Ciudad del Vaticano- El papa Francisco presidió hoy en el Basílica de San Pedro el rito de admisión de 500 catecúmenos (jóvenes o adultos que han decidido ser bautizados), de 47 nacionalidades y provenientes de los cinco continentes, en uno de los actos de la clausura del Año de la Fe.
 

A los catecúmenos, el papa aseguró que «Dios espera siempre (…) y tiene la paciencia de esperar el momento favorable del encuentro con cada uno de nosotros. Y cuando ocurre el encuentro, no es nunca un encuentro apresurado, porque Dios desea permanecer por mucho tiempo con nosotros para sostenernos, para consolarnos, para donarnos su alegría».

El pontífice argentino aseguró que el camino junto con el Señor «a veces nos sentimos cansados y confundidos», y añadió que «es la fe que nos da la certeza de la presencia constante de Jesús en cada situación, también la más dolorosa o difícil de entender».

Este acto es uno de los muchos que se han celebrado en el Año de la Fe, que mañana se clausurará oficialmente con una misa celebrada por el papa en plaza de San Pedro.

El objetivo del Año de la Fe propuesto por Benedicto XVI fue «promover la alegría y el entusiasmo de la fe» y «fortalecer la fe de los cristianos».

La apertura del Año de la Fe tuvo lugar el 11 de octubre de 2012 coincidiendo con el 50 aniversario del Concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica y durante este tiempo se han realizado actos, jornadas y seminarios.

Mañana, en una de las partes de la celebración, el papa Francisco entregará su primera exhortación apostólica, que lleva el nombre de «Evangelii Gaudium» (La alegría del Evangelio) a 35 personas, aunque la publicación oficial será el próximo 26 de noviembre.

Este documento, como adelantó el papa, recoge las conclusiones del Sínodo de Obispos sobre la Nueva Evangelización y algunas reflexiones suyas.

En la misa de mañana se expondrán por primera vez las reliquias de San Pedro.