
El presidente hondureño Nasry Juan Asfura Zablah, inició su gobierno en condiciones sumamente complejas y difíciles, desde unas elecciones cuyo principal patrón fue la incertidumbre hasta la sustracción de millonarias sumas de dinero de la caja única por concepto de demandas en contra del Estado que se perdieron irresponsablemente por quienes dirigieron este país.
Si a esto le sumamos el caos laboral, social y económico dejado en los últimos 4 años, contrataciones abusivas en los últimos dias de Gobierno y la ansiedad de miles de cachurecos en busca de empleo, la situación es realmente asfixiante para el inicio de esta administración.
Pero una de las medidas que hay que resaltar es la determinación de Nasry Asfura de reducir el tamaño de la administración pública, que en términos prácticos significa hacer al Gobierno más pequeño en estructura y gasto, buscando mayor eficiencia administrativa y financiera.
Lastimosamente en Honduras el Gobierno ha sido considerado como una “piñata pública” en la que el presidente o presidenta llegan y empiezan a crear organizaciones para enchambar a miles de compatriotas y familiares que trabajaron en la campaña política.
Les asignaron millonarios presupuestos para repartir y robar ese dinero para los allegados al poder, por ejemplo, la Red Solidaria, quien tenía unos Lps. 2,674 millones; Proasol con Lps. 1,560 millones; Sedecoas con unos Lps. 1,805.8 millones y Planificación Estratégica sumaba unos Lps. 1,025 millones.
La medida de reducir el tamaño del Gobierno es correcta, desde todo punto de vista, ya que en Honduras se han creado instituciones, organismos o dependencias públicas que no sirven para nada, más que para emplear a cientos de paracitos activistas que no tienen ni el conocimiento ni la experiencia para producir y generar riqueza en Honduras.
La imprudente e inconsciente medida de engordar al Gobierno y emplear a cuanto “correligionario” fuese posible, provocó que los ingresos fruto del trabajo de millones de hondureños y el ingenio y riesgo de los empresarios se dilapide inmisericordemente generando más pobreza en el país.
La valiente e histórica medida del Presidente Tito Asfura pretende de inmediato se reduzca el gasto público, eliminar la duplicidad de funciones entre instituciones y el ahorro de entre 10,000 a 15,000 millones de lempiras, que servirán para proyectos de infraestructura y salud, principalmente.
Es importante en el arranque del Gobierno se estén tomando este tipo de medidas como la reducción del aparato estatal, cerrar organismos que no cumplen ninguna función, unir instituciones con ocupaciones similares y reducir burocracia para que el Estado sea más eficiente.
El gasto público ha drenado millones de lempiras en una empleomanía inoficiosa sin un beneficio concreto para la mayoría del pueblo hondureño, produciendo un elefante blanco gigantesco que entorpece los trámites y decisiones estatales.
Ahora la positiva decisión del presidente Asfura chocará con los miles de empleados, en su mayoría paracaidistas, a quienes se les otorgó un Acuerdo que los une legalmente a las instituciones y que su proceso de despido será muy complicado.
Las demandas laborales están a la orden del día, sustrayendo recursos valiosos de los Gobiernos, confabulados con bufetes corruptos que han ganado millonarias instancias y un Poder Judicial que poco o nada hace para corregir este torbellino. Reducir la burocracia con menos ministerios, direcciones o asesores es una medida de buen Gobierno, así como disminuir el gasto público en salarios y funcionamiento del Estado, lo que permitirá bajar el déficit fiscal, hacer más eficiente la administración pública, evitar duplicidad de funciones entre instituciones y mejorar la confianza de inversionistas y organismos internacionales.




