Sur de Yoro y norte de Francisco Morazán bajo presión por mutación del narco

Tegucigalpa – La actividad de células vinculadas al narcotráfico en el sur de Yoro y el norte de Francisco Morazán está siendo fiscalizada ante la mutación de esas estructuras criminales, que han pasado de operaciones de mayor escala a otras expresiones del delito como el narcomenudeo y el secuestro, dijo este lunes el ministro de Seguridad, Gerson Velásquez.

El ministro sostuvo que en Honduras existe una reconfiguración del crimen organizado y que las celdillas dedicadas al transporte y a otras formas de soporte logístico en la cadena del tráfico de drogas, han migrado hacia actividades de menor escala, pero de alto impacto social, como la venta de droga al detalle y el secuestro.

Añadió que esta transformación responde, en parte, a la reducción de narcovuelos, cargamentos, embarques y otras operaciones en el Atlántico, desde Colón hasta el corredor que cruza Yoro y otras zonas del país.

Velásquez señaló que el corredor del narcotráfico sigue activo, aunque con dinámicas distintas, y que la disminución de operaciones en la costa atlántica ha empujado a estos grupos a otras modalidades delictivas en departamentos como Yoro, Francisco Morazán y áreas cercanas. Como ejemplo, mencionó la reorganización de estructuras criminales como la del denominado “Cartel del Diablo”, asociada a delitos graves, entre ellos secuestro.

El funcionario planteó que la respuesta estatal debe ir más allá de operativos aislados y concentrarse en una política de seguridad integral que involucre al Ministerio Público, la Policía Nacional, el Poder Judicial y otras instituciones. Esa lectura coincide con reportes recientes sobre allanamientos y decomisos en Yoro, así como con operaciones contra bandas dedicadas a la distribución de droga en esa zona.

Proceso Digital ha documentado en los últimos años acciones contra estructuras criminales en Morazán, Yoro, incluyendo allanamientos, decomisos de droga y capturas ligadas a la comercialización de estupefacientes. También ha advertido que el país sigue siendo un territorio de tránsito y que el combate antidrogas enfrenta limitaciones, mientras el microtráfico gana espacio como actividad más visible de esas redes.

En ese marco, la advertencia del ministro refuerza la idea de que el crimen organizado no desaparece, sino que se adapta a la presión estatal y reorienta sus negocios hacia delitos más dispersos y difíciles de contener. El norte de Francisco Morazán y el sur de Yoro aparecen, así como zonas de vigilancia prioritaria por su ubicación en esa ruta criminal. (PD/ai)

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