Recomendaciones de organismo internacionales

Roldán Duarte Maradiaga

Tegucigalpa. – La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ha formulado siete recomendaciones para Mexico, mismas que conviene evaluar para determinar si son aplicables a Honduras.

En conjunto, las recomendaciones son aplicables y pertinentes para Honduras, pero con una salvedad importante: en varios casos no deben copiarse “tal cual” desde México, sino traducirse al contexto hondureño. En Honduras ya existe un marco de prudencia fiscal y compromisos con el FMI para contener el déficit y abrir espacio a inversión social y productiva, mientras que el país enfrenta debilidades estructurales en informalidad, energía, gobernanza, conectividad y seguridad.

A continuación se detallan las recomendaciones aludidas, y se evalúa su aplicabilidad para nuestro país.

1) Marco fiscal de mediano plazo y mejor calidad del gasto: altamente aplicable. Honduras sí necesita una regla o marco fiscal más robusto, mejor priorización de proyectos, más transparencia y mejor ejecución. La recomendación es especialmente pertinente porque el país ya trabaja con metas fiscales, un límite de déficit en el marco fiscal de mediano plazo y espacio para gasto en carreteras, salud, educación y energía; lo que toca ahora es subir la calidad del gasto y fortalecer la inversión pública, no dispersarla.

2) Plan integral para reducir la informalidad, mejorar habilidades y empleo femenino: altamente aplicable. Esta es probablemente una de las recomendaciones más pertinentes para Honduras. El Banco Mundial reporta que la informalidad aumentó de 53.5% a 54.5% entre 2025-Q1 y 2025-Q2, y el diagnóstico de género muestra que las mujeres hondureñas enfrentan peores condiciones laborales: 52.3% de participación laboral en 2019 frente a 86.1% de los hombres, y una mayor probabilidad de empleo vulnerable. Además, la brecha educativa y de habilidades sigue siendo relevante. Por eso, educación, formación técnica, cuidado infantil y empleabilidad femenina son reformas muy transferibles al caso hondureño.

3) Inversión privada en renovables, reglas estables, red de transmisión y gestión del agua: muy aplicable. Honduras tiene un problema energético más agudo que México en varios frentes: la ENEE arrastra una deuda de unos US$3.6 mil millones, pérdidas comerciales de 35% en agosto de 2024, y esas debilidades han limitado la inversión en nueva generación y en la red de transmisión y distribución. Además, 1.4 millones de personas aún carecen de electricidad y el país sufrió restricciones eléctricas en 2023 y 2024; a eso se suma una alta vulnerabilidad a sequías y otros choques climáticos. La parte de “claridad regulatoria” y “modernización de transmisión” es plenamente pertinente; la referencia a PEMEX no lo es, pero la necesidad de reglas estables para atraer capital privado sí.

4) Fortalecer los criterios de selección en el poder judicial: muy aplicable. Honduras tiene una debilidad institucional clara en materia de Estado de derecho. Freedom House señala que la debilidad institucional, la corrupción, la violencia y la impunidad socavan la estabilidad general del país, y el Departamento de Estado también ha señalado que la judicatura es una restricción importante para la inversión. Por ello, reforzar mérito, experiencia profesional, integridad y transparencia en la selección judicial es pertinente y necesario.

5) Independencia de facto de los reguladores y de la autoridad de competencia: aplicable, aunque de implementación exigente. La recomendación es válida para Honduras porque la independencia regulatoria reduce captura política y mejora credibilidad, algo especialmente importante en un país con institucionalidad débil. La OCDE misma considera que la independencia de las autoridades de competencia es un elemento clave de un régimen efectivo de competencia, y en Honduras la fragilidad del Estado de derecho hace que ese diseño sea todavía más relevante. Aquí, el reto no es la pertinencia, sino la capacidad real de blindar a esos organismos frente a presiones políticas.

6) Problemas de telecomunicaciones, digitalización de MyPyMEs, habilidades y ciberseguridad: muy aplicable. Honduras ya muestra avances en “ventanillas únicas” digitales, pero persisten cuellos de botella regulatorios e infraestructurales. Un diagnóstico del Banco Mundial para Centroamérica indica que la falta de infraestructura, la debilidad regulatoria, la ausencia de planes de banda ancha y la falta de competencia en segmentos de telecomunicaciones dañan la asequibilidad del servicio; además, el Departamento de Estado reporta progreso en ventanillas digitales, lo que confirma que el país está en transición pero todavía con margen amplio de mejora. La parte mexicana sobre el operador preponderante y la interconexión onerosa debe adaptarse al mercado hondureño, pero el objetivo general es totalmente pertinente.

7) Seguridad e inteligencia coordinada entre niveles de gobierno: muy aplicable. Esta recomendación es incluso más urgente en Honduras que en México, aunque debe formularse con cautela institucional. Freedom House documenta que los grupos criminales y las pandillas influyen en decisiones a nivel nacional y subnacional, y que la violencia e impunidad limitan la movilidad, el emprendimiento y el acceso a oportunidades; además, el entorno de corrupción y retrasos judiciales alimenta la impunidad. Por tanto, sí se necesitan más capacidades de inteligencia, coordinación y recursos, pero integradas con controles legales, anticorrupción y respeto a derechos.

En síntesis, las recomendaciones más urgentes y transferibles para Honduras son la 1, 2, 3, 4 y 7; la 5 y 6 también son muy pertinentes, aunque requieren una adaptación institucional más fina. En términos prácticos, Honduras debería leerlas así: menos enfoque en el caso mexicano específico y más en fiscalidad responsable, formalización del empleo, energía confiable, justicia meritocrática, reguladores independientes, conectividad digital y seguridad institucionalizada.

Desde la óptica del FMI y del Banco Mundial, las cinco prioridades de política pública más necesarias para Honduras son las siguientes:

1) Consolidación fiscal con mejor calidad del gasto e inversión pública más vigorosa. El FMI insiste en mantener una política fiscal prudente para sostener la inversión y el gasto social, y en mejorar la contratación pública, la planificación de la inversión y la ejecución presupuestaria. Además, su evaluación de gestión de inversión pública para Honduras encontró debilidades en el ciclo de inversión que reducen la eficiencia del gasto.

2) Reforma y saneamiento del sector eléctrico, en especial ENEE, con menos pérdidas y más inversión confiable. Para el FMI, en Honduras es “crítico” mantener el impulso reformador en energía, reducir pérdidas, bajar atrasos de pago y fortalecer la posición financiera de ENEE. El Banco Mundial también subraya que la débil situación financiera de ENEE limita la nueva inversión y que el mejor desempeño energético ha sido clave para el repunte reciente de la actividad.

3) Transparencia, gobernanza y lucha anticorrupción más firmes.
El FMI ha colocado como prioritario fortalecer la transparencia y la gobernanza, avanzar en el registro de beneficiarios finales y mejorar el marco AML/CFT antes de la evaluación FATF de 2026. Desde la misma lógica, el Banco Mundial suele vincular la calidad institucional con la confianza inversionista y la efectividad del gasto público.

4) Más capital humano y más empleo formal, especialmente para mujeres y jóvenes. El Banco Mundial reportó que la informalidad laboral subió a 54.5% en 2025-Q2 y que siguen presentes problemas de calidad del empleo. Su diagnóstico regional para Centroamérica recomienda mejorar habilidades digitales, alinear la formación con la demanda laboral y crear mecanismos para que empresas y programas de capacitación trabajen juntos.

5) Digitalización, competencia y resiliencia climática de la infraestructura. El Banco Mundial identifica la digitalización como un frente clave para reducir costos, ampliar acceso y mejorar la productividad; además, recomienda reforzar competencias digitales, plataformas y marcos regulatorios que fomenten la competencia. En paralelo, la alta vulnerabilidad climática de Honduras refuerza la necesidad de infraestructura más resiliente; el Banco Mundial señala que el país figura entre los más afectados por eventos extremos en el periodo 1993–2022.

En resumen, según la agenda del FMI y del Banco Mundial para Honduras, sus recomendaciones se pueden sintetizar como: ordenar las finanzas públicas, rescatar la energía, limpiar la gobernanza, formar mejor a la gente y modernizar la economía con tecnología y resiliencia climática.

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