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Vivimos en una sociedad de competencia por los mejores puestos, critica Iglesia en homilía



El sacerdote Orvin Morales. El sacerdote Orvin Morales.
Autor del artículo: Proceso Digital

Tegucigalpa - El sacerdote Orvin Morales, vicario de la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa, cuestionó hoy en la homilía correspondiente a este domingo la actual sociedad en la que se compite por los mejores puestos.

“Vivimos en una sociedad del espectáculo, vivimos en un mundo en el que admiramos a los famosos y en la que competimos por los mejores puestos”, reflexionó el sacerdote.

En ese orden, puntualizó que Jesús invita a ir más lejos, donde la búsqueda del interés y del prestigio deja paso al valor de la gratuidad.

“Jesús nos invita a actuar desde la gratuidad y liberar nuestra capacidad de amor gratuito de comunión y de solidaridad con el pobre”, acentuó.

En ese sentido, refirió que “somos llamados” a compartir nuestra vida de forma gratuita.

“Necesitamos hacernos atento a esa pobreza inmensa, creciente y vergonzosa de tantos pueblos hundidos en el hambre y la miseria”, agregó.

“Hemos construido una sociedad donde predomina el intercambio, el provecho y el interés”, continuó.

Finalmente invitó a orar y pedir al Señor que se busque más recompensa que su amor.

A continuación Proceso Digital reproduce la lectura del día tomado de del Santo Evangelio, según san Lucas (14,1.7-14):

En sábado, Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando.

Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola:

«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga:

“Cédele el puesto a este”.

Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:

“Amigo, sube más arriba”.

Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.

Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».

Y dijo al que lo había invitado:

«Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».


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