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Mujeres y niñas siguen siendo víctimas de abusos y violaciones



Más de dos mil denuncias por abuso, cada año, se registran en el país. Más de dos mil denuncias por abuso, cada año, se registran en el país.
Autor del artículo: Especial Proceso Digital

Tegucigalpa - El último informe del Centro de Derechos de las Mujeres sobre violencia sexual en Honduras y el impacto de las políticas de educación sexual, revela que en el 2017 un promedio de 21,150 niñas, en las edades de 10 a 18 años, dio a luz en este país centroamericano, en su mayoría producto de abusos sexuales y desconocimiento en materia de educación sexual reproductiva.

El dato indica que un promedio diario de 58 partos de menores de edad se produjo cada día. Apenas se cuenta con 50 servicios que brindan atención diferenciada para adolescentes y consejería en salud y reproductiva, cita el documento que aborda desde una perspectiva integral la situación de las mujeres y las niñas en esta nación centroamericana.

En el caso de las niñas y mujeres en edad reproductiva, el riesgo de un embarazo producto de una violación es alto y aquí vale contemplar la ingente necesidad de prevención a este tipo de embarazos y a las víctimas y sobrevivientes de una violencia sexual.

Desde 2009, señala el informe, se prohibió la promoción, distribución, venta y uso de la anticoncepción de emergencia en el país. No se hizo mediante un decreto legislativo ni tampoco por medio de una decisión ejecutiva en consejo de ministros, lo hizo a título personal un ex ministro de Salud que ahora es diputado y preside la Comisión de Salud del Congreso Nacional.

En América Latina, una tercera parte de los embarazos corresponde a menores de 18 años, y casi un 20 por ciento de éstos a niñas menores de 15 años.

Desde que se tomó esa decisión a la fecha, según el CDM, ha ido en aumento el número de partos en niñas y adolescentes, casi 200 mil niñas dieron a luz desde la prohibición. Las menores oscilan en las edades de 15 a 18 años, en general carentes de asistencia en materia de salud reproductiva sexual.

Zonas con mayores partos en adolescentes

Esta realidad afecta particularmente a las menores y es preciso impulsar políticas públicas de educación sexual para evitar que este grupo poblacional siga siendo ultrajado, estigmatizado e ignorado, advierte el informe del CDM.

Otro tema que destacan es el déficit en materia de acceso a la información sobre violencia sexual, a la justicia, a las políticas reproductivas en salud, entre otras, son indicadores que la problemática de las féminas y las menores han estado por décadas rodeada de cifras ocultas que a medida que son desempolvadas revelan hallazgos preocupantes sobre un problema del cual poco se informa y poco se habla.

En el caso de las agresiones sexuales contra menores, en el 2017 se registran, según Medicina Forense, 2,664 niñas de 0 a 18 años, evaluadas luego de sufrir una agresión sexual. Muchas de ellas quedan embarazadas producto de las violaciones.

Dramático aumento de abusos sexuales a niñas en Honduras.

El rango de edad de las víctimas y sobrevivientes de una violación sexual va desde niñas de cinco días de nacidas hasta 94 años. La mayor parte de las víctimas que sufren violencia sexual son menores de edad y representan el 83 por ciento de casos de violación del total de 2,664 agredidas. Los principales agresores de las menores son hombres adultos y son un familiar cercano o un amigo.

Estas agresiones terminan en su mayoría en embarazos prematuros no deseados, constituyendo una especie de círculo vicioso que reproduce la pobreza y muchas veces se transforma en un factor desencadenante en otras formas de violencia, sostiene el CDM, una organización con amplia experiencia en los temas de mujer, género, violencia y derechos humanos.

Los departamentos con niveles más altos de partos en adolescentes son precisamente aquellos con mayor densidad poblacional y ellos son Cortés y Francisco Morazán. Siguen Yoro, Olancho, Comayagua, Colón, Santa Bárbara; Atlántida y Copán.

El abuso es el delito que menos se denuncia en Honduras.

Las agresiones más denunciadas

En tanto, las denuncias de violencia sexual contra mujeres y niñas que se registran con mayor frecuencia en el Ministerio Público son: violación, violación especial, actos de lujuria, estupro, tentativa de violación, rapto, hostigamiento sexual, tráfico de personas, tentativa de violación especial, abuso sexual, violencia doméstica sexual, pornografía infantil; incesto, acoso sexual, proxenetismo o celestinaje, explotación sexual, tentativa de rapto y ultraje al pudor.

Los casos de agresión sexual o violencia contra la mujer y las niñas que han sido llevados al poder judicial indican que se efectuaron 223 sentencias condenatorias de los más de dos mil expedientes de violencia sexual contra las mujeres. La disparidad radica, en parte, a que las mujeres son jóvenes o menores de edad que desconocen los procedimientos legales a seguir.

Del total de 223 sentencias emitidas por el poder judicial en el 2017, 135 fueron violación, 72 por actos de lujuria, dos por estupro; 2 por incesto; 1 por hostigamiento sexual, 1 por proxenetismo; 5 por rapto y 5 por trata de personas.

Menor de 12 años es ultrajada sexualmente y asesinada en Intibucá.

Las muertes violentas

Otro hecho que preocupa a las organizaciones de mujeres es que los feminicidios se están registrando cada 22 horas.

A fines de 2018 se registraron un poco más de 300 feminicidios y en su mayoría eran mujeres en las edades de 15 a 29 años. Tegucigalpa, la capital, La Lima (norte), San Pedro Sula (norte) y Catacamas (nororiente) son las ciudades donde se han registrado con mayor énfasis las muertes violentas de mujeres.

Pero entrando el 2019, un hecho que ha conmovido a la sociedad es el crimen de Teresita Jiménez, una menor de 12 años, asesinada en Intibucá, en el occidente del país. La menor, oriunda de la aldea Santa Catarina, de ese departamento, advirtió a su madre de intentos de ultraje, pero ésta minimizó el hecho, hasta que apareció muerta.

La menor fue encontrada ultrajada a orilla de una solitaria calle de esa aldea intibucana y su caso solo es un reflejo de la impunidad con que operan los victimarios en estas remotas zonas del país.

Menos de la tragedia de Teresita en un poblado de Copán, otra niña sufrió iguales abusos y fue asesinada.

El caso de Teresita es un reflejo de la vulnerabilidad en que se encuentran las menores y mujeres en Honduras, en donde los hechos de agresión sexual e incluso los crímenes no distinguen si sus víctimas son niñas, amas de casa, operarias, secretarias, profesionales, recepcionistas, cajeras o jornaleras; sencillamente son mujeres en riesgo de sufrir violencia sexual y hasta la muerte.


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