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Mosul vuelve a celebrar la Navidad seis meses después de la expulsión del EI

Mosul (Irak) – Las campanas de las iglesias de la ciudad iraquí de Mosul han vuelto a sonar esta Navidad, seis meses después de la expulsión del grupo terrorista Estado Islámico (EI), aunque por el momento son pocos los cristianos que se han atrevido a regresar.

En medio de fuertes medidas de seguridad, la tradicional misa de Navidad ha podido celebrarse de nuevo, por primera vez desde 2014, cuando los yihadistas conquistaron la urbe e impusieron sus estrictas normas a los residentes.

En la iglesia de Mar Bulis, situada en el barrio de Al Mohandisín, en el oeste de Mosul, el patriarca de la Iglesia católica caldea de Babilonia, Luis Sako, y líderes de otras ramas cristianas, oficiaron los rezos en esta ocasión simbólica para esta comunidad especialmente perseguida.

Sako pidió a los fieles que rezaran por la paz y la estabilidad en Mosul y en todo Irak, y agradeció a un grupo de jóvenes musulmanes del distrito Al Mohandisín su ayuda a la hora de limpiar y preparar la iglesia para la Navidad.

El templo todavía tiene las marcas de los ataques del EI, que obligó a los cristianos a salir de Mosul tras su irrupción en junio de 2014, así como de los combates entre las tropas iraquíes y los yihadistas, que se prolongaron entre noviembre de 2016 y julio de este año.

En Mar Bulis, el número de fieles musulmanes y periodistas que asistieron a la misa de Navidad superaba el de cristianos, que se contaban por decenas, ya que pocos han regresado a Mosul desde la liberación de la urbe del yugo de los terroristas.

Durante las celebraciones, el comandante de las operaciones militares de Nínive -cuya capital es Mosul-, el general Naym al Yaburi, instó a todos los cristianos que huyeron de Mosul a que regresen a sus hogares, porque «ahora hay seguridad».

«Los cristianos en Irak y en todo el mundo celebran el nacimiento de Jesucristo, pero nosotros en Mosul además celebramos en esta ocasión especial la primera misa tras la derrota del EI», dijo a Efe una de las asistentes, la cristiana Firqid Malqu.

Destacó que este año la reunión de cristianos y musulmanes en esta iglesia es un «mensaje de paz» y «una respuesta firme» frente al EI, que había intentado separar a las diferentes comunidades que convivían anteriormente en Mosul.

Por su parte, el presidente de los arzobispados de Mosul y Kirkuk, el obispo Yuhana Butrus Bushi, animó a todas las familias cristianas que aún no han regresado a que vuelvan porque «Mosul ha empezado a recuperar su normalidad».

Asimismo, invitó a los residentes de la urbe a «vivir en paz y amor en esta ciudad, que es nuestro hogar desde hace miles de años».

Por su parte, el consejero del gobernador de Nínive para Asuntos Cristianos, Drid Tobia, destacó que «después de cerrar el capítulo del EI para siempre, la misa de este año destaca por la participación de todos los componentes del pueblo de Mosul, incluidos musulmanes y otros grupos que celebraron la Navidad» juntos.

Tobia agregó que «los musulmanes deben cambiar su visión de los cristianos», después de la persecución que sufrieron a manos del EI, y destacó que esta comunidad es «un componente auténtico de la ciudad» de Mosul.

El representante político mostró su alegría porque los jóvenes musulmanes participaron en los preparativos de la Navidad, a pesar de que las celebraciones «han sido relativamente tímidas». Pero, agregó, «esperamos que las familias cristianas que abandonaron la ciudad regresen pronto».

El Consejo de la provincia de Nínive decretó el día de hoy, lunes, como día festivo en toda la región por la Navidad católica y deseó también que todos vuelvan a sus hogares, no solo en Mosul, sino en todas las demás localidades.

En el norte de Irak se concentra gran parte de la comunidad cristiana del país, que se vio forzada a huir ante la llegada de los extremistas en verano de 2014, cuando estos arrasaron con pueblos de mayoría cristiana en la provincia de Nínive, secuestrando y matando a algunos de sus residentes.

Desde entonces, se calcula que más de 100.000 cristianos se marcharon a la región autónoma del Kurdistán iraquí y miles optaron por emigrar a otros países de Europa y América del Norte.

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