Salario mínimo entra a punto decisivo bajo la presión por el alto costo de vida

Tegucigalpa- La negociación del salario mínimo en Honduras entra este lunes en su fase más decisiva, apostando a un acuerdo inmediato entre las partes que podría anunciarse como “regalo” previo al Día del Trabajador.

Tras cinco audiencias en sesión permanente, el proceso según el ministro de Trabajo Fernando Puerto ha entrado en una “etapa de maduración”, donde las diferencias entre las partes se han reducido a márgenes mínimos de entre 0.5% y 1%.

Aun así, esas décimas esconden un problema estructural, la desconexión entre los ajustes salariales y el aumento sostenido de la canasta básica, según lo expuesto por la contraparte de los trabajadores.

Mientras los negociadores discuten incrementos que oscilan entre el 6% y el 8%, los trabajadores enfrentan un panorama distinto en la vida diaria. En los últimos meses, los precios de los alimentos básicos han subido de forma constante, a lo que se suma el impacto de servicios esenciales como la energía eléctrica y el transporte público colectivo urbano e interurbano, que absorben una parte cada vez mayor del ingreso familiar.

Acuerdo muy cerca

El dirigente sindical Josué Orellana aseguró que el acuerdo está prácticamente al alcance, siempre que exista voluntad del sector privado. Sin embargo, desde la misma mesa se reconoce que lo que se discute no es un aumento real, sino un reajuste atado al índice de precios al consumidor, es decir, un intento por compensar parcialmente, lo que la inflación ya desgastó en lo que va del 2026.

En esa línea, el representante laboral José Luis Vaquedano fue más directo: en Honduras no debería hablarse de salario mínimo, sino de salarios dignos, capaces de cubrir no solo la alimentación, sino también salud, educación y recreación.

El ingreso promedio —que oscila entre 13,600 y más de 17,000 lempiras mensuales— no logra cubrir ni siquiera la canasta básica, considerada entre las más altas de la región, zanjó el dirigente obrero.

El reajuste proyectado, que podría representar entre 500 y 1,000 lempiras adicionales, ya estaría prácticamente consumido por la inflación acumulada en los primeros meses del año, impulsada en parte por el encarecimiento de los combustibles y factores externos.

No obstante, el reajuste vendría a compensar en algo el alto costo y el retroactivo será un respiro para los trabajadores.

LEER: Gobierno llama a trabajadores y empresa privada a lograr acuerdo sobre salario mínimo

Aunque los trabajadores insisten en la necesidad de cerrar un acuerdo antes del 1 de mayo, y figuras políticas incluyendo al propio presidente de la República Nasry Asfura, han llamado a la concertación, la realidad es que el debate sigue siendo más profundo que un porcentaje: ¿puede un ajuste técnico resolver un problema estructural de poder adquisitivo?

Además, el enfoque plurianual que se discute con escalas salariales para 2026 y 2027 diferenciadas entre micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, introduce otro desafío es como equilibrar la sostenibilidad empresarial con la urgencia social de millones de trabajadores.

Por ahora, los sectores mantienen la expectativa de un “humo blanco” en las próximas horas, porque si bien es cierto el reajuste no llega a niveles de un salario digno como refieren los representantes obreros, reconocen que es urgente y necesario para dar al menos un alivio a los trabajadores. LB

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