Miami (EE.UU.) – La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) solicitó hoy a los organismos multilaterales y las instituciones defensoras de la libertad de expresión y los derechos humanos no desviar su atención sobre una posible «intervención» del canal privado Globovisión de Venezuela.
 

La petición fue formulada por la SIP, con sede en Miami (EE.UU.), en momentos en que, afirmó, «la agenda política y la opinión pública internacional están enfocadas en el rompimiento de las relaciones entre Venezuela y Colombia» anunciada el jueves por el presidente venezolano, Hugo Chávez.

«No pueden desviar su atención sobre el inminente peligro que implica para la libertad de prensa las intenciones y anuncio del Gobierno venezolano por adueñarse de la televisora privada Globovisión», indicó la SIP en un comunicado.

Su presidente, Alejandro Aguirre, calificó de «inaudita, torpe y malévola la maniobra» de Chávez por controlar la «única televisora crítica, a través de la imposición y reemplazo de socios en la estructura accionaria del medio».

Consideró que la estrategia del Gobierno «no es otra que ocupar con impunidad legal y judicial a un medio que no pudo doblegar como lo hizo con otros, a los que cerró impunemente».

Recordó el caso de RCTV en 2007 y otros canales de televisión y docenas de radios «clausuradas» a principios de este año.

Aguirre agregó que «nadie, ni los organismos multilaterales como la OEA, la Unasur o la ONU, ni nuestras organizaciones colegas, pueden distraerse con todas las demás noticias que genera Chávez».

«Las que aprovecha para sorprender con medidas – como la posible intervención de Globovisión – que pueden tener consecuencias irreversibles y catastróficas para la democracia», alertó el directivo.

En ese sentido, mencionó como marco de referencia las elecciones legislativas del 26 de septiembre próximo que, según la organización, frente a esos comicios el Gobierno de Chávez «sigue condicionando la libertad de expresión, encarcelando a disidentes, acosando judicialmente a opositores y amenazando de cerrar a medios como la televisora católica Vale TV».

Al tiempo que, afirmó, «ahoga» económicamente a los periódicos y persigue a periodistas como el caso de Guillermo Zuloaga, presidente de Globovisión, quien está buscando ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos «la justicia que se le niega en su país».

«Todos en la comunidad internacional, deberemos hacernos responsables si se permite que se conculque el derecho de Globovisión a existir como una empresa periodística independiente, ya que estaremos dejando que la democracia se siga esfumando», dijo Aguirre.

Aguirre, subdirector del Diario Las Américas, con sede en Miami, también dijo que en un mundo tan globalizado ningún Gobierno se puede preciar de auténticamente democrático cuando expulsa o no permite la visita de organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Con respecto al anuncio de Chávez de lo que sería la nueva estructura accionaria de Globovisión y de que asignaría un representante en la junta directiva, Aguirre lo consideró una «estrategia burlona» sobre un tema trascendente para la democracia venezolana.

Chávez dijo recientemente que su Gobierno tendría el 48,5 por ciento de las acciones sumando el 28,5 por ciento que, según él, están en poder del accionista de Globovisión Nelson Mezerhane, presidente del Banco Federal, intervenido en junio pasado, y un 20 por ciento de un accionista ya fallecido.

Sin embargo, Globovisión después desmintió al mandatario venezolano y dijo que Mezerhane solo posee 20 por ciento de las acciones.