Tegucigalpa – El mercado laboral juvenil en Honduras es un problema estructural que sumerge a los jóvenes entre 15 y 29 años en la informalidad y marcadas brechas que terminan empujando los flujos migratorios desde el país centroamericano.
Con más de 793 mil jóvenes entre 15 y 29 años que enfrentaron problemas de empleo en 2025 -el 39 % del total nacional-, la informalidad laboral que roza el 78 % y un crecimiento del empleo formal insuficiente, Honduras enfrenta una crisis estructural que no solo limita el desarrollo presente, sino que se convierte en el principal motor que empuja a miles de jóvenes hacia la migración irregular.
Los datos del Boletín Mercado Laboral 2026 del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), elaborado con cifras de la Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), pintan un panorama claro: más de dos millones de hondureños tienen problemas de empleo, y los jóvenes son los más afectados.
Una problemática que afecta a los jóvenes
En Honduras existe una gran brecha entre la oferta y la demanda de empleo, esta problemática afecta principalmente a los jóvenes dijo a Proceso Digital Yeny Antúnez, oficial de política económica del Cohep.
La informalidad es otro de los grandes problemas en este tema, dijo la economista.
Honduras registra uno de los niveles más altos de informalidad laboral de la región, al cierre de 2025, solo 915 mil 222 personas cotizaban a la seguridad social, mientras la población ocupada alcanzaba los 4 millones 75 mil 415, refirió.
Lo anterior significa que más de tres millones de trabajadores carecen de cobertura formal, reflejando una informalidad cercana al 78 %, enfatizó.
En la última década, el empleo formal creció a un ritmo promedio anual de apenas 2.7 %, una tasa insuficiente para absorber la demanda laboral de una población joven y en crecimiento, lamentó.
La vulnerabilidad se concentra en la población de 15 a 29 años, que representa el 39 % de quienes tienen problemas de empleo. El total de jóvenes afectados en ese rango de edad es de 793 mil 133, mientras que los afectados de entre 30 y 40 años suman 636 mil 714 y entre 45 años o más suman 615 mil 308.
El subempleo es el principal problema para miles de jóvenes que trabajan menos horas de las que desean o perciben ingresos por debajo del salario mínimo, lo que no permite construir un proyecto de vida, reflexionó.

Honduras ante reducción de su bono demográfico
El sociólogo César Ramos es el Coordinador de Incidencia Migrante de la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) en Honduras, dijo a Proceso Digital que los flujos migratorios juveniles se perciben en una reducción del bono demográfico del país.
El bono demográfico es una etapa temporal en la que la población en edad de trabajar (18 a 64 años) es mayor que la población dependiente (niños y adultos mayores). Esta ventana de oportunidad reduce la presión económica y permite al país impulsar su crecimiento y desarrollo, explicó.
En el CASM se ha identificado que de cada 10 deportados siete son jóvenes, ese es otro indicador que quienes migran son “nuestros jóvenes”, comentó.

Detonante de la migración
La combinación de alta informalidad, subempleo masivo entre jóvenes, brechas sectoriales y pobreza estructural se transforma en un potente detonante de la migración irregular.
Miles de jóvenes hondureños, incluso con estudios secundarios o universitarios, ven frustradas sus expectativas de un empleo digno y estable dentro del país.
Los datos del boletín de Cohep no solo describen una crisis; revelan por qué tantos jóvenes ven en la ruta irregular hacia Estados Unidos la única salida viable para construir un futuro.
Las cifras son elocuentes: 793 mil 133 jóvenes en problemas de empleo, 78 % de informalidad y un crecimiento formal de apenas 2.7 % anual. Esta es la Honduras que miles de jóvenes están dejando atrás.
El desafío no es solo económico; es generacional y estructural. Las soluciones deben estar a la altura de la magnitud del problema. (RO)









