Temporada de lluvias pone a prueba la capacidad de respuesta ante los riesgos en Honduras

Tegucigalpa (Por Aarón Dubón) – Honduras entra cada año a la temporada de lluvias con una ventaja que no existía décadas atrás: el país conoce con mayor precisión cuáles son los territorios más expuestos a inundaciones, deslizamientos y otros fenómenos asociados a las precipitaciones intensas.

En las últimas semanas el país enfrenta un fenómeno pocas veces visto. Por un lado, la sequía que golpea a casi todo el territorio y que tiene a la capital con una crisis hídrica por los bajos niveles de los embalses que abastecen a los pobladores del Distrito Central, pero por otra parte las fuertes lluvias que golpearon la zona de La Mosquitia y que deja pérdidas cuantiosas en los cultivos y las comunidades del oriente.

De acuerdo con el viceministro de la de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Nelson Márquez, el monitoreo hidrometeorológico permite identificar cientos de puntos críticos distribuidos en el territorio nacional.

Sin embargo, coincide con especialistas en que disponer de mapas de riesgo no elimina la vulnerabilidad.

Según Copeco, el crecimiento urbano desordenado, la ocupación de zonas inestables aumentan la exposición de miles de familias durante cada temporada lluviasa.

(LEER) Ríos fuera de control inundan La Mosquitia y Patuca

Del desastre a la planificación

Los huracanes Eta e Iota del 2020 marcaron un punto de inflexión en la gestión del riesgo en Honduras.

Tras ambos fenómenos, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras desarrollaron estudios para identificar con mayor precisión las áreas de mayor susceptibilidad a inundaciones y movimientos de ladera.

La academia utilizó imágenes satelitales, modelos digitales de elevación y herramientas de análisis geoespacial para desarrollar un mapa completo de los riesgos nacionales.

La información permitió elaborar mapas que hoy sirven como referencia para instituciones encargadas de la planificación territorial, la prevención y la atención de emergencias.

[MAPA 1: Mapa de susceptibilidad a inundaciones elaborado]

A este esfuerzo se suma el trabajo desarrollado por industrias internacionales mediante plataformas en línea, que identifica alrededor de 895 puntos de riesgo asociados principalmente a inundaciones, deslizamientos, derrumbes y fallas geológicas.

https://www.arcgis.com/apps/dashboards/63051fc1ef7d43199599bf97ada7a58d

Aunque la información técnica ha mejorado considerablemente, el principal desafío es la ocupación de áreas altamente expuestas.

Miles de familias continúan habitando laderas inestables, márgenes de ríos y quebradas o zonas propensas a inundaciones debido al crecimiento urbano, la falta de planificación territorial y el déficit habitacional.

Solo en el Distrito Central, estudios técnicos estiman que más de 600 mil personas viven en áreas con distintos niveles de exposición a amenazas naturales.

El director de Gestión de Riesgos de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), Julio Quiñónez, explicó que el objetivo institucional no consiste en eliminar completamente el riesgo, sino reducir la vulnerabilidad de las comunidades.

Julio Quiñónez, de la AMDC.

“El riesgo nunca desaparece. Lo que hacemos es trabajar para reducirlo mediante obras de mitigación, planificación urbana y preparación comunitaria”, señaló.

Quiñónez explicó que buena parte de los problemas actuales tienen origen en desarrollos urbanos construidos antes de que Honduras incorporara criterios obligatorios de reducción del riesgo dentro de su normativa.

“Muchos proyectos fueron desarrollados hace décadas, cuando no existían regulaciones específicas. Hoy buscamos que cada nueva intervención considere estudios geológicos, hidráulicos y medidas de mitigación desde su planificación”, indicó.

Más de 200 zonas vulnerables solo en la capital

La concentración poblacional convierte al Distrito Central en uno de los territorios con mayor exposición durante la temporada lluviosa.

El Cuerpo de Bomberos mantiene identificadas alrededor de 200 zonas vulnerables únicamente en Tegucigalpa y Comayagüela, donde las lluvias pueden provocar inundaciones repentinas, deslizamientos o colapsos estructurales.

El capitán Sevilla, miembro del Cuerpo de Bomberos, explicó que el monitoreo permanente permite anticipar escenarios de riesgo y coordinar acciones preventivas junto con otras instituciones.

“La información técnica nos permite conocer dónde existen mayores amenazas y planificar mejor la respuesta cuando se presentan emergencias”, afirmó.

Sin embargo, recordó que la eficacia de cualquier operativo también depende de la colaboración de la ciudadanía.

“Muchas veces las personas reciben las recomendaciones para evacuar, pero deciden permanecer en sus viviendas. Eso incrementa considerablemente el riesgo durante una emergencia”, advirtió.

El ministro de Infraestructura, Aníbal Ehrler.

Infraestructura bajo presión

La temporada lluviosa también representa un desafío para la red vial y la infraestructura estratégica del país.

Puentes, carreteras, cajas puente, drenajes mayores y menores son sometidos cada año a condiciones extremas que, en muchos casos, superan las capacidades para las cuales fueron diseñados.

El ministro de Infraestructura, Aníbal Ehrler, explicó que actualmente se ejecutan obras de mitigación orientadas a estabilizar taludes, proteger carreteras y disminuir la probabilidad de interrupciones durante eventos climáticos severos.

“La prevención comienza mucho antes de que llegue la lluvia. Por eso trabajamos en estabilización de taludes, drenajes y otras obras que reduzcan el riesgo sobre la infraestructura”, señaló.

Las declaraciones del funcionario concuerdan con los estudios realizados por académicos, que demuestran que las principales conexiones viales se ven en peligro principalmente en la zona central y occidente del país.

[MAPA 2: Municipios con más propensión a deslizamientos y fallas geológicas]

La respuesta institucional tiene límites

Las instituciones encargadas de atender emergencias reconocen que Honduras ha fortalecido sus capacidades de coordinación durante los últimos años.

Copeco, Bomberos, Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Cruz Roja Hondureña y gobiernos municipales mantienen protocolos conjuntos para evacuaciones, búsqueda, rescate y distribución de ayuda humanitaria.

No obstante, los especialistas coinciden en que ningún organismo posee la capacidad suficiente para responder de manera aislada a un desastre de gran magnitud.

“Creo que ninguna institución está preparada para enfrentar sola una emergencia nacional. Cuando ocurre un evento extraordinario siempre existe la necesidad de apoyo internacional”, reconoció el capitán Sevilla.

La experiencia de fenómenos como huracanes demuestra que, cuando coinciden lluvias intensas con alta vulnerabilidad territorial, la capacidad de respuesta puede verse rápidamente superada.

Uno de los ejemplos más representativos es la cuenca del río Ulúa, donde históricamente las inundaciones afectan comunidades enteras, infraestructura productiva y vías de comunicación.

Los mapas reducen la incertidumbre, no el riesgo

Especialistas consultados coinciden en que Honduras cuenta hoy con mejores herramientas para anticipar escenarios de emergencia que hace dos décadas.

Los estudios científicos y los mapas de susceptibilidad permiten conocer con mayor precisión dónde podrían presentarse los mayores impactos de una temporada lluviosa intensa.

Sin embargo, advierten que la información solo resulta útil cuando se traduce en decisiones de planificación, inversión pública y prevención.

Con una nueva temporada de lluvias en marcha, las amenazas están identificadas y los mapas muestran con claridad dónde se concentran los mayores riesgos.

El desafío ahora consiste en transformar ese conocimiento en acciones preventivas que disminuyan la vulnerabilidad de las comunidades antes de que las lluvias vuelvan a poner a prueba la capacidad de respuesta del Estado. AD

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