Plantas que la NASA recomienda para el hogar

Chasty Fernandez

La lengua de suegra (Dracaena trifasciata), también conocida como sansevieria, es una de las plantas más comunes en los hogares. Originaria de África, durante años ha sido utilizada para decorar salas, corredores y oficinas gracias a su resistencia, su forma elegante y lo fácil que resulta cuidarla.

Pero además de su valor ornamental, esta planta despertó el interés de la ciencia. En 1989 la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) realizó un estudio para analizar cómo algunas plantas podrían ayudar a mejorar la calidad del aire en espacios cerrados. La investigación comprobó que la lengua de suegra tiene la capacidad de reducir contaminantes presentes en interiores como el benceno, el formaldehído y el tricloroetileno, sustancias que suelen encontrarse en pinturas, muebles, pegamentos y productos de limpieza.

Esta capacidad se debe a procesos naturales de la planta. Sus hojas absorben ciertos compuestos del aire y, al mismo tiempo, microorganismos que viven en la tierra de sus raíces ayudan a descomponer esas sustancias en elementos menos dañinos. Es una especie de filtro natural que contribuye a mejorar el ambiente dentro del hogar.

Otra de sus ventajas es que casi no exige cuidados. La lengua de suegra se adapta bien a espacios con poca luz, aunque crece mejor con iluminación indirecta. Tampoco necesita mucha agua: basta con regarla cada una o dos semanas, ya que sus hojas almacenan humedad. De hecho, el exceso de agua es el problema más frecuente que puede dañarla. Puede colocarse en salas, dormitorios o cerca de ventanas donde reciba luz suave.

El estudio de la NASA también menciona otras plantas que ayudan a mejorar el aire en interiores. Entre ellas se encuentra la hiedra inglesa (Hedera helix), originaria de Europa y Asia, conocida por su facilidad de cultivo y por ser una planta trepadora que puede crecer en macetas colgantes o repisas. Prefiere lugares con luz indirecta y riegos moderados. También destaca la cuna de Moisés o lirio de la paz (Spathiphyllum), una planta tropical muy popular por sus elegantes flores blancas y su capacidad para adaptarse a espacios interiores. Necesita sombra parcial y riego regular para mantener sus hojas verdes y brillantes.

Otra planta recomendada es la palma de bambú (Chamaedorea seifrizii), nativa de México y Centroamérica, muy utilizada en interiores por su apariencia ligera y tropical. Crece bien en lugares con luz suave y humedad moderada. El ficus (Ficus benjamina), procedente del sudeste asiático, es frecuente en oficinas y salas amplias gracias a su porte elegante y su follaje abundante. Prefiere espacios iluminados y riegos moderados. Finalmente, la gerbera (Gerbera jamesonii), originaria de Sudáfrica, es apreciada por sus flores grandes y coloridas. Requiere buena luz natural y riego regular para mantenerse saludable.

Más allá de sus beneficios para el aire, las plantas aportan calma, belleza y una conexión con la naturaleza. Tenerlas en casa es una manera sencilla de recordar que la vida también puede crecer y florecer dentro de nuestros propios espacios.

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