¿Por qué se inundó Wampusirpi y Brus Laguna  en la región de la Mosquitia?

Ing. René Alfredo Soto Rivera.

No debemos asustarnos de lo que pasó en estos municipios que están en el departamento de Gracias a Dios, estas comunidades están ubicadas en la cuenca baja del río Patuca, el cual tiene un extensión superficial de (algunas fuentes oficiales e institucionales la sitúan exactamente en 23,898 km² o 23,511 km²), siendo una de la más grande de la nación. La cuenca hidrográfica del río Patuca comprende o abarca territorio de dos departamentos de Honduras: Olancho y Gracias a Dios.

La información anterior nos demuestra que el área de influencia es increíblemente extensa, pero, ¿cuál debe ser la reflexión de la anterior situación?, los resultados están a la vista, no debe ser usted amable lector un técnico forestal o muy inteligente para saber qué está pasando en esa región (más extensa que el estado de Israel), la respuesta es muy simple: el bosque en esta región ya casi no existe y/o en su gran mayoría lo han eliminado por otras prácticas de “desarrollo”  como la: ganadería, la agricultura migratoria, la explotación forestal, minería, y otras actividades aún no determinadas.

Vidas humanas posiblemente pérdidas, cultivos eliminados, suelos fértiles arrasados, infraestructura dañada, casas totalmente perdidas y otros bienes materiales totalmente dañados, la situación de esta región del país no es ninguna gracia, todos los hondureños debemos ser solidarios con estas personas en el sentido de organizar una campaña o maratón para recolectar : alimentos, madera, cemento, laminas para techo, enseres domésticos…etc. hasta el momento ( no se si ha ocurrido) nadie a excepción de la diputada

Erika Corina Urtecho Echeverría y no se si alguien más lo ha hecho, se han manifestado para asistir de manera urgente a la región.

La precipitación media anual en la región de la Mosquitia hondureña oscila entre los 2,500 y más de 3,700 milímetros anuales, lo que significa que la cantidad de agua que recibieron fue increíblemente de signos apocalípticos, y quizás lo único  positivo que se podría decir de esta situación es, que la naturaleza nos demuestra los escenarios de lo que podría ocurrir en toda la nación en el caso de recibir una tormenta tropical como un huracán como el recordado Mitch en el año 1998, situación que no deseamos que ocurra en este 2026, porque las condiciones no han mejorada para nada,la nación está más deforestada y lo peor de todo, es el hecho que ya estamos acercándonos al ciclo de ocurrencia de estos fenómenos climáticos.

Ahora hay que esperar los impactos de esta situación y prepararnos para lo que viene al entrar la época tradicional de huracanes, que ocurre al final del último trimestre del año, es decir que las penas y situaciones complicadas para esta región recién inician, una semana lloviendo en todo el país como ocurrió en el 98, sería prácticamente volver al pasado, retroceder 20 o más años en: infraestructura, salud, a la calamidad internacional, solo por no entender que debemos cambiar nuestras prácticas productivas destructivas y no amigables con el ambiente.

Ante esta situación, ¿qué debemos hacer?, ya es hora de declarar un veda regional en el área de influencia del río Patuca, así como lo escucha, y además conformar un equipo multidisciplinario para analizar o definir un plan de reconstrucción o de remediación ambiental de esta región, identificar aquellas actividades en los lugares que no deberían estar y proceder a su corrección de índole: físico, legal y ambiental, en otras palabras ir al ordenamiento del territorio; lo que han hecho los residentes de este departamento es grosero e inhumano con las disculpas de aquellos que sí han trabajado en una forma técnica y científica.

El área de influencia comprende dos departamentos, Gracias a Dios y Olancho, y es increíble pensar que de allí han salido tres presidentes y no hicieron nada en materia de desarrollo por esa región, es imperdonable, han condenado a la población a seguir viviendo en la ignorancia y en la pobreza, seguir manteniendo un modelo “productivo” destructivo y de beneficio para ciertas familias, al parecer es esta región aún manda el Don fulano y sutano, una historia que retrocede el tiempo al siglo 12 y 13 en donde el sr. feudal era una santa palabra.

Allí está la realidad, los impactos ambientales generados será objeto de otro artículo, la realidad de los hechos es que aún estamos a tiempo de evitar más desgracias y las otras regiones del país deben de poner las barbas en remojo, recuerden ya pasaron más de 20 años del huracán Mitch y el país está más deforestado a pesar de los famosos programas de reforestación que dicen que hicieron pero que aún no vemos o identificamos dónde están esas grandes reforestaciones del gobierno pasado, deben de rendir cuentas que hicieron con el dinero de todos.

La administración pública no debe ser la piñata de nadie ni una caja para ningún sector, hay que invertir en Honduras, allí hay un buen ejemplo con esas máquinas o equipo pesado que les han donado a los alcaldes, es un medio o apoyo muy grande para mejorar la infraestructura vial y otras áreas, no vayan a salir con cuentos chinos o historias de “solidaridad”, esas maquinas son para el desarrollo municipal. Recordemos que estamos ante la antesala de la época ciclónica y aún no hemos dejado el fenómeno del niño que es sequía y venimos de una época seca así como de malas prácticas.

Empecemos un plan de prevención hoy, mañana les va llegar el agua al cuello o les va caer el cerro encima, producto de la gran deforestación del país, seamos sensatos y bajenle un par de rayitas a la soberbia y al gran poder, de lo contrario ya verá quién tiene más poder la naturaleza o usted, aprendamos del reciente pasado e iniciemos una verdadera transformación de nuestra honduras, recuerden debemos heredar un mejor país para sus hijos y nietos, no merecen un país destruido.

¡Vamos Honduras, estoy seguro que podemos hacer los cambios!

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