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Medios y migración, un comentario obligado



puertaPor: Ricardo Puerta:

Tegucigalpa.- Quedé con las ganas de escribir lo que oí por 2 horas, el miércoles 5 de setiembre pasado en un hotel de la capital (Tegucigalpa), sobre los resultados de la investigación titulada “Visibilidad y Tratamiento del Fenómeno Migratorio en Prensa Escrita Hondureña”.

Lo presentaron sus co-autores el hondureño Dr. Noé Leiva, Jefe de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y Miguel Sobrino, de la Universidad Complutense de Madrid, quien participó a distancia en el evento desde España, con algunas interrupciones, a través de SKYPE.

Producto de lo que oí, hoy sé más que antes sobre el tema migratorio, y aún más de cómo hacer más visible y efectiva la comunicación de lo que quiero compartir, no sólo sobre migración, como en este caso, sino sobre cualquier otro tema de importancia nacional para el desarrollo y progreso de Honduras.

Dos días después de la presentación, el personal de Redacción de Proceso,hn resumió, con destreza y objetividad, la presentación que hicieron los expositores. Tal indiscutible aporte, cambió mi intención original, y me movió hasta donde ahora estoy: comentar lo que publicó Proceso con el título de “Investigación concluye que prensa escrita en Honduras “invisibiliza” al migrante al escribir sobre tema”, vinculo: http://proceso.hn/migrantes/1-migrantes/investigacion-concluye-que-prensa-escrita-en-honduras-invisibiliza-al-migrante-al-escribir-sobre-tema.html

Por razones de espacio, comentaré solamente 2 de los 7 comentarios que escribí en mi primer borrador.

El expositor dijo “….nuestro trabajo (Léase en el Observatorio de Migraciones Internacionales) propende crear un manual de buenas prácticas (migratorias) y llamar la atención de que sería mejor"… apostilló Leiva.

Crear un manual de buenas prácticas, producto de esta investigación, hasta ahora, es una buena intención. En las distintas versiones de ese manual, lo ideal sería saber cuáles criterios satisfacen en su aplicación, para que acciones y actores sirve dicho manual, tanto por contenido programático como sectorial, y el grado de pertinencia que tiene en relación a resultados e impacto, y también la efectividad que se espera del mismo por ponerse en práctica en su cobertura poblacional y geográfica.

La forma en que en Honduras se elaboran y divulgan publicaciones, es umbilical, debido al alto grado de opacidad con que se produce y egoísmo con que se maneja.

De esas anomalías tampoco se escapa la academia, aunque esta investigación que estamos comentando, siendo de origen académico no ha demostrado ese vicio, al menos hasta ahora, quizás por originarse en la Escuela de la Comunicación de la UNAH.

Bajo el entendido que “la información es poder” en Honduras no se acostumbra compartir los datos primarios de una investigación con “extraños” –aunque éstos sean investigadores, incluso conocidos—y menos aún, si informan al público en general. El celo de no compartir, a menudo se excusa dizque “por razones de privacidad”, cuando técnicamente eso es un limitación salvable. Lo que falta no es conocimiento, sino voluntad política y solidaridad para compartir social y públicamente lo que “se produce en casa”.

Eso además, es DAÑINO para el país. Y también, un pesado lastre para el desarrollo de personal en Honduras. Coarta la creatividad, la iniciativa individual y el emprendedurismo, atributos que se necesitan tener y ampliar en una economía que se autodefine como capitalista, de empresa privada, de libre mercado y globalizada.

En el caso de instituciones públicas, tales vicios evidencian también el incumplimiento de leyes que exigen transparencia y rendición de cuentas, logradas por auditorías sociales hechas con la participación de los consumidores o usuarios del servicio o producto en cuestión. Porque lo producido, quiérase hace opinión pública y afecta –positiva o negativamente- a la ciudadanía en general.

Los que tenemos la dicha de generar, recibir e intercambiar datos sobre la migración transnacional hondureña, sobre todo con entidades reconocidas y basadas en el extranjero, CASI NUNCA lo recibido de esas fuentes coincide con lo que genera y divulga el Gobierno hondureño en estadísticas, contexto y análisis de causas y efectos, por señalar un pedazo. El cotejo y cruce de fuentes privadas y públicas, nacionales o extranjeras, casi siempre deja la duda de la diferencia a favor de ciertas fuentes privadas y extranjeras.

Hay una especie de coro oficioso dentro de cada entidad del Gobierno hondureño, que repetidamente califican de “excelente” “única” y “definitiva” lo que transmite su personal, más si el “comunicador” es el de mayor rango, justificando con ello el esfuerzo realizado y sus resultantes refiriéndose a “planes” y “políticas vigentes”. Se expresan como si todas sus audiencias fuéramos tontas e ignorantes y por lo tanto, careciéramos de inteligencias racional y emocional.

En vez de informar más bien hacen relaciones públicas, adoctrinan y son ideólogos de su partido político, de intereses de grupos internos o peor, de particulares a los que se han vendido—además por su conducta malgastan fondos públicos, impuestos que salen de los contribuyentes.

Irónicamente, esos “voceros habituales” no son tontos y saben lo que hacen. Han sido formados, en muchos casos conocidos buenas universidades, hasta en las mejores extranjeras. Aun convirtiéndose en “loros repetidores”, no por eso dejar de saber, a nivel personal, qué es ser un buen profesional o técnico, con estándares de ética y calidad propios de nuestro tiempo, incluyendo lo que significa la crítica constructiva, que se aplica a su desempeño técnico, profesional e institucional.

El vicio es tan común aquí, que ese comportamiento ya se acepta como un rasgo cultural del hondureño, más asiduo en el sector público.

Me atrevería a afirmar, con algo de error y por excepción, que ninguna entidad gubernamental que elabora y divulga estadísticas y valoraciones relativas a los grandes temas de interés nacional en Honduras -tiene dentro de su “equipo técnico de trabajo” representantes de una entidad autorizada, independiente, que por contrato, en situ, antes de que salgan a la luz pública, verifique el grado de la validez y representatividad de la información divulgada. Al menos, separando hechos de expectativas, planes de esfuerzos realizados, y resultados de meras intenciones.

Tales vicios dejan por fuera coeficientes de confiabilidad y márgenes de error en lo que comunican, cuando hoy en día, es pertinente saberlos con relación a lo que exploran, describen, relacionan, explican y proyectan.

Cada entidad, pública o privada, evitando desaparecer, es “políticamente correcto” que se protege de la crítica, más si ésta es justa, verdadera y destructiva. Pero lo injustificable –y hasta suicida- es que por estar sistemáticamente ese vicio, ni siquiera conozca lo que hacen, el espacio donde trabajan y la diferencia que logran, si alguna, al intervenir en ella. Menos aún, qué deberían saber qué hacer para solucionar los problemas que deben resolver por mandato de su ley orgánica, reglamentos, procedimientos, protocolos de trabajo y otros lineamientos institucionales, y conforme a los imprevistos que enfrentan para volverlos oportunidades.

“…existe poco acceso a la información en Honduras cuando se aborda la temática migratoria…cuando la prensa escrita aborda el tema migratorio "lo que se visibiliza más es a los funcionarios y se invisibiliza a los otros actores, por ejemplo a los migrantes"…En ese orden…por parte de la prensa escrita no se aborda de forma correcta la temática migratoria…"Prácticamente los únicos actores que aparecen visibilizados son los funcionarios públicos porque son los que están más accesibles", zanjó.

Entre “los actores más ignorados” o “grandes ausentes” en el abordaje de la temática migratoria son los propios migrantes –sean adultos o menores- emigrados o retornados voluntariamente, deportados, y sus familiares. En la línea continua de “los olvidados”, le siguen, los prácticos de la migración, que son quienes en la institucionalidad migratoria del país tienen datos operativos históricos y actualizados, porque han atendido o han prestado en el pasado, y todavía atienden o prestan, algún servicio o producto a los beneficiados directos o indirectos, antes mencionados.

Tal personal mantiene un servicio primario, personalizado -de cara a cara- con sus usuarios directos o clientes, y por eso, si tienen éxito, logran fomentar una relación de identificación-aceptación con el migrante y su familia, porque comparte en común con ellos cierta base ético-moral y también de tipo utilitario, en base a “lo que van resolviendo”.

Tal base no solo es de tipo racional, sino también emocional. Se origina y crece por la confianza mutua que la promueve. En su mejor concepción se le considera un proceso abierto de interacción, que surge “naturalmente” y crece, mediante la protección, defensa y respeto a los derechos humanos tanto del que recibe, como del que da el servicio. En tal intercambio, se debe proteger al más débil de los actores, que en el caso migratorio, sin duda, son los niños, niñas y adolescentes/NNA en la migración irregular, debido a su vulnerabilidad y riesgo que enfrentan. Con frecuencia carecen de protección de uno, o ambos, de sus progenitores.

En la lista de entidades nobles en Honduras están las privadas de tipo social y humanitario, incluidas iglesias, con los respectivos apostolados que practican sus seguidores en migración; los profesionales que atienden clientes en condición de pro-bono, de gratis; los miembros de los grupos de movimientos sociales comprometidos –como son algunos de los ambientalistas, Cruz Roja, Caritas, Comisiones de iglesias, Observatorios, etc.

Estas entidades nobles tienden, no siempre, a compartir, con apertura y facilidad sus buenas prácticas y lecciones aprendidas en la experiencia; y al mismo tiempo, operan con más idealismo en sus operaciones diarias, en parte debido a la alta proporción de personal voluntario que tienen en su personal total.

En Honduras es difícil encontrar una entidad en el sector gubernamental que se haya ganado el reconocimiento “de noble” tal como lo tiene su equivalente programático especializado en el sector privado social o humanitario.

En mi ejercicio profesional de más de cuatro décadas, no he encontrado un informe válido y de confianza que haya diagnosticado una entidad que siendo parte de la institucionalidad migratoria gubernamental de Honduras, en su elaboración se acompañó por un ente externo con reconocimiento, especialista en acreditación independiente. En esa cobertura, entre otros, se encuentran institutos, comisiones, organismos, bancos de desarrollo, etc.

Quienes venimos trabajando hace años en Honduras en migración y temas relacionados, echamos de menos no contar con tal institución en el contexto público hondureño.

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