
Periodista
Solo un estúpido y descerebrado puede pedir la renuncia de un ministro luego de tres meses de Gobierno, tomando en cuenta el desastre que dejó la pasada administración que va desde una burocracia excesiva, corrupción, deudas, desorden a todos los niveles, entre otros problemas encontrados.
Las locuras que hemos escuchado, muchas de ellas emanadas desde el Congreso Nacional, en un afán desmedido de notoriedad, ignorancia y ambición desmedida, pretenden amedrentar a los Secretarios de Estado a fin de caerle al Presupuesto de cada cartera ministerial.
Ser un Secretario de Estado no ha de ser una tarea fácil y en esta gestión mucho más difícil, ya que la gente está ansiosa porque quieren resultados de la noche a la mañana, otros políticos y periodistas quieren favores y pretender colocar a media parentela y amigos, amantes, primos, sobrinos, entre otros.
Si tomamos en cuenta el inicio de este Gobierno podremos ver las dificultades actuales, en primer lugar, el Presidente Nasry Asfura no tuvo una transición ordenada, correcta y normal, obligando al actual gabinete a conocer minuciosamente lo dejado en las primeras semanas de operación.
Muchos Secretarios de Estado no encontraron siquiera un tan solo documento que les permita sustentar una deuda, un compromiso, una obra
para darle continuidad y seguimiento como corresponde en un país normal.
Luego y ya escarbando lo encontrado, casi todas las secretarias quedaron con deudas enormes de supuestas “obras” que no se sabe adonde están, ni la transparencia que se utilizó, ni la calidad, ni la ubicación, en fin, un desastre de hallazgos inimaginables.
Otro aspecto a señalar son las demandas en contra del Gobierno, muchas de ellas con peligro de paralizar a la administración, pues las leyes en Honduras lastimosamente favorecen al demandante que algunas son mafias de abogados que como aves rapiñas pretenden rasguñar una parte de este presupuesto.
Tito, como le llaman sus amigos, no ha llegado ni a 100 dias, muchas Secretarías ni siquiera han podido despedir a paracaidistas encontrados, a personal supernumerario, a activistas políticos que no tenían ninguna función ni responsabilidad, pero si un acuerdo que les avala.
Pedir la renuncia de un Ministro a pocos dias de administrar, obedece a intereses mezquinos y perversos de políticos (por lo general) que además no tienen valor moral para pedir semejante idiotez.
Demole un margen de espera a la administración del Presidente Asfura, no comamos ansias, el gabinete que se ha conformado tiene eficientes técnicos como corresponde, otros salieron de la política y otros amigos -por cierto, muy capaces-, que se supone están trabajando fuerte por Honduras.
Ahora si ya después de un año no arrancan y siguen con los vicios del pasado, las exigencias de renuncia son inevitables para un Gabinete que irá perdiendo popularidad una vez que los dias transcurran.
Por los momentos no hay que hacerle caso a esos personajes que no tienen estatura moral para exigir renuncias, no reflejaron nunca ninguna capacidad para administrar algo y no son ejemplo a seguir por los hondureños honestos de este país.
No le hagamos caso a tanto estúpido, de los tantos que existen en Honduras, pues ellos evidencian una codicia desmedida y una pobre moral.





