas muy cálidas que nos dejarían sequías y la falta del agua en general.
Ante un eventual calentamiento a nivel nacional, significa que los sitios cálidos pasarían a ser muy cálidos (corredor seco por ejemplo) y así sucesivamente lo que generaría una escasez de agua, a tal grado que tendríamos que enfocarnos en la perforación de pozos y que podrían agotar las reservas de agua subterráneas,ante tal situación todos nos veríamos afectados, indistintamente del lugar en donde nos encontremos, lo importante por ahora es actuar y prepararnos para enfrentar este racionamiento de la madre naturaleza, provocado por la humanidad.
Algunos eventos que se estarán presentando son: nuevos incendios forestales, sequía o falta de agua en los ríos y quebradas, contaminación de algunos pozos por aguas servidas, vectores y malos olores por estancamiento de aguas residuales, un alto valor del agua limpia, incendios estructurales y una crisis agroalimentaria por la falta de riego en los cultivos agrícolas y animales de corral.
No es pensar negativamente, es ser visionario y determinar estos escenarios con el único propósito de llamar la atención de las autoridades en general y organismos internacionales, a efecto de prepararnos para recibir de la mejor forma este fenómeno climático, que no es ninguna piñata de barro con: confites, churros y galletas.
Muchos se preguntarán, entonces, ¿qué hay que hacer? , hay varias tareas importantes, la primera es prepararnos con un plan de protección de nuestros bosques con la característica de ser preventivo y no reactivo, es decir, eliminar el triángulo del fuego, el cuál es: calor, oxígeno y combustible, si eliminamos el combustible utilizandolo formando barreras vivas transversalmente a la pendiente aumentaremos la capacidad de captura del agua (efecto esponja) y evitamos la posibilidad de ocurrencia del incendio forestal, caso contrario tendríamos el efecto cemento ( cero infiltración del agua) y en consecuencia el arrastre del suelo por las aguas producto de las precipitaciones.
Hay que trabajar en la construcción de lagunas artificiales o cosechas de agua, porque después de la sequía nos puede llegar una temporada de tormentas y huracanes como ocurre cada año, esto lo podemos hacer en áreas aledañas a las cuencas hidrográficas derivando el agua de los ríos por medio de canales o tuberías, de esta forma nos preparamos para conservar suficiente agua para el uso doméstico y agroindustrial en cada región de cara al próximo año, que será igual de caliente o peor.
Debemos declarar todas las microcuencas bajo protección y de esta forma evitar la tala ilegal del bosque en estas áreas productoras de agua dulce, igualmente revisar los planes de explotación forestal aprobados por la institucionalidad y analizar si se trata de una área importante dentro de cuenca productora de agua, igualmente debemos estar listos con los viveros forestales para realizar campañas de reforestación según criterios de: distanciamiento, especies y distribución natural.
Cada municipio debería preparar su Plan de prevención contra el calentamiento global, con los criterios anteriormente brevemente explicados, ya el mundo cambió y nos toca asumir esta responsabilidad para sobrevivir, no se trata de ser dramático, se trata de tomar las precauciones necesarias, las alarmas están sonando y como siempre nos tocará salir corriendo aunque están advertidos.
Hondureños todos, preparémonos, lo que enfrentaremos no es nada bueno, tendremos dos escenarios, sequías e inundaciones, ahora el problema, es el hecho de cómo protegemos nuestras áreas forestales contra los incendios, si tenemos una cultura pirómana, llegamos al río de las verdades, nos toca a todos actuar con prudencia y sabiduría, (el que tenga oídos que oiga) y el que no, compre su salvavidas y recuerde este artículo cuando tenga el agua al cuello o este buscando agua.





