Tegucigalpa – El péndulo político latinoamericano está dirigiéndose a la derecha, aunque se está a la espera de la joya de la corona de la región: Brasil, que en octubre próximo debe definir entre el actual mandatario izquierdista Lula da Silva y su contender derechista Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
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El movimiento hacia un bloque por el continente se viene dando desde el siglo pasado, pero a inicios del presente siglo XXI hubo una corrida en la región hacia la izquierda del socialismo del referido siglo, encabezado por el desaparecido Hugo Chávez en Venezuela y seguido por Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, la familia Kirchner en Argentina, Fernando Lugo en Paraguay, Brasil con Lula da Silva, y Chile que inició con Ricardo lagos y Michelle Bachelet, pero que alterna con la derecha y mantuvo su institucionalidad.
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El triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia, que debe ser refrendado por el escrutinio pero que jamás ha sido diferente al preconteo que se hace el día de las elecciones, sobre el izquierdista Iván Cepeda, solo vino a confirmar la tendencia que se consolida en el continente americana.
Está por confirmarse el triunfo de la derechista Keiko Fujimori sobre el izquierdista Roberto Sánchez en Perú para que el bloque derechista sea la tendencia normal en Latinoamérica.
Las elecciones brasileñas cerrarán la maratón electoral en octubre próximo. El 4 de noviembre están llamados a votar y si ningún candidato logra el 50 % acudirán a la segunda vuelta los dos más votados el 25 de octubre.
Aunque se presentarán varios candidatos, desde ya las encuestas muestran que es una pelea entre el gobernante de izquierda Lula y el retador derechista Bolsonaro.

Reacomodo político
La socióloga Julieta Castellanos citó que en América Latina como en otras regiones del mundo atraviesan un reacomodo de las fuerzas políticas y una tendencia marcada a que las elecciones las ganen partido de derecha o extrema derecha.
Especificó que en el caso de América Latina esa tendencia se viene manifestando desde las elecciones de Argentina, Chile, Perú, Ecuador y ahora con Colombia con algunos matices propios.
Señaló que en las cosas de Perú y Colombia, lo que se percibe es una polarización de la sociedad. “No vemos, como algunos creen, que sea una derrota absoluta de la izquierda porque en ambas naciones los candidatos identificados con tendencia progresista, aunque sean sacados del poder, todavía estamos por esperar el conteo definitivo. La tendencia es que los regímenes de derecha están teniendo mayorías, pero en algunos casos no llegan al 1 % o apenas sobrepasan el 1 %”.
Caviló que “decir que es una derrota para la izquierda me parece que no es lo que está pasando porque hay una polarización donde –para el caso– a nivel de los parlamentos ninguna de estas fuerzas políticas extremas tienen mayoría como para gobernar sin necesidad de llegar a consensos”.
Castellanos describió que lo ocurrido con la izquierda en Colombia y en Perú no se compara con lo que pasó con Libre en Honduras, ya que en nuestro país ese instituto político sí sufrió un debilitamiento fuerte especialmente en el nivel presidencial.
Señaló que al haber una misma tendencia ideológica entre Honduras y Colombia, habrá una relación más fluida y que puede tener buenos dividendos en el denominado Escudo de las Américas que comanda EEUU y del que Colombia no forma parte, pero que seguramente ahora sí habrá una integración en esa figura regional.

Péndulo que se mueve por desempeño de gobiernos
El experto en derecho internacional, Graco Pérez reflexionó que se trata de un nuevo movimiento de América Latina hacia las tendencias de derecha luego del triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia. Agregó que es un fenómeno que se presenta en el continente, algo así como un péndulo que se mueve a la izquierda, pero cuando no hay resultados, regresan los gobiernos de derecha.
“Esperemos que en esta ocasión los gobiernos que están asumiendo en el continente realmente den respuestas a sus respectivos países para que los pueblos latinoamericanos puedan encontrar el camino a su desarrollo”, manifestó.
Pérez expuso que ante la situación real económica (pobreza y falta de oportunidades) de los países del continente, la izquierda siempre encuentra la coyuntura para mostrarse como una alternativa, sin embargo las naciones que toman este rumbo no logran salir adelante y el ejemplo más significativo es Venezuela con todo el petróleo y las riquezas que posee.
Subrayó que “la opción para los países de América Latina está en la democracia, la libertad de comercio, expresión, prensa y defensa de derechos humanos. Desafortunadamente los políticos no han hecho su tarea y muchos han llegado sólo a enriquecerse, pero en la línea económica siempre el libre mercado estará sobre cualquier control que quieran los gobiernos”.
Sobre la relación de los países latinoamericanos con China, refirió que los gobiernos deben replantearse los frutos obtenidos, pero en el caso específico de Honduras dijo que el país define una política exterior más clara sobre todo con EEUU, Israel, Ucrania y ahora con Taiwán para alinearse con el mundo occidental.
Frontera marítima con Colombia
Consultado sobre las relaciones de Honduras con el entrante presidente de la Espriella en Colombia, Pérez apuntó que el país sudamericano es importante ya que existe un tema pendiente: la frontera marítima con Colombia que se quiso borrar con el Tratado Bicentenario que firmó el expresidente Juan Orlando Hernández con Daniel Ortega de Nicaragua.
“Nosotros todavía podemos encontrar un espacio para tener esa frontera con Colombia y Jamaica, y eso nos da una proyección hacia el sur, y una entrada con un gran país como es Colombia. Además nos unen temas de mucha importancia como la lucha contra el narcotráfico”, manifestó.
El doctor Pérez sugirió que Colombia puede ser la entrada de Honduras a América del Sur para temas de comercio.
Honduras y Colombia suscribieron el 2 de agosto de 1986 el denominado Tratado Ramírez-López, que es un Tratado de Delimitación Marítima entre las partes y que resolvía las diferencias fronterizas en el mar Caribe entre ambos países.
Tras la firma del Tratado Bicentenario entre Daniel Ortega y Juan Orlando Hernández que definió los espacios marítimos en el Mar Caribe y la salida soberana de Honduras al Océano Pacífico, se ha dicho que el mismo modifica el Tratado Ramírez-López.
Está situación debe ser resuelta entre ambos países. (PD)












