Tegucigalpa – El Gobierno de la presidenta Xiomara Castro presumió repetidamente la construcción de ocho nuevos hospitales —seis de medicina general y dos de trauma— como uno de los logros de su administración, un proyecto que nació en la gestión del exministro Manuel Matheu, pero que al final del actual gobierno no logró entregar uno solo terminado.
– Aunque el Gobierno presume un salto histórico en infraestructura hospitalaria, los hospitales actuales siguen operando con grandes dificultades.
– El Congreso Nacional aprobó préstamos para hospitales de trauma, pero están paralizados.
– Los ocho nuevos hospitales generales (Salamá, Ocotepeque, Santa Bárbara, Choluteca, Tocoa y Roatán) avanzan con lentitud, sobrecostos y escasa transparencia.
– Expertos advierten que, sin un plan integral, financiamiento claro ni articulación con la red hospitalaria actual, la ambiciosa construcción hospitalaria corre el riesgo de quedarse en paredes vacíos.
[LEER] Los ocho hospitales que no logró concluir quedan presupuestos, según presidenta Castro
Este lunes, la presidenta Xiomara Castro alardeó que deja los presupuestos de los ocho nosocomios, varios de ellos ni siquiera se han licitado.
Desde Salamá, Olancho, donde se construye uno de estos dispensarios sanitarios, la mandataria Castro dijo que la obra avanza en un 85 %, aunque el ministro Octavio Pineda dijo el 10 de enero que avanzaba el 63%. Las tomas difundidas este lunes retratan otra realidad y con un buen trecho por construir.
Este complejo sanitario -que tiene un costo superior a los 1,613 millones de lempiras- forma parte de los ocho que el gobierno prometió entregar al término de su mandato.
La obra sanitaria incluye la construcción de otros hospitales modernos ubicados en Roatán (dos), Ocotepeque, Tocoa, Santa Bárbara y Choluteca que están en ejecución. Los otros dos hospitales: los de trauma de San Pedro Sula y Tegucigalpa están listos para ser licitados, según Castro.
El ministro de Infraestructura, Octavio Pineda, dijo el pasado 11 de enero que se entregó el hospital de Roatán, Islas de la Bahía y detalló que el centro asistencial de Ocotepeque tiene un 58 % de avance el cual se entregará entre finales de abril y mayo; el de Salamá, Olancho un 63 % y el de Santa Bárbara con un 39 % de avance físico el cual finalizaría entre octubre o noviembre de este 2026.

Discurso oficial
Sin embargo, mientras el discurso oficial destaca un “salto histórico en infraestructura sanitaria”, la realidad en los centros asistenciales ya existentes refleja un panorama crítico: quirófanos cerrados, falta de especialistas, carencia de insumos, mora quirúrgica de hasta un año y medio, y servicios colapsados que hoy no logran dar respuesta a una población con enfermedades crónicas en aumento.
La construcción de nuevos hospitales es, sin duda, un proyecto necesario. El país necesita ampliar su red y contar con centros modernos, especialmente en zonas con población creciente o con servicios de segundo nivel deficientes. Pero especialistas en salud consultados por Proceso Digital, insisten en que este proyecto debió ser una agenda secundaria, ejecutada solo después de atender las prioridades más urgentes del sistema actual, que hoy opera “a medio vapor”.
Una red hospitalaria colapsada
Mientras el Gobierno celebra el avance de infraestructura, en los 33 hospitales públicos ya existentes la situación es delicada: 28 % de los quirófanos están inhabilitados, miles de cirugías se encuentran en mora, la espera para una cita especializada supera los 4 meses, y los pacientes no reciben tratamientos completos en casi la mitad de los casos.
Este deterioro contrasta con la narrativa gubernamental de renovación hospitalaria, pese a que muchos de los nuevos centros aún no pasan de ser planos, predios vacíos o estructuras inconclusas, e incluso otros ni siquiera se han licitado.

Los ocho hospitales: avances desiguales,
sobrecostos y dudas sin resolver
Los proyectos anunciados por el Gobierno incluyen: Hospitales de medicina general: Santa Bárbara, Ocotepeque, Salamá (Olancho), Choluteca (“María Josefa Lastiri”) Tocoa (Colón), Roatán (Islas de la Bahía). Hospitales de Trauma: Tegucigalpa y San Pedro Sula
De estos, el Hospital de Roatán, está ya en funcionamiento, inaugurado en agosto de 2025, sin embargo, es un hospital temporal y no es el definitivo mismo que no está terminado. Del resto, algunos están en construcción, otros muestran avances mínimos y dos —los hospitales de trauma— continúan en fase de licitación, sin rastro de obras en los predios.
Sobrecostos y falta de transparencia
El caso más polémico es el Hospital General de Santa Bárbara, cuyo costo pasó de L.1,800 millones a L.3,800 millones, pese a mantener las mismas 186 camas. El exministro de Salud, Manuel Matheu, denunció una posible sobrevaloración, afirmando que con un préstamo español de 80 millones de dólares se construirían tres hospitales (Santa Bárbara, Ocotepeque y Salamá), pero tras desechar ese crédito, solo el de Santa Bárbara terminará costando 94 millones de dólares.
El ministro Octavio Pineda, niega cualquier irregularidad, alegando que los diseños iniciales estaban incompletos. Sin embargo, las cifras y la opacidad en la información siembran dudas.

Situación por proyecto
Aunque no se tienen datos oficiales algunas entrevistas de los mismos funcionarios y fuentes de Salud y fuentes locales brindan algunos datos para el caso se conoció que en el hospital de Santa Bárbara, aparentemente solo se entregarán 5 módulos en inicio de este 2026; el resto hasta junio–julio del mismo año.
Hospital de Ocotepeque: Se conoce por algunas versiones de autoridades de Salud que el avance es significativo; en el costo también hay controversia porque pasó de un costo de 700 millones de lempiras a L 1,200 millones.
En cuanto al Hospital de Choluteca, este si es uno de los que mayor avance presenta según la propia ministra de Salud Carla Paredes tiene un progreso de un 75 % y será entregado en los primeros meses de 2026, a un costo: 69 millones de dólares con fondos del BCIE.
El Hospital de Tocoa: Financiado mediante un préstamo de 135 millones de dólares aprobado por el Congreso, sigue en proyecto y no se registran avances oficiales.
En cuanto al Hospital de Roatán, se inauguró el hospital Satuyé, pero no es el definitivo, este es un hospital provisional para sustituir al antiguo hospital siniestrado. Se espera que el centro definitivo se entregue en 2026.
Y los Hospitales de Trauma de Tegucigalpa y San Pedro Sula: Sin obras visibles; siguen en licitación. La presidenta Castro dijo este lunes que queda el dinero para sus licitaciones.
Dentro de estas obras de mucha valía, también se encuentra el denominado Búnker del Hospital San Felipe, para pacientes con cáncer, este se estima que tiene avances bastante significativos y prácticamente estaría solo a falta de la instalación de un acelerador lineal y con eso estaría prácticamente listo para su funcionamiento.

Un proyecto necesario… pero postergando lo urgente
Expertos coinciden: los nuevos hospitales sí son necesarios. Honduras necesita ampliar su capacidad de atención, incorporar tecnología moderna y acercar servicios a zonas históricamente olvidadas. Sin embargo, lanzar ocho proyectos simultáneos sin fortalecer primero la red existente equivale a construir sobre cimientos frágiles.
Mientras la red hospitalaria actual colapsa, se creó una agenda paralela que avanza a medias, con sobrecostos y sin claridad estratégica, insisten los entendidos.
La directora de Salud de la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ), Blanca Munguía, en plática con Proceso Digital, cuestionó la prioridad que el Gobierno ha dado a la construcción de los ocho nuevos hospitales, señalando que este proyecto carece de articulación con la red hospitalaria existente y no responde a un plan integral de salud para el país.
Munguía aseguró que, aunque la construcción de nuevos centros asistenciales es necesaria, estos no deberían constituir la agenda principal, ya que ninguno estaría concluido antes de 2026 y aún no existe claridad sobre su financiamiento, su gestión ni su articulación con los servicios actuales. “Nunca se vio la complementariedad con lo que hoy tenemos. Un hospital no es solo infraestructura: se necesita equipamiento, recursos humanos, gestión y un presupuesto realista”, advirtió.
La directora recordó que Honduras apenas invierte cerca del 3 % del Producto Interno Bruto (PIB) en salud, lejos del 6 % recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). A esto se suma que, casi nunca se ejecuta el presupuesto, evidenciando problemas de planificación y gestión.
Además, recordó que hay deficiencias en toda la red comenzando por el desabastecimiento de medicamentos que continúa siendo crítico, pese a cuatro años de compras de emergencia.
Para la representante de ASJ, el nuevo gobierno que asumirá en 2026 tiene la oportunidad de corregir el rumbo, pero también una enorme responsabilidad. Aseguró que la prioridad debe ser fortalecer los 33 hospitales públicos, garantizar recursos, habilitar quirófanos y mejorar la gestión.
Finalmente, Munguía insistió en que Honduras necesita un plan integral a 20 años, con una ruta clara que establezca crecimiento de recursos humanos, implementación de sistemas de información y una estrategia de atención integral que priorice el primer nivel de atención.

Finanzas negó fondos para reparar hospitales
El diputado del Congreso Nacional y médico, Carlos Umaña, cuestionó al Gobierno de la República por impulsar la construcción de nuevos hospitales sin antes haber reparado la deteriorada red hospitalaria existente, una decisión que —asegura— ha profundizado la crisis del sistema de salud.
Umaña, dijo a Proceso Digital, que desde el inicio de la administración, los diputados médicos propusieron una ampliación presupuestaria de 800 millones de lempiras destinados exclusivamente a reparar la red hospitalaria. Sin embargo, afirmó que la petición “no fue otorgada por la Secretaría de Finanzas”.
También solicitaron incrementar las becas para formar médicos residentes en el país, pero —según dijo— el Gobierno prefirió financiar el envío de jóvenes a Cuba. “El Gobierno apostó por mandar muchachos a estudiar a Cuba para apoyar al Gobierno cubano, que cobró por esto”, criticó.
Aunque reconoció que 300 hondureños fueron enviados a especializarse al extranjero, Umaña advirtió que ese número “no será suficiente para la cantidad de hospitales que se planea construir ni para resolver la mora quirúrgica”. A su juicio, la apuesta correcta era formar especialistas en Honduras, a través de la UNAH y de los hospitales nacionales con capacidad para impartir posgrados.

Gobierno paraliza hospitales de trauma
El diputado también denunció que el Gobierno paralizó la construcción de los hospitales de trauma en Tegucigalpa y San Pedro Sula, pese a que el Congreso Nacional ya había autorizado los préstamos respectivos.
“Misteriosamente, el Gobierno paró la construcción. No se quedaron ni siquiera en etapa de diseño”, afirmó, agregando que aún se desconoce si los organismos internacionales desembolsaron los fondos en la Caja Única del Estado.
Umaña demandó a los entes contralores investigar si el dinero ingresó o no a la caja. “No han dado ninguna explicación al respecto, y deben ser los organismos contralores los que investiguen qué pasó con estos recursos”, insistió.
Finalmente, el diputado instó al próximo gobierno a continuar y finalizar las obras hospitalarias, algunas de las cuales —estima— podrían quedar entre un 60 % y 70 % de avance.
La verdadera prioridad —insisten voces técnicas— debió ser:
• Fortalecer los 33 hospitales existentes: quirófanos, medicamentos, especialistas, equipos.
• Fortalecer el primer nivel de atención para descongestionar hospitales.
• Mejorar gestión y ejecución del presupuesto, que ha dejado miles de millones sin utilizar.
• Planificar con visión técnica, no política, la expansión de la red.
Una oportunidad perdida… que aún puede corregirse
De cara al cambio de gobierno, el desafío será enorme: retomar los proyectos con transparencia, priorizar donde realmente se requieren, corregir sobrecostos y garantizar sostenibilidad.
Construir hospitales es un gran proyecto, y bien planificado puede transformar la atención en salud. Pero convertirlo en una vitrina política mientras la red actual agoniza es una contradicción que Honduras no puede seguir ignorando.
La población no necesita maquetas; necesita atención, medicamentos, cirugías y especialistas hoy. Y mientras eso no se resuelva, cualquier anuncio de “ocho nuevos hospitales” seguirá siendo, más que un logro, una deuda pendiente, coinciden especialistas. LB









