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Estremece inédita violencia en hospital y sede policial



Estremece inédita violencia en hospital y sede policial
Autor del artículo: Proceso Digital

TegucigalpaDos hechos inéditos de violencia ocurridos esta semana en un hospital público y una oficina policial de vialidad provocaron espanto y dispararon las alarmas en la sociedad hondureña.

- Más de una docena de suicidios se contabilizan en Honduras en apenas siete días de este 2020. Igualmente otra decena de feminicidios se agregan al triste panorama.

Tan solo comenzaba la semana cuando un hombre arrebató el arma de fuego a un guardia privado de seguridad en el Hospital Mario Catarino de Rivas de San Pedro Sula, y disparó contra los presentes. En el hecho resultaron tres personas heridas.

El suceso provocó pánico en el principal centro asistencial del norte de Honduras, donde además decenas de pacientes acuden todos los días para recibir atención a problemas generados por violencia e inseguridad.

Como si este hecho fuera suficiente, este martes un hombre tomó como rehén a una agente policial en la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) y luego de leerle una carta en la que mezclaba citas bíblicas con críticas a las autoridades policiales, procedió a herirla en su cuello con un arma blanca, lo que provocó que compañeros de la uniformada procedieran a abatirlo frente a decenas de personas que realizaban trámites cotidianos.

FOTO DNVT

El sujeto, identificado como Ángel Salvador Ortiz Almendares, quedó en la oficina policial, mientras el estupor se apoderó de quienes observaron el suceso violento.

La Policía aseguró que actuó en base a los protocolos internacionales de la fuerza y prometieron un informe detallado de lo ocurrido este martes en Vialidad y Transporte.

Ambos sucesos se suman a una docena de suicidios registrados en los primeros siete días del año, al igual que a la ola de feminicidios que también ya pasan la decena.

Trastorno en la población

psiquiatra AmericoEl siquiatra Américo ReyesEn conversación con Proceso Digital, el siquiatra Américo Reyes refirió que gran parte de los hondureños están sufriendo lo que científicamente se conoce como “trastornos de los impulsos”.

Agregó que el paciente que sufre trastornos de los impulsos presenta una disminución de una sustancia de serotonina en la región prefrontal, especialmente en personas que padecen de trastorno bipolar.

En el caso de los suicidios que se registran este año -casi dos por día- en el país, explicó que suelen darse por problemas de depresión que se acentúan en el uso indiscriminado de drogas y alcohol.

Siempre en el tema de los suicidios, mencionó que hasta hace unos años se mantenía una tasa de 3 por cada 100 mil habitantes, pero en el último lustro la cifra ha crecido a seis.

“Esto nos demuestra un aumento exagerado que hasta extraño nos parece, pero si lo vemos bajo el contexto de la situación del país, desde el punto de vista de la corrupción, desorden social, turbulencia política, inseguridad, pobreza y la migración, entonces es el resultado para que las personas manejen ciertos niveles de desesperación”, detalló.

El doctor Reyes puntualizó que el país se desenvuelve en una espiral de violencia que finalmente repercute en el comportamiento de algunos de sus ciudadanos.

Sociedad insensible a la violencia

Migdonia Ayestas, (OV-UNAH)Mientras, la encargada del Observatorio de la Violencia de la UNAH, Migdonia Ayestas valoró que la ciudadanía no sabe cómo resolver sus conflictos porque se encuentra en hastío.

“La violencia se ha visto normalizada, no ha habido un tratamiento sicológico o de salud mental para la población que ve directamente o a través de los medios la violencia y la criminalidad, como las formas crueles de las formas que le quitan la vida a las personas, lo que hace exacerbar los ánimos que provoca agresión hacia otros, quitarse la vida o causar pánico en la población”, expuso.

Migdonia Ayestas dijo que la ciudadanía se ha vuelto insensible a la problemática de la violencia, lo que también los convierte en pasar de espectador a victimarios.

Mencionó que los hechos ocurridos en el Hospital Mario Catarino Rivas y la Dirección de Vialidad no tienen precedentes en Honduras.

Con respeto a la ola de suicidios, citó que es un fenómeno que ocurre especialmente cuando la ciudadanía no sabe solventar sus crisis emocionales, asimismo cuando el Estado no puede resolver el alto índice de criminalidad.

Reprochó que las autoridades gubernamentales se afanen en invertir en artefactos de violencia y no en el capital social. “Si no se trabajan los temas de prevención y no se rehabilitan las personas de las cárceles vamos a seguir viendo tantos hechos como suicidios, homicidios y accidentes de tránsito”.

La encargada del Observatorio de la Violencia señaló que no existen antecedentes como los ocurridos esta semana en un hospital y una oficina policial.

Poca salud mental

Padre Carlos RubioDe su lado el padre Carlos Rubio lamentó el suceso de este martes en una oficina policial. “Es lamentable que termine en un desenlace fatal, un momento doloroso y muy negativo para el pueblo hondureño estas reacciones de ambos lados”, dijo.

Citó que hay mucho negativismo en la mente y en el corazón de los seres humanos, la gente que se guarda tantos problemas familiares, sociales, económicos y afectivos.

Aseveró que no saber manejar y canalizar estas situaciones lleva a las personas a reaccionar de manera violenta.

“No se justifica quitarle la vida a un ser humano, allí deben tener protocolos para someter la impotencia de una persona”, fustigó.

La autodefensa es legítima si hay una agresión por parte de otra parte, pero siempre debe prevalecer cuidar la vida, sin embargo son reacciones muy humanas y de mucho estímulo y no racionales, interpretó el religioso.

Rubio reflexionó que “la salud mental del pueblo hondureño se da por los problemas políticos, noticias de todos los días de muertes, pleitos, problemas allá, situación económica, pobreza y una parte emocional que no logra compartir y canalizar”.

Criticó que el Estado no le ha prestado atención a la salud mental y es una pandemia de los suicidios y todos estos problemas. “Somos sacerdotes y atendemos todos los días personas con problemas en el matrimonio, personales, económicos y la persona suele ser escuchada”, apostilló.

Recapacitó que “con un problema creen que la única situación de responder es quitarse la vida o responder de otra manera agrediendo porque hay una furia por dentro. Si una persona está en estado depresivo hay que ayudarle y se necesita atención médica, psiquiátrica o psicológica para ayudarle a manejar esta situación”.


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