Tegucigalpa – El ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, reconoció que la reducción de los índices de violencia, especialmente los homicidios, sigue siendo uno de los principales desafíos para el Estado hondureño, aunque reconoció que es una tarea compleja que amerita la participación de todos los sectores de la sociedad.
– Atribuyó a actividades de pandillas la masacre ocurrida este martes en La Lima, Cortés.
– Señaló que los carteles hegemónicos de Colombia y México tienen conexiones con hampones hondureños para llevar a cabo sus operaciones en territorio nacional.
– “Ofrecemos nuestra experiencia para bajar esos indicadores que nos averguenzan , creemos que estamos en el camino correcto para construir un nuevo modelo de seguridad”, expresó.
– Anunció noticias y capturas para esta semana en torno a las masacres de Trujillo y Corinto.
Velásquez informó que recientemente participó en una sesión del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad (CNDS), donde se definieron nuevas líneas de acción orientadas a una estrategia de intervención territorial focalizada. Esta iniciativa involucra no solo a la Policía Nacional, sino también a diversas instituciones que integran el sistema de administración de justicia.
El funcionario detalló que en dicho consejo, integrado por los titulares de los tres poderes del Estado, el Ministerio Público y las secretarías de Defensa y Seguridad, se establecieron acciones tanto a corto como a mediano plazo para enfrentar la criminalidad.
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Recursos limitados
El titular de Seguridad señaló que uno de los principales obstáculos ha sido la limitada disponibilidad de recursos. Indicó que, aunque la Secretaría de Seguridad cuenta con un presupuesto superior a los 13 mil millones de lempiras para 2026, más del 30 % ya fue destinado al pago de deudas heredadas del año anterior.
Ante esta situación, el CNDS autorizó recursos adicionales para fortalecer las capacidades operativas de la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y otras instituciones vinculadas a la seguridad, bajo un enfoque integral.
Velásquez destacó que la Secretaría de Seguridad está en un proceso de reorganización institucional, pasando de un modelo reactivo a uno proactivo, con el objetivo de impactar directamente en las estructuras criminales que generan mayor violencia en el país.
La cabeza de la Seguridad subrayó que la impunidad no es responsabilidad exclusiva de una sola institución, sino del desempeño conjunto de todos los actores del sistema de justicia, aunque reconoció que la Policía suele ser el ente más señalado por la ciudadanía.
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Reformas legales y combate a maras y pandillas
El ministro recordó que recientemente el Congreso Nacional aprobó reformas al Código Penal y al Código Procesal Penal, las cuales proporcionan nuevas herramientas para desarticular organizaciones criminales.
En ese contexto, afirmó que las maras y pandillas continúan siendo el principal generador de violencia en Honduras, responsables de más del 60 % de los homicidios y más del 70 % de otros delitos violentos, incluyendo extorsión, narcomenudeo y masacres.
Como parte de las nuevas medidas, se anunció la creación de una Agencia Nacional contra el Crimen (ANC), orientada a mejorar la coordinación interinstitucional y optimizar el uso estratégico de los recursos, basándose en análisis de datos y focalización geográfica.
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Violencia no es generalizada
Velásquez explicó que la violencia no es uniforme en el país, sino que se concentra en tres o cuatro departamentos y en municipios específicos, por lo que se descarta la implementación de operativos generalizados que resulten costosos e ineficaces.
“La estrategia es intervenir directamente en los territorios donde realmente está el problema”, enfatizó.
El funcionario agregó que se establecerán mesas de trabajo especializadas para definir protocolos de investigación y procedimientos operativos bajo el nuevo marco legal, con el acompañamiento de la Corte Suprema de Justicia.
El ministro Gerzon Velásquez reconoció la complejidad del escenario de seguridad, pero aseguró que el Gobierno está comprometido en reducir los índices de violencia mediante el uso eficiente de recursos, conocimiento técnico y trabajo coordinado entre instituciones.
“Estamos conscientes de la magnitud del problema, pero creemos que vamos en el camino correcto para construir un nuevo modelo de seguridad”, concluyó. JS











