Sobreseimiento para los perseguidos; juicio político para los traidores a la patria

Abg. Ruth M. Lafosse

Honduras está entrando en otro momento histórico,  el inicio del verdadero restablecimiento del estado de derecho. Pero sería un error fatal creer que la democracia se salvó únicamente porque hubo alternancia. Lo que vivimos no fue una crisis electoral normal. Fue un intento real para destruir la democracia, dede el poder mismo, con el objetivo de desmantelar el valor jurídico del voto y colocar la Constitución al servicio de un proyecto político idiologico el socialismo.

Durante semanas, el país fue testigo del desbordamiento del poder,  la conspiración, el sabotaje y bloqueo total de la institucionalidad. Fiscalía, presidencia del Congreso, Junta Directiva, Comisión Permanente y un decreto infame que pretendía convertirse en poder sobre el poder, actuaron como piezas de una misma estrategia, impedir que el proceso electoral se consumara, e impedir la  alternabilidad.

Se habló de recontar votos. Se intentó redefinir ganadores. Se quiso imponer un nuevo principio antidemocrático, el socalismo es el que manda no otro, y que el voto vale solo cuando conviene. Cuando la matemática no cuadraba, el sufragio debía perder fuerza jurídica. La alternancia, dentro de esa logica se conviertio en un obstáculo a destruir.

Y allí Honduras comprendió algo estremecedor, la democracia puede morir sin necesidad de disparos, basta con que el poder decida que la Constitución ya no manda.

LA PRUEBA DE FUEGO: EL CONTROL CONSTITUCIONAL SUCUMBIO

La ciudadanía acudió a la justicia desde el principio, amparos, acciones de inconstitucionalidad, denuncias, peticiones urgentes. Pero el Poder Judicial respondió con silencio. Un silencio, que permitio que un presidente del Congreso elegido a patadas ejerciera poder sin control alguno.

Cuando el control constitucional no opera en el momento crítico, el estado de deerecho constitucional no existe. El resultado fue devastador pues el poder legislativo avanzó sin freno. La población cayó en total indefensión.Y el miedo comenzó a sustituir la legalidad.

PERSECUCIÓN Y EXPEDIENTES ELABORADOS,  EL DERECHO PENAL COMO ARMA POLITICA

En ese contexto, el Ministerio Público dejó de ser institución de legalidad y se convirtió en herramienta de intimidación. Hubo amenazas, capturas, fabricación de pruebas, persecución selectiva. Se presionó al CNE. Se asedió al TJE. Se utilizó el aparato estatal para propaganda política. Se intentó quebrar voluntades mediante el miedo.

No se trataba de una rebelión popular. No era el pueblo que se alzaba contra el gobierno rompiendo el orden público. La violencia no venía desde abajo. La traición venía desde arriba, del Poder Ejecutivo, desde el Poder Judicial, desde el Poder Legislativo, desde quienes tenían la obligación constitucional de proteger las libertades.

Y para enviar el mensaje definitivo, se criminalizó con nombres y rostros.

Se acusó a tres generales, con imputaciones gravísimas incluyendo asesinato arrastrando incluso la sombra histórica del 2009. Y se acusó también a tres ciudadanos humildes por conspiración contra el gobierno. El país entendió lo que aquello significaba, no era justicia; era escarmiento. No era legalidad; era advertencia. Era la demostración de que el poder podía encarcelar a cualquiera.

Por eso Honduras debe tener claridad no es amnistía lo que corresponde cuando se fabrican delitos como parte de una estrategia de control absoluto para perpetuarse en el poder .

NO ES AMNISTÍA, ES SOBRESEIMIENTO

La amnistía perdona delitos. Pero cuando los delitos han sido construidos para intimidar, cuando el sistema penal ha sido usado como arma política, lo correcto no es perdonar, lo correcto es restablecer los derechos de esas personas.

Eso se llama sobreseimiento. Se llama restitución de sus derechos ciudadanos, de su derecho a libertad. Se llama limpiar el nombre de quienes fueron utilizados como víctimas ejemplarizantes.

Amnistiar, en ese contexto, sería institucionalizar el abuso, aceptar que el Estado puede fabricar persecuciones y luego cerrarlas por conveniencia política. Honduras no necesita amnesia. Necesita justicia.

LA FIRMEZA  EN EL CENTRO DEL HURACÁN

En medio del asedio, dos mujeres resistieron contra un sistema completo de poder. Resistieron presiones, amenazas, riesgos reales, hasta el extremo de buscar refugio. En una democracia sana, nadie debería llegar a ese punto por cumplir con su deber.

Pero la firmeza no fue solo electoral. El Congreso al final frente al peligro de perder el pais, enfrentaron al presidente y a la comision permanete del Congreso frente al intento de sustituir el mandato popular por una estructura reducida que pretendía operar como si fuera la voluntad nacional. Provocaron autoconvocatorias como mecanismo de control político, como reacción legítima frente a una usurpación disfrazada de procedimiento legislativo .

La traición fue tan profunda que alcanzó incluso a los representantes del pueblo. El poder no distinguió ciudadanos de diputados, quiso someter a todos los hondureños.

CUANDO EL DERECHO NO FRENA, ENTRA LA FUERZA, EL SÍNTOMA MÁS GRAVE

El colapso institucional empujó al país a un punto límite. Y entonces ocurrió lo que jamás debería ser normal en una democracia, la alternabilidad tuvo que ser contenida por fuerza material. La presencia de las Fuerzas Armadas y el rol visible del nuevo Jefe de la Fuerzas Armadas quedaron asociados a la necesidad de garantizar la transición y sostener la estabilidad democrática. Quedo demostrado el fracaso del poder civil y de la justicia constitucional.

Esto debe decirse con crudeza,  si Honduras necesitó botas para sostener la Constitución, es porque los controles civiles fallaron. Y esa es precisamente la razón por la cual hoy el Congreso no puede titubear.

LA DISYUNTIVA HISTÓRICA  La  AMNISTÍA O JUICIO POLÍTICO

Aquí está la pregunta que definirá el futuro inmediato del país  ¿se cerrará esta crisis con pactos, o con responsabilidad constitucional, con honestidad politica? Permitiran que vuelva utilizarse la fuerza para sostener la democracia?

La amnistía extingue delitos y borra responsabilidad penal. En contextos como el que vivimos, puede convertirse en una puerta abierta para que los mismos operadores del abuso del poder, los traidores, los que usurparon el poder del pueblo, vuelvan mañana a ocupar cargos públicos, vuelvan a tener la oportunidad de participar en procesos electorales, repitan el método y perfeccionen el abuso del poder y nuevos metodos de traicion y de usurpacion a la sonerania popular

En cambio, el juicio político es el control político-constitucional diseñado para este tipo de emergencias. Es la defensa politica para conservar la democracia representativa, en otras palabras es la defensa de la propia existencia de los diputados del Congreso Nacional.

Su finalidad es simple y poderosa, que quienes abusaron del poder, sabotearon la institucionalidad y pusieron en peligro la democracia no vuelvan jamás a ejercer función pública alguna. Esa es la garantía de no repetición.

Por eso Honduras necesita claridad conceptual y valentía política: Sobreseimiento para los perseguidos. Juicio político para los traidores a la patria

EL VOTO FUE CLARO SEAN DIFERENTES EJERZAN EL PODER CON HONESTIDAD

El pueblo no votó solo para cambiar de gobierno. Votó para recuperar la República. Votó para reconstruir los límites del poder. Votó para impedir que el poder vuelva a actuar como dueño del Estado.

Por eso el bipartidismo tiene una deuda histórica con Honduras. Si hoy gobiernan, deben demostrar que merecen gobernar. Y esa prueba no se pasa con discursos, se pasa con decisiones que beneficien a toda la poblacion.

Si el Congreso renuncia al juicio político, renuncia al control político y renuncia al mandato ciudadano. Y entonces el país volverá a caer cada cuatro años en el mismo abismo, preguntándose para qué sirve la Constitución si nadie la defiende cuando el poder decide pisotearla.

Honduras sobrevivió. Pero sobrevivir no basta.

Hoy toca restablecer lo esencial que el poder vuelva a someterse a la Constitución. Y eso solo se logra con una decisión histórica  sobreseimiento para los perseguidos, juicio político para los abusadoresy traidores de la patria

Porque quien puso en peligro la democracia no merece pacto.

Merece que jamás vuelva a ocupar cargo público alguno.

Si Honduras responde con amnistía al a buso del poder politco sin control alguno, entonces la próxima vez no habrá democracia que rescatar.

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