Médicos y maestros miden el pulso al Gobierno de Asfura

Tegucigalpa- Los dos gremios con mayor capacidad de movilización social en Honduras vuelven a poner a prueba la capacidad de respuesta del gobierno que hoy le toca al presidente Nasry Asfura.; actualmente médicos y maestros, sectores que históricamente han logrado reivindicaciones mediante la presión en las calles, mantienen abiertos conflictos laborales que amenazan con profundizar la crisis en los servicios públicos de salud y educación.

Este viernes, una comisión del Colegio Médico de Honduras (CMH) participó en una mesa de diálogo convocada por el gobierno con el objetivo de buscar soluciones a las demandas del gremio y contribuir a la normalización de los servicios de salud.

La reunión fue instalada por el viceministro de Salud, Ángel Eduardo Midence, en medio de las asambleas informativas y acciones de protesta que desarrollan los galenos en diferentes regiones del país.

Los representantes del CMH manifestaron su disposición al diálogo, pero insistieron en que el principal problema continúa siendo el incumplimiento de obligaciones laborales por parte del Estado. Entre sus exigencias destaca el pago de salarios atrasados a cientos de médicos que acumulan entre dos y cinco meses sin recibir remuneración.

La situación ha provocado afectaciones directas en la atención sanitaria y ha generado preocupación entre organizaciones de pacientes, que pidieron no convertirse en «rehenes» de las diferencias entre el gobierno y los profesionales de la salud. Los pacientes se han visto afectados la ultima semana de protesta lo que agrava la situación de atención medica en el país que de por sí ya es precaria refieren los afectados.

La directora de Salud de la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ), Blanca Munguía, señaló que este conflicto es una muestra más de los problemas estructurales que arrastra el sistema sanitario hondureño. Según explicó, las demandas laborales no son exclusivas de los médicos, sino que involucran a más de 28 grupos organizados dentro del sector salud que históricamente reclaman estabilidad laboral, contrataciones y mejores condiciones de trabajo.

«La falta de una planificación nacional de salud provoca que cada administración reinicie procesos y mantenga un ciclo de crisis permanente», advirtió Munguía.

Sin embargo, dentro del gremio médico también existe malestar porque, pese a que Nasry Asfura figura como ministro de Salud, hasta la fecha no ha sostenido una reunión directa con los representantes del Colegio Médico, delegando las negociaciones a los viceministros de la institución. El conflicto sigue latente y las protestas no dan tregua.

Maestros en diálogo, pero la amenaza sigue

Mientras tanto, el sector magisterial también mantiene encendidas las alertas. Dirigentes de la Federación de Organizaciones Magisteriales sostienen una reunión con el presidente de la República Nasry Asfura, para abordar desacuerdos relacionados con ajustes salariales y pagos retroactivos pendientes.

No obstante, los docentes han dejado claro que la vía del diálogo tiene límites. El dirigente magisterial Jean Carlo Yanes advirtió que, de no alcanzarse acuerdos satisfactorios, las protestas podrían retomarse a nivel nacional.

«Si nos toca volver a las calles, lo vamos a volver a hacer. Somos el sector gremial más grande del país», afirmó el dirigente del Colegio Profesional de Superación Magisterial Hondureño (Colprosumah), Jean Carlos Yánez.

A diferencia de los médicos, los maestros han logrado una interlocución directa con la máxima autoridad del país, lo que genera expectativas sobre una posible solución al conflicto. Sin embargo, el desenlace de ambas negociaciones será determinante para medir la capacidad política del gobierno frente a dos sectores que han demostrado históricamente una alta capacidad de organización y presión.

Las consecuencias de estos conflictos trascienden las demandas gremiales. En salud, las protestas afectan consultas, cirugías y la atención de miles de pacientes que dependen del sistema público. En educación, una eventual paralización pondría en riesgo el calendario académico y el proceso de aprendizaje de cientos de miles de estudiantes.

Por ahora, médicos y maestros mantienen abiertas las puertas del diálogo, pero también dejan claro que las calles siguen siendo una herramienta de presión.LB

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