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Ignorancia, neolenguaje, narcoestado



PG NietoPor: Pedro Gómez Nieto
Asesor y Profesor CISI

Somos una sociedad con el 68% de los ciudadanos sin haber leído nunca un libro, pero con niños de doce años que ya manejan un celular con acceso a Internet, por tanto, a cualquier «contenido sensible» sin la supervisión de un adulto. Una sociedad que no adquirió la disciplina de la escritura manual, pero utiliza las dos manos para hacerlo sobre la pantalla del teléfono. Escritura digital donde la reducción de espacio e inmediatez del mensaje empobrecen la comunicación. Es la paradoja del desarrollo tecnológico, en lugar de hacernos más inteligentes nos atrofia el pensamiento crítico, convirtiéndonos en dependientes ignorantes.

El idioma español tiene ciento sesenta mil palabras, de las que Cervantes utilizó veintitrés mil para escribir su Quijote de la Mancha. Tenemos una juventud que se comunica con apenas 270 palabras, y solo tres de cada diez en edad escolar cursan la secundaria. Como decía Simón Bolívar: “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”. La cultura digital nos agarró sin saber cómo integrarla en un modelo de enseñanza que no tenemos.

Alumbramos una sociedad de mediocres mal educados que menosprecian los valores tradicionales como marco de convivencia, exigiendo sus derechos como expresión de libertad, pero rechazando asumir deberes porque equivaldría a reprimirles esa libertad. Estamos alimentando depredadores sociales. Si la educación es la premisa para el progreso de una sociedad, ¿cuál es nuestro modelo de desarrollo? Pobreza e ignorancia son terreno fértil donde los próceres, promotores de “un paro nacional que dure varios días con sus noches”, según el locutor, engañan al pueblo ocultándoles el daño que supondrá para empresarios y trabajadores, no para ellos, colapsar la economía del país.

Nasralla, regresando de USA explicaba: Nos recomendaron que no paráramos las protestas”. ¿Quiénes les dijo tamaña tontera? ¿Dónde están las fotografías de las reuniones oficiales mantenidas, los nombres de las autoridades? Ante los medios locutorea que “el pueblo sacó del poder al dictador Franco en España”. ¡Guau! El síndrome de la banda presidencial hace estragos. Franco se mantuvo al frente del Estado español hasta su muerte con 82 años, siendo el responsable del regreso de la monarquía a España, hasta el día de hoy. Miente cuando respira. Dice que no podemos ir a elecciones porque “se prepara otro fraude” (contra él), siendo la única salida (para él) apoderarse de la banda presidencial antes de ir a las urnas, donde fracasará nuevamente.

A la llamada de “Mel” se reúnen los próceres para pergeñar un paro nacional. En Canal-5 le pregunta el periodista a Nasralla: ¿Habrá empresarios dispuestos a secundar el paro? Responde: “Los que no son corruptos sí”. Dardo envenenado contra sus jefes, los empresarios de Televicentro y Emisoras Unidas. “La ingratitud es el precio del favor inmerecido”, decía el periodista Altamirano. Populista dummy que divide a la sociedad en «gente buena» (los que le adulan) y «antipueblo» (el resto). Recordamos su comportamiento en el último (fracaso de) paro nacional convocado, a saber: animó a la gente a secundarlo mientras acudía a su puesto de trabajo.

Decía el lingüista Wittgenstein: “los límites del lenguaje de una persona son los límites de su mundo. Nasralla utiliza el insulto por bandera. Observemos su léxico político: “Ladrón, bandido, cucaracha, rata, capo, dictador, asesino, corrupto, delincuente…”. Su último fichaje: “narcoestado”. ¡Salven el pellejo!, conmina a las FFAA para que saquen a JOH. Pellejo tienen los animales no las personas. Según Diógenes “el insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe”.

La oposición padece diarrea mental. Han estado diez años llamando traidores a los militares porque en el 2009 (dicen que) dieron un golpe de Estado, y tras las elecciones del 2017 siguen llamándoles traidores, pero ahora por no darlo.

El origen de la palabra “narcoestado” procede de Colombia cuando en los años 80 los carteles de Cali y Medellín incursionaron en política. Si Honduras fuese un narcoestado ¿qué decir de México? Su presidente liberó al hijo del Chapo Guzmán evidenciando que los narcotraficantes imponen al Estado sus condiciones mafiosas a punta de bala. ¿Cuántos carteles ha desarticulado Méjico en los últimos seis años? ¿Cuántos capos han detenido o se han entregado “voluntariamente” a la DEA? Recordemos que AMLO, ante los medios, se conmovió por las condiciones carcelarias del Chapo, asesino confeso de 3.000 personas, pero no tuvo palabras de compasión por sus víctimas y familiares.

“La soberbia es el vicio de los ignorantes”. -Murialdo-

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