Testigos de la verdad y la libertad mundial

Dr. Ignacio Alonzo

La historia del hombre desde sus inicios, ha sido la de erigir monumentos que señalan momentos importantes, ya sean batallas, hazañas, derrotas o triunfos, dejando así, el testimonio imborrable de lo que ha querido representar. Sería interminable, la lista de los hitos heroicos y manifestaciones de cultura que hay alrededor del mundo. Por ejemplo, entre los más emblemáticos están: Taj Mahal – Agra. El Coliseo Romano-Italia. Gran Muralla China – Beijing, Torre Eiffel París, Catedral de Notre-Dame-París. La Estatua de La Libertad-Nueva York. Pirámides de Giza – El Cairo. Ópera de Sídney-Australia. Sagrada Familia – Barcelona. Big Ben- Londres. Stonehenge- Reino Unido. Machu Pichu- Perú. Petra- Jordania. El Cristo Redentor- Brasil. Cada una de estas manifestaciones de arte y cultura humana, evocan y recogen miles de años de historia, inspiración, coraje, interminables horas y sangre derramada.

Nos queremos referir a dos testigos que la sociedad europea, americana y el mundo entero han visualizado. En primer lugar: La Torre Eiffel, idea inicial según relatos desde 1884, de dos ingenieros pertenecientes a la Compañía Eiffel, Maurice Koechlin y Emile Nouguier, respectivamente, estudian el proyecto de una torre metálica de 300 metros, la cual fue inaugurada el 31 de marzo del 1889, conmemorativa del Centenario de la Revolución Francesa, que como todos sabemos, es histórica, por la proclamación de los tres derechos universales del hombre: Igualdad, Libertad y Fraternidad. Es visitada por 8 millones de turistas cada año. El rediseño estuvo a cargo de los ingenieros, Stephen Sauvestre y Gustavo Eiffel, este último, obtuvo los derechos cedidos por los ingenieros que hicieron el primer diseño. De ahí, que seguramente, se llamó así, por el apellido de su final constructor y responsable del proyecto.

El segundo testigo, es La Estatua de La Libertad, conmemorativa del Centenario de Independencia de los Estados Unidos, obsequiada por Francia, enclavada en Liberty Island, inaugurada en el año de 1876. Sin duda, que hablar de Nueva York y de Estados Unidos, es ver este monumento que evoca la Libertad e independencia, como los más caros anhelos de la democracia, y, más allá de todo lo que pueda significar, representa los sueños de los primeros peregrinos protestantes que venían huyendo de la persecución religiosa que se daba en Inglaterra. Llegaron en 1620, a bordo del Mayflower. La estatua fue diseñada por Frédéric Auguste Bartholdi, con estructura interna de Gustave Eiffel. La Estatua de La Libertad, es una diosa romana, que evoca esperanza, humanismo y concordia.

Hay coincidencias entre estas dos representaciones e imaginarios sociales, políticos, históricos, religiosos, de anhelos y sueños democráticos. Un dato muy curioso, es que Gustave Eiffel fue el hombre que trabajó y forjó el interior de La Torre Eiffel, al igual, en el caso de la Estatua de La Libertad. Ambas construcciones son conmemorativas de celebrar centenarios, de derechos e independencia, en esencia, proclaman los derechos universales del hombre, las aspiraciones de millones que gritaron y lucharon, añorando la felicidad de vivir en plenitud, fraternizar, convivir a pesar de la diversidad, construir un mundo mejor, independiente y próspero. La analogía que estamos haciendo, nace de la conferencia magistral que brindó el Dr Diego Poole, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, quien fue invitado por el Centro Universitario Guaymura. (CUG). El Dr Poole, mantuvo la atención de principio a fin, el 19 de febrero del presente año. El Marco de la disertación corresponde a la Inauguración del Año Académico, 2026. El tema de la lección del Profesor Poole, tocó dos categorías fundamentales y trascendentales para el mundo de hoy y del futuro: “Verdad y Libertad”. Precisamente, mientras el Dr Poole exponía, mantuvo la imagen de La Estatua de La Libertad, como fondo de su presentación. Obviamente, hay tanto lenguaje simbólico en la estatua que mide 93 metros de altura, sobresale una antorcha, que la diosa Libertas, sostiene con su mano derecha, y en la otra mano, una tablilla según dicen, es la Constitución del 4 de julio de 1776, de Los Estados Unidos de América. Además, a sus pies, hay cadenas rotas que hablan de independencia.

Es interesante, que el nombre original no es La Estatua de La Libertad, fue “Libertad que ilumina al Mundo”. En fin, tanto la Torre Eiffel como la Estatua de La Libertad, se mantienen como testigos y referentes de una vida mejor, oportunidades para el progreso y una exclamación de altruismo, virtud y una humanidad, humanizada y fraternizada. Ambas imágenes,una en Paris, la otra en Nueva York, expuestas a la intemperie y a la posible oxidación, sobreviven al tiempo y a todas las vicisitudes, atraen a millones de turistas cada año, no obstante, están de pie, como testigos, llaman a un planeta donde podamos vivir a pesar de las diferencias que existan entre los países, etnias y los diferentes grupos humanos. La Torre Eiffel y La Estatua de la Libertad, están llenas de simbolismos y representaciones, para el mundo de hoy y del futuro, más allá de la polarización y conflictos mundiales, la libertad y la democracia, han demostrado ser, las expresiones más elevadas para La Paz y la Armonía Mundial.

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