Tegucigalpa (Especial Proceso Digital/Por Lilian Bonilla) – Los sectores de salud e infraestructura son dos pilares fundamentales en el nuevo Gobierno y los primeros 100 días de gestión administrativa, ambos han transcurrido entre pagos millonarios, medidas de emergencia y promesas ambiciosas, pero pasado este tiempo el presidente Nasry Juan Asfura y su equipo encaran el reto de pasar del orden inicial a resultados concretos.
-Gobierno de Asfura debe demostrar que los primeros 100 días no fueron solo un punto de partida, sino el inicio de transformaciones reales y sostenibles, que concreten su eslogan de «Honduras, vamos a estar bien».
Para muchos juzgar a los 100 días de gestión a un gobernante, resulta apresurado, sin embargo, hay especialistas que indican que es un tiempo prudencial que sirve como termómetro, para indicar los primeros resultados y sobre todo para visualizar si la ruta está bien encaminada, el propio mandatario pidió recientemente que no le juzguen en estos primeros meses sino que se esperen los resultados al final de su administración, tarea difícil para un pueblo que vive al día en medio de sus multicrisis y requiere soluciones inmediatas.

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Asfura ha apostado a los sectores salud e infraestructura como ejes centrales de su administración, mostrando un arranque activo marcado por decisiones de emergencia, saneamiento financiero y reactivación de proyectos. Sin embargo, el balance revela avances puntuales que conviven con dudas sobre la existencia de una estrategia integral capaz de sostener transformaciones de fondo.
Salud, el heredado talón de Aquiles
Desde la campaña, la salud fue presentada como eje prioritario por Asfura y una de las primeras decisiones que marcó el inicio del gobierno fue la determinación del mandatario de asumir personalmente la conducción de la Secretaría de Salud, una medida que generó expectativas, pero también dudas dentro del gremio médico y analistas del sector.
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La estructura se complementó con la designación de dos viceministros Ángel Eduardo Midence Ochoa y José Miguel Castillo Hurtado, quienes tienen bajo su responsabilidad la gestión hospitalaria y los proyectos de modernización del sistema.

Estos primeros meses, el gobierno impulsó acciones enfocadas en la emergencia, concretamente, la aprobación en el Congreso Nacional (CN), de la Ley de Medidas Excepcionales en Salud, misma que dio paso a la creación de un fideicomiso para la compra de medicamentos, y una alianza público-privada para la reducción de la mora quirúrgica. También se reporta el fortalecimiento del esquema de vacunación con 24 vacunas.
Asimismo, se reporta un incremento superior a los 2,000 millones de lempiras en el presupuesto del sector, lo que abre oportunidades para inversión en infraestructura y abastecimiento.
El período también ha estado marcado por tensiones con el gremio médico, que realizó asambleas informativas por denuncias de despidos y falta de pagos por varias semanas. Aunque el gobierno ha defendido las medidas como parte de un proceso de ordenamiento, los galenos han insistido en irregularidades laborales y deterioro estructural del sistema. A pesar de ello, ambas partes han optado por mantener el diálogo.
Desde la sociedad civil, la directora de Salud de la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ), Blanca Munguía, consultada por Proceso Digital sobre el balance de los primeros 100 días de gestión gubernamental en el sector salud, destacó avances en creación de un fideicomiso para agilizar procesos de compra, la reducción de la mora quirúrgica y el abastecimiento de medicamentos, aunque señaló desafíos importantes en materia de transparencia.

Como ejemplo, mencionó que el Hospital San Felipe ha reportado al menos 275 cirugías realizadas, como parte de esta estrategia orientada a dar respuesta a pacientes que llevaban incluso años en lista de espera. Munguía indicó que, según testimonios documentados, varios pacientes han sido beneficiados con cirugías que tenían pendientes desde hace dos años, lo que refleja un impacto positivo inicial.
No obstante, advirtió que persisten desafíos clave en transparencia, especialmente en los procesos de contratación con hospitales privados, donde aún no se detallan públicamente costos, criterios y alcances.
Finalmente, expresó que, con un presupuesto ya aprobado, se espera que la Secretaría de Salud pueda mejorar la ejecución basada en resultados, al tiempo que valoró la apertura al diálogo de las autoridades, pese a algunas tensiones registradas con el gremio médico.

En contraste, voces críticas como la del exdirector del IHSS, Carlos Aguilar, advierten que, pese a las acciones adoptadas, no existe una política sanitaria integral. Según Aguilar, las medidas implementadas responden a lo inmediato, pero no abordan las fallas estructurales del sistema ni definen si se continuará con un modelo que, a su juicio, ha fracasado.
El especialista entrevistado por PD también cuestionó la falta de claridad en materia de seguridad social y la decisión del presidente de no delegar la conducción del sector en un titular con liderazgo técnico permanente.
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Proceso Digital, quiso obtener un detalle de los logros puntuales en el sector salud a la fecha, sin embargo, los viceministros del ramo no respondieron la solicitud.
Así, el balance de los primeros 100 días en salud muestra un gobierno activo en la atención de la emergencia, con resultados iniciales en cirugías y cierto abastecimiento, además de una campaña activa en pro de la vacunación, pero aún con una deuda pendiente, definir un rumbo claro, sostenible y consensuado para transformar el sistema sanitario hondureño incluyendo la seguridad social.
Metas ambiciosas en infraestructura, mientras pagan deudas y reactivan proyectos
En paralelo, en infraestructura, el enfoque ha sido ordenar las finanzas y reactivar la maquinaria estatal.

El titular de la SIT, Aníbal Ehrler, en entrevista con Proceso Digital, destacó el pago de 3,300 millones de lempiras en deudas y la reactivación de más de 110 proyectos, junto con mantenimiento vial y obras de mitigación en zonas críticas.
Aníbal Ehrler, aseguró que durante los primeros 100 días de la actual administración se enfocaron en “ponerle orden a la casa”; el funcionario detalló que, como parte de los avances, se han lanzado entre 2,800 y 2,900 kilómetros de mantenimiento en la red vial pavimentada, de los cuales cerca de 2,000 kilómetros ya no presentan problemas de baches.
Asimismo, indicó que actualmente se trabaja en más de 21 puntos de reconstrucción de bordos, canales y dragados, enfocados en obras de protección en el Valle de Sula, una de las zonas más vulnerables del país ante inundaciones.
Ehrler también destacó que ya existe un plan de trabajo para iniciar nuevos proyectos prioritarios, además de impulsar alianzas con el sector privado. Entre estos, mencionó el acuerdo alcanzado con empresarios de la zona norte para la donación de tierras y el lanzamiento del libramiento de El Progreso.

En esa misma línea, señaló que en mayo se recibirán ofertas para el proyecto carretero La Barca–El Progreso, iniciativa que ha sido postergada por más de 15 años, así como el diseño del tramo entre El Progreso y Tela, que se espera licitar este mismo año.
El ministro agregó que ya iniciaron obras como el puente Germania, el puente Juan Manuel Gálvez, así como intervenciones en salidas clave de la capital, incluyendo Mateo y la represa La Concepción, además de otros proyectos en el interior del país.
También, informó que cerca de 300 proyectos fueron remitidos al Congreso Nacional para la validación de contratos que permitan su continuidad entre administraciones. No obstante, advirtió que no todos serán reactivados, ya que algunos podrían rescindirse, en función de su viabilidad financiera y su alineación con el presupuesto nacional, a fin de evitar compromisos que el Estado no pueda pagar.
En este mismo sector el Gobierno proyecta un agresivo plan habitacional que contempla la construcción de 550,000 viviendas nuevas en una década y la mejora de otras 750,000, apoyado por financiamiento y acceso a materiales.
Desde el sector privado, el director de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (CHICO), Silvio Larios, respaldó el avance inicial, subrayando que el pago de entre 2,500 y 2,800 millones de lempiras alivió una crisis que amenazaba la supervivencia de múltiples empresas constructoras. Asimismo, destacó la validación de proyectos de infraestructura por parte del Congreso Nacional, muchos de los cuales serán ejecutados en 2026.

El ejecutivo de la cámara de construcción en plática con Proceso Digital, también resaltó avances en el sector energético, incluyendo el seguimiento al proyecto de la represa de Jicatuyo, además de otras iniciativas en revisión que buscan garantizar una ejecución ordenada y sostenible.
Finalmente, Larios indicó que el clima actual genera confianza en la industria de la construcción, destacando la inclusión del sector privado en la toma de decisiones y el impulso a reformas legales, como la actualización de la ley de contratación del Estado y normativa de vivienda, aunque subrayó que aún es necesario mejorar la agilidad administrativa para atraer mayor inversión.
No obstante, que hay avances y sobre todo optimismo en el sector de infraestructura emergen desafíos estructurales, particularmente en proyectos de gran envergadura como por ejemplo represas que llevan décadas en proyectos.
En este contexto analistas consultados advierten que los resultados tangibles aún dependen de la sostenibilidad fiscal, la transparencia en la asignación de contratos y la capacidad institucional para evitar retrasos y sobrecostos, factores que históricamente han limitado el impacto de este tipo de promesas.
En ese mismo orden refieren que ambos sectores comparten un patrón y es que el gobierno ha logrado medianamente estabilizar problemas inmediatos y otros heredados, pero todavía no consolida una hoja de ruta clara que garantice sostenibilidad, transparencia y resultados medibles a mediano y largo plazo; y más allá del impulso inicial, el Gobierno deberá traducir los anuncios en políticas públicas coherentes, técnicamente sustentadas y financieramente viables. Solo así podrá cerrar la brecha histórica entre promesas y resultados. LB










