
Seguimos haciendo lo incorrecto, quemando las áreas de vocación forestal para “ preparar el suelo” y obtener una cosecha de maíz y frijoles a costillas de la salud de la mayoría de hondureños, unos más fuertes que otros podrán tolerar la contaminación del aire con niveles de concentración de gases peligrosos, esta situación se complica un poco más debido a la tala de las áreas forestales productoras de oxigeno. Es decir, más quemas y corte de árboles es igual a : sequías, enfermedades en las vías respiratorias, calor, derrumbes en la época de invierno principalmente.
Como ingrediente adicional hay que agregar la quema de desperdicios domésticos que genera una mezcla de gases tóxicos y partículas que varían según los materiales quemados (como plásticos, restos de comida o papel), y los principales son:
- Dióxido de carbono y Metano : Gases de efecto invernadero que contribuyen directamente al cambio climático.
- Monóxido de carbono:: Un gas inodoro y altamente peligroso que resulta de la combustión incompleta, principalmente en las estufas de gas.
- Dioxinas y Furanos: Sustancias químicas extremadamente tóxicas y cancerígenas que se liberan sobre todo al quemar plásticos y materiales sintéticos.
- Óxidos de nitrógeno y Dióxido de azufre ,Gases irritantes que pueden causar problemas respiratorios y contribuir a la lluvia ácida.
- Compuestos Orgánicos Volátiles (COV): Como el: benceno, tolueno y estireno, que son perjudiciales para la salud y el entorno.
Los que queman basura y las áreas forestales nos están contaminando el aire que respiramos y en consecuencia nuestro derecho a gozar de una vida plena al contaminar el aire que nos regala la naturaleza en una forma gratuita, esto en primera instancia es un efecto ambiental directo, la otra situación es la destrucción de la belleza escénica y el hábitat donde viven cientos de especies, llamase: aves, reptiles, insectos y diferentes formas de organismos y microorganismos que con sus funciones nos regalan las mejores condiciones de vida.
La situación se complica aún más cuando en las ciudades nos damos a la tarea de eliminar los árboles, arbustos, parques, áreas verdes, es decir, una ciudad de cemento y ladrillos. Lo que hacemos es formar una situación conocida con el nombre de efecto cemento, es decir, cero infiltración del agua en el suelo, lo que hace que las calles y avenidas se conviertan en ríos y pozas; además,que en muchas áreas se produzcan derrumbes cuando llega el invierno propiamente, el que hacer el efecto esponja que hacen los bosques y plantas en general..
La pregunta sigue aún sin respuesta,¿porque seguimos haciendo lo mismo todos los años?,¿será que tenemos un par de generaciones que no recibieron la educación adecuada?, ¿habrá algún grupo social que gane con esta situación con algún propósito?, esas interrogantes se las dejamos a su imaginación, lo cierto de todo este panorama es que nos hacen ver ante el mundo como una nación inculta y de las más atrasadas del planeta.
Hay varias soluciones y las enfocaré rápidamente y son: Fortalecer la SAG con extensionistas agrícolas que vayan al campo a cambiar la mente a cientos de miles de agricultores, incluir en la formación de los docentes el tema de sensibilización del tema ambiental en las diferentes especializaciones, reforestar y desarrollar áreas verdes así como parques, respetar el concepto 50 metros cuadrados verdes por habitante, que es la cantidad de área verde sugerida.
También en los barrios se pueden plantar arbustos y plantas que capturan el Dióxido de carbono y no necesariamente árboles, como ser: la lengua de suegra, la palmera de bambú, la cuna de moisés y lazo de amor entre otras, lo importante es desarrollar esos espacios verdes que nos ayudan a limpiar el aire de los gases contaminantes, además de eliminar otros elementos contaminantes como el ruido y el efecto de la contaminación electromagnética generado por tanta torre de la telefonía celular.
Así vivimos, en este desorden y una población que perdió el respeto por la naturaleza, adoptamos otros modelos de ciudades que hoy están inmersas en un caos, producto de la falta de planificación y desarrollo de urbanismo sostenible, hemos perdido nuestra identidad, y nos hemos olvidado que las futuras generaciones que vienen, tienen derecho a: ver la naturaleza, el conocer las diversas especies de aves, el cantar de las mismas, el nadar en ríos con aguas limpias, el caminar por veredas y parques, a respirar aire con olores diversos …etc.
En pocas palabras les robamos la naturaleza y les dejamos un ciudad de cemento que: no respira, no se mueve, sin colores, que se vuelve gris, con ríos y quebradas sin vida; en pocas palabras les robamos el futuro, sin agua y sin aire puro. Con todo esta situación usted está dispuesto a seguir callado y no reaccionar, ¡ya es tiempo de alzar la voz por sus derechos ambientales!, si no es así hay que prepararse para seguir respirando humo todos los años…





