Por Alberto García Marrder, análisis desde Madrid
Para Proceso Digital, La Tribuna y El País de Honduras
Tiene una buena imagen en Europa. Buen orador, especialmente en temas sociales. Se cree que es guapo y ha aprendido a hablar en inglés. Tiene más de 500 asesores.
Pero es una lástima que el Jefe de Gobierno español, Pedro Sánchez, y un acérrimo socialista, tenga que esconderse en actos públicos en la calle para evitar que la gente de a pie lo abuchee como “corrupto y “elecciones ya”.
Por eso se esconde detrás del rey Felipe VI (el Jefe de Estado) o como se vio recientemente hace un mes, detrás del Papa León XIV, en la visita oficial a España del líder espiritual de la Iglesia Católica. Y si este bendice bebés, Sánchez hace lo mismo, con tal de aparecer en las fotos, a pesar de ser un ateo.
Sánchez tiene actualmente 54 años y verá con pesar como su esposa, Begona Gómez ha sido imputada y retirado su pasaporte diplomático.
Judicialmente de los cargos de corrupción, entre ellos malversación de fondos, tráfico de influencias y uso indebido de fondos públicos.
En pocas palabras, de usar el hecho de ser la esposa del Primer Ministro de España para hacer negocios privados. Eso se llama corrupción!!
También está bajo juicio David Sánchez, el hermano menor de Pedro Sánchez, acusado de haber usado tráfico de influencias para conseguir un cargo en el departamento de la Diputación de Badajoz, en Extremadura.
Pero el golpe más fuerte al “Sanchismo», ya sea de forma judicial, política y periodística, fue dado el pasado 22 de junio cuando el ex ministro de Transporte y mano derecha de Sánchez, Jose Luis Abalos, fue sentenciado a 24 años prisión por corrupción y a su fiel asesor, Koldo García, a 17 años.

Es la primera vez que el Tribunal Supremo dicta, y de forma unánime de sus miembros una sentencia tan abultada, desde que España entrara en una etapa democrática, tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.
La prensa española ha publicado como Avalos tenía a dos amantes, Jessica y Adriana, “enchufadas” en empresas estatales. No iban a trabajar, pero si a cobrar a finales de mes.
¿Y cuál es la reacción de Sánchez a estas vergonzosas revelaciones? En el congreso, y con su habitual frialdad, dijo que no sabía nada de lo que hacía Abalos.
Y sobre la petición del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo (del partido conservador Popular, de que ya es hora de convocar unas elecciones, Sánchez contestó, fríamente, “no toca”, en referencia a 2027).
Y lo dice un presidente de Gobierno que ya está perdiendo el escaso apoyo parlamentario de los grupos separatistas catalanes y vascos. Incluso de Bildú, la versión política de la organización terrorista ETA.
Y ante esta inestabilidad política del Partido Socialista Obrero Español, el de Sánchez, la pregunta clave es: ¿Qué espera la oposición para pedir un voto de censura y hacer caer al gobierno? La respuesta que no convence: «No tenemos aún los votos parlamentarios”.
Y fue precisamente por una moción de censura, el 2 de junio de 2018, contra el entonces Jefe de Gobierno Mariano Rajoy, llegó al poder Pedro Sánchez, el que no quiere dejarlo ahora.
Los problemas que tiene Sánchez vienen de todos lados. Y uno muy significativo es el del ex presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero, baluarte del socialismo español.
Las acusaciones con Zapatero abundan, desde un tráfico de influencias hasta de ser un testaferro del exdictador venezolano Nicolás Maduro. Y todo eso, le salpica a Sánchez.












