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Partiéndose el cráneo y otros asuntos

Por: Otto Martín Wolf
A veces, como hoy, me levanto totalmente infantil, con preguntas similares a las que me hacía cuando en realidad era un niño y para muchas de las cuales aún no he encontrado respuesta (quizá por lo infantiles). 

Por ejemplo: Se ha fijado que los paracaidistas utilizan cascos de protección?
Para qué? De verdad creen  que ese casco les va a salvar la vida?  Por favor! Lo más seguro es que quede tan destrozado e incrustado en el suelo como ellos.
Algunas veces he probado “volar” sobre el mar en un paracaídas remolcado por una lancha. Es lindo, da un miedo horrible y no se usa casco. Por qué? Por igual razón; si uno cae sobre el agua desde cierta altura se parte el cráneo (lo mismo que el resto del cuerpo) como si se estrellara contra concreto.
Otra pregunta infantil (sin casco) es por qué los supuestos visitantes extraterrestres nunca contactan gente preparada y razonable; hombres de ciencia. 
Los que dan testimonio de haber tenido encuentros cercanos con visitantes de otros planetas no son los mejores representantes de la raza humana. Generalmente son desaliñados, excéntricos, mal vestidos  y aparentemente hasta mal bañados.
Pensémoslo bien: Viajan billones de kilómetros en naves con tecnología maravillosa y, cuando llegan a la Tierra, escogen hacer confusas señales de luces para sorprender a ciudadanos mexicanos cuyas panzas delatan una gran afición por los tacos pero nada de conocimiento científico.
Nunca hablan con los de la NASA o de la Agencia Espacial Europea. Ni siquiera con los chinos, recién llegados a la conquista espacial. (Vale preguntarse si hablarán chino ya que en las películas sólo lo hacen en inglés).
De paso, no se pregunta usted cómo canales de televisión tan serios como deberían ser National Geographic o Discovery presentan programas con atorrantes que llegan hasta a decir que la legendaria Atlántida era en realidad una nave espacial.
Creo que deberían de respetarse más a sí mismos y a sus espectadores.
Todas esas leyendas de ovnis, extraterrestres, hombres monos de la montaña y cosas así deberían dejarlas para canales de ciencia ficción barata.
Otra pregunta sin una respuesta lógica: Porqué los vampiros sólo atacan a los cristianos? Nunca nadie ha visto que  la sangre de chinos, japoneses, aborígenes del Amazonas o habitantes de las islas Fiji atraiga a sus afilados colmillos.
Entonces, la forma más fácil de evitar los vampiros, las posesiones satánicas, los zombis y todos esos personajes malvados es haciéndose de otra religión; Budista, del Islam e inclusive ateo, esos no tienen problema ni siquiera con el “Chupacabras”.
Para lo que no sirve ninguna religión (sólo los repelentes) es para los zancudos, especialmente los del dengue y el chik.
Volviendo a los cascos, verdad que siendo todos los cráneos iguales (aunque algunos contengan menos cerebro que otros) no existe razón para hacerlos diferentes. Para montar a caballo hay un estilo, en moto otro, si escala montañas también.
Propongo que de ahora en adelante, por ley, todos los cascos sean iguales y punto!
Lo mismo con los insecticidas: De verdad habrá uno especial para moscas y nada más? Acaso las cucarachas, mosquitos o alacranes serán inmunes?
Obvio que es puro negocio, para inducir a la gente a comprar uno diferente para cada peste. Esa es otra ley que debería haber: “un solo spray para matar toda clase de insectos”.
Pero, la principal ley que debería haber para todos  ya está escrita: “Respeten la inteligencia de los demás”.
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