Maratón de tributos amenaza la economía al cierre de enero

Tegucigalpa – Un atribulado sector empresarial hondureño, especialmente el denominado mipymes, que sobrevivió el año negro del 2020, enfrenta una maratón de obligaciones para alimentar las arcas públicas, en medio de la crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus y las tormentas tropicales Eta e Iota.

Obligaciones con las alcaldías para el pago del impuesto de volumen de ventas de negocios y con ello lograr el permiso de operaciones al 2021, cumplir el último tramo del pago a cuenta del Servicio de Administración de Rentas (SAR), el alza en el pago de las cotizaciones del IHSS, el incremento a las tarifas energéticas y como espada de Damocles, el inicio de las negociaciones para el aumento al salario mínimo. Estas solo son algunas de las presiones que deben enfrentar las empresas hondureñas.

Todo en un marco donde la pandemia va en aumento, incluyendo la presunta circulación de una nueva cepa del virus del SARS CoV-2, que provoca la enfermedad del COVID-19, lo que ha llevado a que médicos y expertos reclamen de nuevo otro cierre de la economía hondureña, tal como ocurrió desde marzo del 2020 con la aparición de la pandemia y que se prolongó hasta octubre del mismo año.

El aparato de producción privado fue el más golpeado por las medidas adoptadas para impedir la propagación del virus, ya que se estima que entre 600 mil a un millón de plazas laborales  fueron suspendidas o anuladas, así como decenas de miles de unidades de producción del sector de la micro, pequeña y mediana empresa (Mipyme), cerraron definitivamente, ya que no pudieron resistir el cierre del mercado y con ello las ventas bajaron o fueron nulas.

Los trabajadores y las empresas formales, así como en su primera etapa el sector informal, fueron los únicos que pagaron la estrategia estatal de contener el virus imponiendo un cierre prolongado, que en el continente solo tuvo a Argentina como la otra nación enclaustrada.

Los llamados del sector privado para recibir alivios no tuvieron eco y debieron hacer frente a los compromisos de pagos de impuestos, tasas y servicios, ya que el gobierno adujo que necesitaba de los impuestos para poder pagar al personal sanitario a hacer frente a la pandemia.

Arrinconados

Los empresarios tendrán una semana de cierre de enero 2021 de las más difíciles de los últimos años, ya que solo tienen seis días para cumplir con el pago del impuesto de volumen de ventas de los municipios donde operan, crucial para lograr el permiso de operaciones el 2021.

Dicho impuesto grava las ventas totales del 2020 en los términos municipales donde operan, sin tomar en consideración costos y otros gastos operacionales.

Simultáneamente deberán hacer frente a la última cuota del pago a cuentas del SAR, un mecanismo ideado donde el gobierno supone que las ganancias obtenidas el año anterior deberán ser iguales el siguiente.

En el caso actual, se asume que la actividad económica del 2019 fue igual o superior al 2020, año de la pandemia, donde las ventas se desplomaron a nivel nacional, tanto que el mismo gobierno admitió que la recaudación tributaria se desplomó en 30 mil millones de lempiras.

Sin cumplir con el pago a cuenta, el SAR sanciona a las empresas neutralizando la emisión de facturas o su validación en el caso que las mismas ya estuvieran autorizadas, lo que provoca una muerte financiera de las mismas.

El SAR ha enviado avisos electrónicos a las empresas y personas recordando la obligación tributaria pendiente.

Asimismo, los emprendedores deben cumplir con el aumento a las cotizaciones al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), tal como lo adelantó el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), en cumplimiento a acuerdos consensuados con trabajadores y gobierno años atrás.

Actualizaciones

Igualmente, los empresarios deben hacer frente a medidas burocráticas del IHSS y el SAR que exigen actualizaciones del perfil de información de las empresas.

La medida ha sido cuestionada por el Cohep que señala que en tiempos de emergencia decretada por el gobierno se suspendieron una serie de acciones, por lo que lo dispuesto por el IHSS y el SAR viola el espíritu de los decretos ejecutivos sobre la emergencia por el COVID-19.

Asimismo, el SAR ha puesto en vigencia las notificaciones electrónicas como medida que habilita los plazos para las comunicaciones a las empresas, algo que rechaza el organismo cúpula empresarial.

Salario mínimo

Y para febrero está previsto el inicio de las negociaciones del incremento al salario mínimo, aunque desde ya el sector privado argumenta que en este momento es difícil por todo el panorama económico, con más de 600 mil a un millón de trabajos perdidos y un desplome del casi 10 por ciento del producto interno bruto (PIB).

Los dirigentes sindicales admiten que la pandemia y las tormentas provocaron severos daños, pero argumentan que algunos sectores fueron beneficiados y que en esos el alza salarial debe darse.

MiPymes, las más golpeadas

El presidente de la Federación de Cámaras de Comercio de Honduras (Fedecamaras), Menotti Maradiaga, indicó que todo el panorama anterior a quien más golpea es a las Mipymes, indicando que muchas buscan recuperarse este 2021, pero a su juicio, no se trabaja para fortalecerlas.

Maradiaga dijo a la prensa que muchas MiPymes lo perdieron todo durante la pandemia y las tormentas del año pasado y el 2021 las reciben los aumentos de la energía eléctrica y viene potenciales alza al salario mínimo.

Asimismo, recordó que vienen los cobros de impuestos a las MiPymes que venden en línea o comercio electrónico.

Advirtió que, sin apoyo, las MiPymes cerrarán operaciones y muchas se trasladarán al sector informal, mientras otros cerrarán completamente. (PD)

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