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Relato de una docente sobre retorno a clases presenciales

Ricardo Puerta

Cuéntanos quién eres y cómo quieres que te entreviste

Llevo más de 30 años de profesora de primaria en el sector público, enseñando más en el primer nivel (primero, segundo y tercer grado). Y en cuanto a la entrevista, prefiero que me haga respetando mi anonimato, sin dar mi nombre, y que me pregunte sobre mi experiencia de educadora. 

¿Qué es lo que más resalta en la situación actual de regreso a clases? 

El ministro de Educación quiere que regresemos a cada una de nuestras escuelas, después de 2 años de pandemia. Considero que ya es tiempo de regresar y que las condiciones mínimas necesarias para ese regreso aún no existen. 

Cuándo dice “condiciones mínimas” … ¿a qué se refiere? 

Me refiero de inmediato a dotar de materiales de bioseguridad a los centros educativos como ser mascarilla y sanitizantes (alcohol y gel de mano). 

¿Eso es todo? 

A pesar de que en febrero de este año la secretaria de Educación solicitó un diagnóstico sobre la infraestructura de los centros escolares, pero hasta la fecha no han hecho nada con el diagnostico que levantamos. Por lo tanto, las escuelas no están listas para empezar. Llevan 2 años sin usarse, sin darle mantenimiento. Y ahora, de pronto, quieren que la tengamos lista. Realmente, el anterior gobierno, ni tampoco el actual, antes de decidir que volvamos a la escuela, nunca verificaron cómo estábamos.

Así como acreditaron los centros educativos privados para regresar a clases debieron aplicar el mismo protocolo a los públicos… y no lo hicieron.

¿Cómo podría usted tener esas condiciones mínimas para retornar a clases? 

Debemos seguir contando con el apoyo de los padres en la donación de materiales de aseo, así como para poder implementar las medidas de bioseguridad en cada grado. Pues ellos también quieren que sus hijos regresen a las aulas. Demuestran su decisión porque siguen danto la mensualidad acordada en una asamblea de la Asociación de Padres de Familia del centro educativo.   

¿Qué más falta?  

Los maestros también estamos decididos a regresar. Pero da pesar que para contar con lo mínimo necesario tengamos que pedirle al padre o madre de familia que contribuya con la escuela. Que nos regale algún material, e incluso, que dé un aporte económico para realizar proyectos educativos pequeños dentro del aula. 

Y cuando decimos lo anterior, estamos conscientes que la condición económica de los padres ha empeorado por la pandemia, por el desempleo y por la difícil e incierta situación de país en que vivimos. 

En tal sentido, debemos regresar a la escuela, pero la secretaria de Educación y no los padres, es el agente principal que tiene que garantizar lo mínimo para empezar, tanto en medidas de bioseguridad, como de infraestructura, ya mencionadas.

Pero no abusemos de los recursos que ya tenemos. Reconocemos que los padres de familia son muy generosos en ayudar al sector educativo y en particular a la escuela que van sus hijos. Lo hacen como pueden. Haciendo pequeñas reparaciones y decoraciones en las aulas, comprando y donando material de limpieza para el aula y la sanidad de la escuela en general. Ayudan a limpiar la escuela después de un acto masivo, a reparar bombas de agua, sanitarios y a mantener los lavamanos. Participan apoyando en distintas tareas cuando celebramos fechas importantes en el centro educativo: trayendo comida, refrescos, papel para decoraciones y apoyo a las recreovías. Sin duda, padres y madres se integran y constituyen un recurso efectivo en las actividades educativas, recreativas y de otra índole en la escuela.  

¿Qué hemos perdido que antes existía?

El presente no es una situación normal. Si bien la pandemia esta gradualmente perdiendo fuerza y eso se demuestra que el nivel de contagio está bajando, pero por sólo basado en eso no podemos regresar a clase. Y menos a costa de los padres, que ahora con la pandemia del COVID   están más miserables que antes. Porque en el presente además de perder la seguridad en sus ingresos, tienen además que comprar mascarillas y todo lo relativo al material de bioseguridad para la familia. 

No podemos pedirles a los padres que nos sigan dando la misma ayuda que nos daban antes de la pandemia, debido a la situación económica que ahora tienen. Sin duda, en tiempo de pandemia están peor que antes.  Mucho más pobre, sin trabajo o subempleados, malamente subsistiendo. Muchos que tienen la suerte de trabajar, ni siquiera ganan el salario mínimo. Muchos se resisten o tienen temor a vacunarse, y con cierto fundamento en cómo viven –porque se les murió un pariente o vecino que recién se había vacunado, y por eso, piensan que la vacuna lo mató; o por ignorancia, no comprenden qué pasa. 

¿Hay solución? 

Cuando se quiere, se planifica, nos organizamos y nos ponemos las pilas, todo tiene solución en esta vida.  En Honduras, para empezar algo nunca tendremos todo lo necesario o indispensable. Si para actuar esperamos por esa condición, jamás haremos nada. 

Claro que hay solución. Durante el año escolar, el Ministerio tiene que darle mantenimiento a los centros educativos que requieren reparaciones y otras soluciones, hasta ponerlos al día, poco a poco, paso a paso, y siguiendo en cada centro el plan de acción acordado entre las partes afectadas.

El Ministerio Salud y Copeco necesitan hacer un seguimiento mensual -o cada 2 meses- sobre el nivel de cumplimiento que va logrando cada centro. Cada escuela necesita también saber, en base a datos y tendencias confiables, el nivel contagio que van teniendo los estudiantes y docentes de cada curso. Lo ideal sería que los mismos afectados propongan acciones a lograr, cuanto antes y en forma realista. Es necesaria la participación sostenida de los estudiantes, docentes y padres de familia en cada centro educativo. 

En tal sentido estamos muy mal en lo que ya sabemos. El sistema de información que tiene la escuela no existe, y si por dicha existiera, está mal diseñado y carece de vigencia. Para remediar esto cada escuela que ya está equipada con computadora, que son la minoría, tendría que estar al día y con acceso a Internet.

Para que lo anterior sea efectivo, los padres de familia deben contar, por lo menos, con un celular que tenga servicio de WhatsApp. Como siempre, en cada curso hay una minoría que no lo tiene, y para resolver eso, hay una madre voluntaria en que la docente se apoya para el material fotocopiado enviárselo a los estudiantes sin WhatsApp. 

¿Cómo debe ser la dirección de la escuela?

Si el director de la escuela está haciendo en su centro educativo el trabajo que se espera, lo tiene dividido por áreas estratégicas. Por mencionar cinco, sin agotar la lista: 1) Medidas de bioseguridad, 2) Infraestructura, 3) Disciplinarios (entrada y salida del centro educativo, comportamiento de alumnos, docentes y padres de familia), 4) Salón clase (Metodología educativa, material didáctico, resultados de pruebas, etc.), 5) Sistema de información activo con equipamiento tecnológico (computadora, impresora, insumos y conexión a Internet con WhatsApp en los padres de los estudiantes). 

¿Qué más necesitan los docentes? 

Las docentes también necesitamos capacitación y asesoramiento para entender la coyuntura en que estamos inmersas y poderla manejar mejor. En tal sentido, los apoyos que recibamos deben ser puntuales, en actividades tipo Taller, centrado en problemas y soluciones por área de acción, de acuerdo a las necesidades que tiene el estudiante, el docente y el resto de los agentes, y no solamente por las exigencias de la secretaria de Educación.

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